Savage
Capítulo 54
Brooke
Estoy en mi despacho centrada en unas facturas cuando la puerta se abre con violencia y Levi entra como un vendaval. Pego un brinco en la silla y frunzo el ceño.
—Una puta campana en el cuello, Levi. Eso es lo que te voy a poner —siseo.
—Vale, ya me echarás la bronca después —dice dejando caer sobre el escritorio una pequeña libreta desgastada en color rojo—. Lo tenemos.
—¿Qué es exactamente lo que tenemos? —pregunto echándome hacia atrás en la silla y alzando una ceja.
Levi apoya las manos en la superficie de la mesa y una sonrisa asoma en sus labios.
—Esto es todo lo que necesitamos para encerrar a Jax. Hay nombres, fechas, cifras… Lo suficiente para hacerlo caer a él y a muchos de sus contactos.
—¿Qué? —Cojo la libreta a toda prisa y le echo un vistazo. Levi tiene razón. Aquí hay mucha información—. ¿Cómo has conseguido esto?
—Lo he robado. Ya he llamado al poli, está viniendo para aquí. Se va a llevar eso y esta misma noche detendrán a ese hijo de puta.
—Espera… ¿Esto es de verdad? ¿Lo has conseguido? —Levi asiente sin dejar de sonreír—. ¿Cómo? Creí que ibas a esperar un poco más hasta recopilar información.
—Esa era la idea, pero mis planes cambiaron. No pude esperar más.
—¿Por qué? ¿Qué paso? —Veo como desvía la mirada y frunzo el ceño —. Levi —siseo.
—Me ofreció dinero para que te entregara a él. — Su contestación me deja sin palabras—. Si hubieses escuchado las cosas que dijo, Brooke… Ese maldito pervertido habló de nuestras pequeñas, dijo… No quiero repetirlo porque me dan ganas de volver allí y matarlo con mis propias manos.
No es algo que necesite escuchar. Conozco a Jackson y sé lo retorcido que puede llegar a ser. Supongo que yo no habría soportado que hablaran de mis hijas de ese modo sin saltarle a la yugular, y para Levi habrá sido una tortura contenerse.
Me levanto y camino hacia él, coloco mis manos sobre sus hombros y lo giro hacia mí.
—Todo está bien, Levi. Las niñas están seguras y Harvey va a detener a ese cabrón. Solo es cuestión de tiempo que todo esto quede en el pasado.
—Eso espero. Me he arriesgado mucho para conseguir eso, y ellos no tardarán en darse cuenta de que lo tengo yo. Si Harvey no se da prisa…
Antes de que Levi pueda terminar la frase, la puerta se abre de nuevo y Harvey entra en el despacho seguido de Zane y Trish.
—¿Qué está pasando aquí? —pregunta mi amiga.
—Entra y cierra la puerta —ordeno.
Levi coge la libreta y se la entrega a Harvey.
—Ahí está todo. ¿Has pedido la orden de registro?
—No —susurra mi ex estudiando la libreta—. Esto es genial. Tenemos suficiente para conseguir una orden. ¿Estás seguro de que hay droga en la casa?
—Completamente. En la habitación del fondo del pasillo hay unas cajas de madera que están repletas de fardos de cocaína. Tienes que darte prisa, poli.
—Lo sé, lo sé —murmura sacando su teléfono—. ¿Hola? Sí, ¿ha hablado con el señor Daniels? Perfecto, señoría. Sí. —Se queda callado escuchando lo que le dicen al otro lado de la línea y asiente con la cabeza—. Entendido. Actuaremos de inmediato. Buenas noches. —Tras colgar la llamada nos mira y sonríe—. Tenemos orden. Voy a dar el aviso y mi equipo estará listo en unos minutos. En menos de una hora ese hijo de puta estará bajo custodia policial.
—Hazlo rápido —ordena Levi.
—Cuenta con ello —masculla Harvey saliendo del despacho sin tan siquiera despedirse—. Os avisaré cuando esté hecho.
En cuanto nos quedamos a solas los cuatro, Trish empieza a aplaudir y a reír sin parar. Entonces veo como Zane rodea su cintura con un brazo y la besa. Levi y yo nos miramos y él sonríe alzando ambas cejas.