Savage

Jess GR · Capítulo 58 de 118

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Brooke

—Eres una cortarrollos —señala haciendo una mueca.

Sonrío y cabeceo dándolo por imposible. Tenemos una conversación seria pendiente, pero no quiero arruinar la mañana y, al fin y al cabo, ahora tampoco tenemos tiempo para hablar. Si él puede esperar un rato más, yo también.

 

Brooke

 

Salgo de la oficina de mi padre con un cabreo de mil demonios, aunque por fuera parezca tranquila. Mi padre solo me ha hecho venir aquí para perder el tiempo. Ha vuelto a insistir en que debo sacar a Levi y a Milo de mi casa y de mi vida. Obviamente yo me he negado y eso lo ha enfurecido. Al final he terminado retirándome de no muy buena manera y sé que me va a hacer pagar por ello. William Daniels no perdona los desplantes a nadie, ni siquiera a su propia hija.

Entro en casa dispuesta a meterme de nuevo en la cama, pero escucho la voz de Levi. Parece estar hablando con alguien en el jardín. Me acerco lentamente y lo veo andar de un lado a otro, frotándose la cara con una mano mientras sostiene un teléfono móvil con la otra. ¿Desde cuándo tiene teléfono?

—Sí, está bien. —Se queda callado escuchando lo que le dicen durante unos segundos y resopla—. Ya te dije que sí. Esta noche. —Vuelve a hacer una pausa—. Si tengo algún problema, te llamaré. Adiós. —⁠Cuelga la llamada y bufa. Se gira hacia atrás para entrar en casa y pega un respingo al verme—. ¡Brooke! Demonios, ¿qué haces ahí?

—¿De dónde has sacado ese móvil? —inquiero frunciendo el ceño.

Mira hacia el teléfono en su mano y de nuevo a mí.

—¿Esto? Eh… Eh… Lo he comprado. ¿Por qué preguntas?

—¿Cuándo lo compraste? Ayer no lo tenías.

Clava su mirada en la mía y su mandíbula se tensa.

—¿Esto es un interrogatorio, Brooke? Lo compré ayer. ¿Tengo que mostrarte la factura o te sirve con mi palabra?

Respiro hondo y asiento.

—Lo siento, Levi. No quiero discutir, de verdad. Solo intento reunir los pocos pedazos de información que tengo para conseguir entender qué es lo que te está pasando.