Savage
Capítulo 58
Levi
Estoy aterrado. He pasado años deseando tener esta conversación con Brooke, y ahora que está a punto de suceder, solo quiero salir corriendo.
Respiro hondo para tranquilizarme y me aferro a su mano. No quiero soltarla. Espero poder convencerla de que he cambiado y que puedo ser un buen hombre para ella y el mejor padre para nuestros hijos.
—Levi, estás temblando —señala, colocando su otra mano sobre mi rodilla para detener el movimiento involuntario.
—Estoy nervioso —susurro—. Sé que quieres hablar de lo que pasó la otra noche en tu despacho, de lo que hicimos, y antes de nada quiero disculparme. Me repetí miles de veces a mí mismo que te daría tu espacio y no forzaría un acercamiento entre nosotros, pero a la mínima ocasión que se me presentó, me abalancé sobre ti, te puse contra las cuerdas y te obligué a…
—Levi, para —ordena tapando mi boca con su mano—. Tú no me obligaste ni forzaste a nada. ¿Escuchaste lo dije hace un rato? Jackson… Él sí que intentó forzarme, pero me resistí. Créeme, no pasó nada en ese despacho que yo no deseara que sucediese. Y la verdad es que fue… ¡Uauuu!
—¡Uauuu! Pero saliste corriendo como si un perro rabioso te persiguiera. ¿Qué fue lo que hice?
—Tú no hiciste nada. Ni siquiera tuvo que ver contigo. —Respira profundamente y clava sus ojos en los míos—. He pasado mucho tiempo enterrando sentimientos en mi interior. Me repetía a diario miles de veces que ya te había olvidado, que lo nuestro lo superé.
—¿Y no es así? —presumo buscando su mirada—. Yo ya sé la respuesta a esa pregunta, Brooke. La pregunta es… ¿Lo sabes tú?
—Sí —contesta exhalando—. Siempre lo he sabido, pero me resultaba más sencillo negarlo, incluso a mí misma. Pasé por un infierno cuando te fuiste, Levi. Durante mucho tiempo me sentí desdichada y sola. Te extrañaba y te odiaba también. Después de lo que pasó en el despacho… No podía seguir fingiendo que no siento nada por ti. Es como si hubiese creado una presa en mi corazón, y tras ella, reteniendo que salieran a la superficie, guardaba sentimientos maravillosos, pero también extremadamente dolorosos. En el momento en el que ese dique se hizo pedazos, todo volvió a mí con fuerza. Me sentí abrumada y colapsada. No supe que otra cosa hacer, así que… Hui. Me comporté como una cobarde, y lo siento. No solo me puse en peligro, también te hice pasar a ti y a todos los que me quieren por un verdadero infierno.
—No te disculpes por eso, Brooke —murmuro sintiendo como mi corazón está a punto de saltar de mi pecho—. Hiciste lo que cualquiera habría hecho en tu lugar. Tal vez algún día logre redimir todo el daño que te hice en el pasado. —Acerco su mano a mis labios y beso sus nudillos. Los míos están desollados y tienen heridas y cortes, pero no me duelen. A su lado nada puede lastimarme—. Quiero… —Respiro hondo y suelto su mano para sujetar su rostro—. Necesito que me des otra oportunidad. Deja que te demuestre que puedo ser mejor. He cambiado, y seguiré luchando por dejar atrás todo lo malo de mi vida y haceros felices a ti y a nuestros hijos.
—Lo sé, Levi —dice sujetando mis manos en su rostro y bajándolas hasta que quedan entre nosotros. Echa un vistazo a mis nudillos y hace una mueca de dolor con la boca—. Soy consciente del esfuerzo que haces que cada día por superarte. He visto cómo intentas convertirte en el hombre que sé que puedes llegar a ser. Y lo harás, solo es cuestión de tiempo. —Se muerde el labio inferior y sus ojos se empañan—. Te amo, Levi. Es muy probable que te siga amando el resto de mis días.
Lleno mis pulmones de aire y lo contengo en mi interior. Esto es lo que llevo deseando desde hace mucho tiempo. Escucharla decir que me ama es música para mis oídos.
—Niña de papá —susurro pegando mi frente a la suya —. Dios, yo también te amo. Nunca pensé que llegaría a querer a alguien tanto como te quiero a ti.
—Lo sé —dice, dejando que una lágrima solitaria ruede por su mejilla. Me acerco para besarla, radiante de felicidad, con el corazón henchido de esperanza por esta nueva vida que se me presenta, y justo cuando nuestros labios están a punto de tocarse, ella se aparta dejándome desconcertando—. Eso no es suficiente, Levi —afirma dejando que las lágrimas caigan libremente.
—¿Qué? No… entiendo —balbuceo—. No me has perdonado. ¿Es eso? Dame… Joder, dame una oportunidad y me ganaré tu perdón. Sé que no acabas de fiarte de mí, pero eso también puedo conseguirlo. Solo deja que lo intente.
—No se trata de amor, perdón o confianza. Te juro que no tiene nada que ver con eso. —Se seca las mejillas de un manotazo y vuelve a mirarme a los ojos—. Cuando estaba en ese lugar, con… Jackson, no podía dejar de pensar en Milo, en las niñas y en ti. Creí que moriría. No iba a permitir que ese monstruo me llevara consigo. Supe que la única forma de librarme de ese destino era la muerte, y estaba dispuesta a asumirla. Pensé en cómo os afectaría eso a vosotros. Tú tendrías que hacerte cargo de los niños y…
—Lo habría asumido —afirmo sin un atisbo de duda en mi voz —. Dios sabe que me destrozaría perderte, pero haría lo correcto y cuidaría de mi familia.
—Lo sé, y tendrías que cargar sobre tus hombros muchas responsabilidades. No sería justo para ti.
—Tú lo haces. Convives con esas responsabilidades y esa carga a diario. ¿Crees que no sería capaz de hacerlo?
—No. Tengo la certeza de que lo harías genial, pero no quiero que eso pase. No deseo que pierdas todas las oportunidades que puede brindarte la vida. Como tú has dicho, yo convivo con una gran carga y responsabilidades. Sin embargo, antes de eso, pude vivir, disfrutar… Tú no. Durante toda tu vida te has dedicado a salir adelante, a sobrevivir. Te has adaptado a cada circunstancia que se te ha presentado. No obstante, nada ha sido elegido por ti. Yo fui a la universidad, escogí a mis amigos, abrí un negocio… Viví intensamente. ¿Qué has hecho tú? Quiero que tengas esas mismas oportunidades.
Siento humedad en mis mejillas y me doy cuenta de que yo también estoy llorando.
—Brooke, yo puedo vivir todo eso contigo y con nuestros hijos. Lo único que deseo es estar con vosotros.
—Deseas eso porque no conoces otra cosa. Dudo de que siquiera te conozcas a ti mismo. —Sujeta mi rostro entre sus manos y clava su mirada en la mía—. Vive. Sal ahí fuera y cómete el mundo. Conoce gente, prueba nuevas cosas. Haz lo que sea que quieras hacer.
—Yo solo quiero estar a tu lado —sollozo—. No me apartes ahora, te lo suplico.