Savage
Capítulo 48
Levi
Aparco el coche de Brooke a las afueras del barrio en el que crecí y hago el resto del camino a pie. Me siento nervioso, pero al mismo tiempo estoy decidido a terminar con esto de una vez. Este es el principio del fin. Si consigo esas pruebas, podré librarme de Jax para siempre.
Al llegar al callejón donde tantas veces quedé con él, mi corazón empieza a acelerarse. Es la primera vez que voy a verlo tras haberme enterado de quién es él en realidad. Temo no poder contenerme. ¿Y si pierdo los estribos y acabo matándolo por lo que le hizo a Brooke? Solo de pensarlo, un sabor agrio sube por mi esófago produciéndome arcadas.
Esta mañana vi de nuevo esa chispa en su mirada. Se cabreó conmigo por andar semidesnudo por casa. También había deseo en esa mirada, de eso estoy seguro. Después, no volvió a mirarme ni a dirigirme la palabra. En realidad, solo las gemelas me hablaron de camino al colegio. Milo se pasó el trayecto resoplando y gruñendo, y tras parar el coche frente al instituto, salió corriendo. Al menos de Brooke conseguí una despedida escueta, un simple adiós cuando la dejé frente al edificio de Daniels & Burke, según me contó su padre, ahora ella trabaja allí.
Antes de marcharme, comprobé que los guardaespaldas estaban en sus posiciones. Necesito que ellos protejan a mi familia mientras yo intento acabar con el hijo de puta que los amenaza.
—¿Savage? —Uno de los hombres de Jax me reconoce y viene hacia mí con cara de pocos amigos. He tratado con él en alguna ocasión y siempre se portó bien conmigo—. ¿Qué haces tú aquí? Se supone que estabas en la cárcel.
—Acabo de salir —aclaro—. Tobby, ¿dónde está Jax? Necesito hablar con él.
—Colega, yo que tú me largaría de aquí cuanto antes. Si Jax se entera que estás libre…
—¿Me matará? Eso ya lo sé. —Me encojo de hombros bajo su mirada estupefacta—. Tengo que verlo. Hay algo que yo sé que puede interesarle.
—Muy bien. Aunque no creo que sea fácil dar con él. Anda bastante desaparecido. Lo vemos por aquí de vez en cuando.
—¿Cómo puedo hacerle llegar un mensaje?
Tobby resopla.
—Está bien. Viene esta noche. Yo puedo darle un mensaje de tu parte. ¿Estás seguro de esto? Puede que su reacción sea ir a por ti.
—Estoy seguro —afirmo—. Tú solo dile que hice un par de buenos amigos en prisión. Quieren mover mercancía de calidad, mucha, y necesitan un proveedor.
—¿Y tú eres algo así como su representante?
—Sí, alguien que vela por los intereses de mis amigos. Si quiere ganar dinero, puede encontrarme en el Eternity. Él sabe dónde es.
—Está bien, se lo diré.
—Gracias y, por cierto, me alegro de verte. —Tras despedirme con la mano, salgo de allí y suelto una gran bocanada de aire. El cebo ya ha sido lanzado. Ahora solo hay que esperar a que lleguen los peces y tirar de la red.
Al llegar a casa, Zane ya está allí. Dejo las llaves que me dio Brooke esta mañana sobre el recibidor, y lo saludo.
—Hola, ¿qué haces aquí? Brooke me dijo que querías verme.
—Sí, después de todo lo que pasó ayer, quería saber cómo va todo. Ya veo que te has vuelto a instalar aquí, y Brooke me ha pedido que te devuelva tu puesto en el club.
—Sí, bueno… —Me siento en el sofá y resoplo—. Esto solo es algo temporal. Tengo una especie de plazo para buscarme la vida antes de que me echen a patadas.
—Date por afortunado. Cualquier otra mujer te habría cortado las pelotas a estas alturas —se burla mi amigo.
—Ya, ella es increíble. Y yo soy el mayor de los imbéciles por haberla tenido y perdido.
—Eso no es novedad. Pero cuéntame, ¿has contactado ya con Jax? ¿De verdad vas a infiltrarte?
—Sí, acabo de ir a buscarlo. No lo encontré, pero le mandé un mensaje a través de uno de sus hombres. Espero tener noticias suyas muy pronto.
—¿Y qué vas a hacer hasta entonces? ¿Tienes algún plan?
—¿Aparte de intentar pasar todo el tiempo que pueda con mis hijas, ganarme el perdón de mi hermano y dejarme las pelotas en recuperar a la mujer de mi vida? No, creo que estoy libre.
—Bueno, te he traído esto. —Me lanza un teléfono móvil que cojo al vuelo—. Es mi viejo móvil. Para que estés comunicado.
—Gracias, tío. No sé por qué eres amable conmigo. Desde que me conociste solo te he traído problemas.
—Bueno, me conocen como el pastor de las causas perdidas. Sin embargo, no creo que tú seas una. Solo necesitas centrarte, y me da la impresión de que la cárcel te ha ayudado a verlo todo con otra perspectiva.
—En prisión hay mucho tiempo libre para pensar en todo, en lo que has hecho bien y mal, en qué cambiarías si tuvieses otra oportunidad. Yo la tengo, y quiero hacerlo bien esta vez.
—Yo te veo mucho más centrado. ¿Has hecho terapia o algo? No sé, es como si te hubiesen amansado. —Suelta una carcajada y yo niego con la cabeza.
—No me han amansado. Fui a terapia una temporada. Control de ira y toda esa mierda. Increíblemente me vino bien. Y también el yoga.
—¿Yoga? —Zane se atraganta con su propia risa y empieza a toser.
—No te rías, capullo. —Le lanzo un cojín que impacta directo en su cara y el muy cabronazo sigue desternillándose.
—Oye, qué agresividad —señala secándose las mejillas. Literalmente, está llorando de risa—. Creo que necesitas una sesión de yoga para librarte de esas malas vibraciones.
—Y tú necesitas chuparme la polla para dejar de ser subnormal —replico sin poder evitar sonreír.
—Vale, ese ya pareces más tú mismo. Me alegra tenerte de vuelta, Levi.
—Y a mí me alegra estarlo. Pero dime, ¿qué tal te va a ti? Ayer te vi muy bien con Trish. ¿Vosotros…?
—No, qué va. Somos amigos.
—Eso ya lo sé. Sois amigos hace muchos años, pero ahora que Donovan no está…
—¡Oye, tío! —exclama.
—Vamos, no lo digo en ese sentido. Lo que le pasó a Donovan fue una putada y no tendría que haber pasado. Sin embargo, no entiendo cómo no estás lanzado aún. Llevas media vida enamorado de Trish y ya han pasado unos años desde lo de Donovan.