Savage

Jess GR · Capítulo 111 de 118

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Levi

Capítulo 56 Levi

 

Entro en casa cabizbajo y desesperado. No sé qué hacer ni dónde más buscar. Ya está amaneciendo y he pasado toda la noche recorriendo los lugares donde creí que Jax podría haber llevado a Brooke. Zane y yo hemos soltado varios puñetazos hoy, la mayoría de ellos dirigidos a hombres de Jax. Ninguno sabe nada de él, y si lo saben, no han hablado. Harvey tiene a media comisaría buscándola y William ha contratado un ejército de hombres para lo mismo. El resultado sigue siendo el mismo que al principio de la noche: no hay señales de ella.

Lanzo mi móvil sobre la encimera y llevo las manos a mi cabeza. No puedo perderla. La necesito en mi vida. Ni siquiera quiero pensar en lo que puede estar haciéndole ese cabrón. Ahora mismo daría mi vida por tenerla de vuelta, aquí en casa, con sus hijos.

—¿Qué pasa? —Milo aparece a mi espalda y alzo la mirada—. ¿Qué ha pasado? —No sé qué contestar. Solo desvío la mirada e intento no echarme a llorar, otra vez—. ¡Joder, Levi, habla de una vez! —⁠insiste gritando.

—Milo, necesito que mantengas la calma —susurro. Respiro hondo y me enfrento a su mirada acusatoria⁠—. Es Brooke, le ha pasado algo.

—¡¿Qué?! ¿Dónde está? ¡¿Qué le has hecho?! — ⁠brama.

—Nada. Yo no le he hecho nada. Ha sido… Ha sido Jax. La ha secuestrado. He pasado la noche buscándola. La policía también y… —⁠Resoplo y niego con la cabeza—. No conseguimos dar con ella.

—¡Hijo de puta! —grita abalanzándose sobre mí. Consigo esquivar su puñetazo que va directamente a mi mandíbula y lo sujeto por los hombros—. ¡Es culpa tuya! ¡Viniste a cagarla otra vez! ¡Siempre que apareces pasa algo malo! —⁠Las lágrimas corren por sus mejillas como una cascada.

Se revuelve y yo lo sujeto con más fuerza tirando de él para abrazarlo. Al principio sigue intentando zafarse, pero finalmente hunde los dedos en mi camiseta apretando el tejido entre sus puños y apoya la frente en mi hombro sollozando como un niño pequeño.

—Voy a encontrarla, hermanito —susurro apartándolo. Sujeto su rostro con ambas manos y lo miro a los ojos. Yo también estoy llorando⁠—. Daré mi vida si es necesario, pero te juro que la voy a traer a casa. Mientras tanto necesito que seas fuerte y cuides de las niñas. Ellas no deben enterarse de esto. ¿Puedes hacerlo por mí?

Asiente rápidamente y se seca las mejillas de un manotazo.

—Yo cuidaré de mis hermanas. Tú encárgate de traer a mi madre de vuelta sin un rasguño.

—Hecho —susurro uniendo mi frente a la suya.

Mi teléfono suena con el tono de mensaje y enseguida lo cojo. Espero que sea Harvey con noticias, o William. Me sirve cualquiera mientras me digan que Brooke está bien. Sin embargo, no se trata de ninguno de los dos, el mensaje es de Tobby. Frunzo el ceño abriéndolo. Solo son dos palabras. Ven rápido. Y una ubicación. Abro el mapa y compruebo que la dirección pertenece a una zona despoblada de Fort Denaud, a dos horas en coche desde donde me encuentro.

¿Es posible que me esté diciendo dónde está Brooke?

—¿Qué pasa? —me pregunta Milo.

—Creo que la he encontrado —contesto buscando entre los contactos el número de Harvey.

Tras discutir con él ya que fuera de Miami no tiene jurisdicción para ir a por Jax, acabo colgando y le envío un mensaje con la ubicación por si quiere hacer algo. También les explico lo mismo a William y a Zane. El primero me dice que está reuniendo a unos cuantos hombres y va para allá y el otro solo me contesta Ya estoy en camino. No esperaba menos de él.

—¿Vas a ir a buscarla? —inquiere Milo. Guardo el teléfono en el bolsillo y asiento—. Quiero ir contigo —⁠afirma.

—No. Tenemos un trato. Necesito que cuides de las chicas. Te prometo que la encontraré. En unas horas tendrás a Brooke aquí.

Mi hermano asiente y me giro para irme, pero antes de que pueda dar un solo paso siento su mano en mi antebrazo y me giro de nuevo hacia él. Su abrazo me toma por sorpresa y más cuando susurra.

—Vuelve tú también, ¿quieres? No quiero perderte otra vez.

Asiento y sonrío de manera nerviosa antes de colocar mi mano sobre su cabeza como cuando era un niño.

—Volveré —contesto.

Tras su asentimiento, salgo de casa a toda prisa y me monto en el coche. Apuro el motor al máximo y las dos horas de trayecto acaban reduciéndose unos diez minutos. Al llegar, compruebo que el lugar es una vieja cantera abandonada en mitad de la nada. Veo una nave medio derruida y decido dejar el coche algo alejado para que no lo escuchen. Ni siquiera he salido cuando veo la camioneta de Zane deteniéndose a mi lado. Ambos nos encontramos fuera y echamos un vistazo a los alrededores. Hay un todoterreno aparcado frente a la edificación. Podría jurar que es el de Tobby.

—Sabes que es posible que esto sea una trampa, ¿verdad? —⁠me pregunta.

—Sí, y me da igual. Si hay alguna posibilidad de que Brooke esté ahí, voy a entrar —⁠respondo haciéndome con una llave de ruedas del maletero del coche.

Zane sigue mi mismo ejemplo, y armados con nuestras herramientas entramos en la nave. Intentamos no hacer ruido, pero el suelo es arenoso y cruje al pisarlo. A lo lejos puedo escuchar un par de voces. Le hago una señal a Zane cuando empiezo a oírlas más cerca y ambos nos detenemos.

—Sí, está todo preparado —dice Tobby—. El avión está listo para despegar y el piloto tiene órdenes precisas de no detenerse hasta llegar a Brasil.

¿Brasil? ¿Van a ir a Brasil? ¿Y Brooke? Espero que no esté ya en ese avión.

—Bien. Entonces nos vamos. —Escucho sus pasos alejarse y me asomo para poder verlo. Se agacha frente a un colchón que hay en el suelo. No puedo ver qué hay encima del mismo ya que una columna de cemento se interpone en mi visión—. Ya nos vamos, dulzura —dice sonriendo de medio lado—. Siento que nos hayan interrumpido y haber tardado tanto en volver. Tranquila —⁠escucho un gemido y juraría que es Brooke—, te prometo que terminaré lo que he empezado en cuanto lleguemos al jet.

—¡Que te jodan! —escupe ella. Esta vez estoy completamente seguro de que es Brooke quién está ahí. Mi corazón empieza a rebotar en el interior de mi pecho. Miro a Zane y asiento con la cabeza⁠—. No voy a ir a ningún lado. Si quieres matarme, hazlo de una puta vez.

Veo como echa el brazo hacia atrás y escucho el impacto. La ha abofeteado. A continuación la arrastra tirando de su pelo y puedo verla. Jax la obliga a ponerse de pie y desde mi posición consigo ver que mi rubia tiene la cara amoratada y se sujeta el costado como si le doliera. Voy a matar a ese hijo de puta por lo que le ha hecho.

—Escúchame bien, dulzura —dice pegando su cara a la de ella—. Como sigas así, me va a importar una mierda perder ese avión. Nos vamos a quedar aquí y te voy a follar por todos los putos agujeros que hay en tu cuerpo. Es más… —⁠Saca una pistola de la parte baja de su espalda y la presiona contra la sien de Brooke—. Puedo hacerte un par de agujeros más por dónde meterte la polla.

Respiro hondo para tranquilizarme y siento la mano de Zane sujetando mi hombro. Tengo que mantener la calma. Si doy un paso en falso, Jax la matará.

—Tenemos que irnos ya —señala Tobby.

Estaba tan concentrado en Jax que ni siquiera me había dado cuenta de que Tobby estaba tan cerca de nosotros. Cuando intento retroceder, él desvía la mirada hacia mí y abre los ojos de par en par. Nos miramos durante varios segundos, yo valorando si tengo que abalanzarme sobre él o no, y supongo que él hace lo mismo conmigo. Veo como su pecho sube y baja en una respiración profunda y asiente. Sigue caminando como si nada y Jax lo sigue, arrastrando a Brooke con él.

La miro y se me parte el corazón. Tiene cardenales en la cara, su vestido está sucio y arrugado y apuesto a que le ha golpeado también las costillas.

Le hago un gesto con la cabeza a Zane y ambos alzamos las llaves de ruedas. Tobby pasa frente a nosotros sin inmutarse, y tras unos segundos Jax está justo frente a mí. Su mirada se clava en la mía y está a punto de alzar la pistola cuando le doy el primer golpe con la llave metálica, justo en la cara. Me abalanzo sobre él y forcejeamos por la pistola. Intento quitársela, pero acabo recibiendo un rodillazo en el estómago y pierdo mi arma. Aun así no me rindo, vuelvo a la carga y justo cuando vuelve a levantar la pistola, sujeto su brazo con las dos manos y levanto la rodilla impactando en su codo. Escucho el chasquido que produce el hueso al romperse y a continuación el grito de dolor de Jax. La pistola cae al suelo. Le doy una patada para alejarla y me giro de nuevo hacia él. Se sujeta el brazo que cuelga de manera antinatural y maldice entre gritos.

—Savage, no hagas ninguna tontería —pide mirándome con terror—. Tú no eres un mal tipo. —⁠Retrocede a cada paso que yo doy hacia él, no me detengo. Lo derribo de una patada en el pecho y me coloco sobre él a horcajadas.

—Vas a arrepentirte de haberle puesto un dedo encima, hijo de puta —⁠siseo lanzando el primer puñetazo a su cara.

A partir de ese momento no me detengo, siento los nudillos desollados al impactar con los huesos de su cara. Veo sangre, mucha, y deja de moverse.

—¡Levi, para! —escucho los gritos de Brooke y sigo golpeándolo. Solo cuando siento sus manos tirando de mí desde atrás es que respiro hondo y me levanto—. Detente, por favor —⁠suplica.

Cojo su rostro magullado entre mis manos y sollozo.

—Deja que lo mate por lo que te ha hecho. Por favor, deja que acabe con él.

Brooke me abraza negando con la cabeza. La aprieto contra mi pecho y sigo llorando.