Savage
Capítulo 19
Brooke
Despierto y sonrío sin abrir los ojos. Estoy agotada y tengo doloridos músculos que ni siquiera era consciente de que estaban en mi cuerpo. También me siento pegajosa. Mi sonrisa se ensancha al recordar el motivo. A las seis de la madrugada Levi me despertó para que juntos comiéramos una tarrina de helado, el uno del cuerpo del otro. ¿Cómo de loco es eso?
Menta y chocolate, dos sabores que son completamente distintos, pero juntos, crean una explosión de sabor en el paladar. Así es como me siento cada vez que Levi me besa, explotando, cada toque de sus labios sobre mi piel es un nuevo estallido sensorial que descontrola mi cerebro, volviéndolo incluso aún más adicto a él.
Hemos tenido relaciones sexuales, muchas y en distintas posiciones y lugares. ¡Por Dios! Jamás había sentido nada igual. Tampoco es que yo sea demasiado experta en el tema. La mayoría de mis relaciones sexuales fueron con Harvey y no estuvieron nada mal. Nos entendíamos bien en la cama. Harvey siempre fue dulce y cariñoso conmigo, a veces también apasionado, aunque lo que he vivido con Levi… Nunca me hubiese imaginado que esa agresividad y salvajismo resultaría tan placentera.
Me estiro en la cama gimiendo por las pequeñas punzadas de dolor que recorren cada recoveco de mi cuerpo y compruebo que estoy sola. ¿Levi se ha ido? Pierdo la sonrisa incorporándome de golpe. Agudizo el oído y escucho el agua correr en la ducha. Una sensación de alivio me invade al instante.
Tal vez pueda unirme a él en la ducha. O quizá él no quiera eso. La verdad es que no tengo demasiado claro el punto en el que estamos. Anoche fue genial y esta mañana también. No parecían unos revolcones sin importancia para él. Definitivamente para mí no lo fueron, pero tampoco estoy segura de la forma en la que debo actuar. La situación es como mínimo, complicada.
Suspiro y me levanto de la cama. Ni siquiera me molesto en ponerme algo de ropa, simplemente tiro de la sabana revuelta y la enrosco alrededor de mi pecho tapando de ese modo mi desnudez.
La puerta del baño está entreabierta. Alzo la mano para llamar, pero cambio de idea y me detengo. Supongo que si Levi buscaba intimidad habría cerrado la puerta o simplemente podría haberse duchado en su baño. Si ha decidido hacerlo aquí… El rumbo de mis pensamientos cambia drásticamente al escuchar cómo se cierra el grifo y Levi sale de la ducha completamente desnudo.
¡Madre de Dios! Es perfecto. Sujeta una toalla alrededor de sus caderas y se agacha para secar el agua de las baldosas con otra. Mientras se mueve, la toalla se desliza hacia abajo, y juro que por un segundo consigo echarle un vistazo a la raja de su culo.
Ladeo la cabeza para inspeccionar mejor la zona, y decido que podría volverme adicta a las rajas, especialmente cuando esos dos firmes y morenos globos la abrazan, moldeando tan perfectamente la parte posterior de su toalla. Son como montículos gemelos de éxtasis.
Estoy tan ensimismada mirando fijamente su trasero que apenas soy consciente de que se ha incorporado y girado la cabeza hacia mí.
—Me siento acosado, niña de papá —susurra sonriendo de medio lado.
Carraspeo y noto calor en mi rostro. Apuesto a que estoy roja a más no poder.
—Buenos días —susurro abriendo la puerta.
—¿Qué hacías ahí parada? Aparte de comerme con los ojos, claro —bromea.
—Yo no estaba… Eh… —Su sonrisa se expande —. ¿Intentas avergonzarme? Solo estaba mirando.
Veo como camina hacia mí e inmediatamente mi corazón se acelera. Este es el efecto que Levi ejerce sobre mí.
—¿De verdad vas a avergonzarte a estas alturas? —inquiere colocando su mano en mi mejilla. La acaricia de manera delicada y desliza sus dedos hacia mis labios—. Después de lo que hemos hecho esta noche, creí que ya habríamos superado eso. Entre el sexo sucio contra la pared y el atracón de helado, no hay mucho más que saber el uno del otro.
Suspiro y suelto una pequeña risa cuando sus dedos llegan a mi comisura.
—Tengo que ducharme —informo.
—Esa es una gran idea —susurra Levi tirando de la sabana para deshacer el nudo que la sujeta sobre mi pecho. En cuanto cae, su mirada se desliza por mi cuerpo desnudo y vuelve a sonreír—. Esto está mejor. Creo que yo necesito ducharme otra vez.