Savage
Capítulo 46
Levi
William, Harvey y yo nos hemos encargado de explicarle a Brooke la situación con todo lujo de detalles. Ella escucha, inmóvil y en silencio. Puedo ver el dolor y la confusión en su mirada. Su mundo se está desplomando frente a sus ojos y no sabe qué hacer o decir para evitarlo.
—Esto es una locura —susurra cuando finalmente terminamos. Me mira a mí con preocupación—. ¿Me estás diciendo que Jax o Jackson o quien quiera que sea, va a intentar matarme? —Asiento—. ¿Y tú vas a infiltrarte en su organización para meterlo en prisión? —Vuelvo a asentir—. Eso es lo más estúpido que he oído en mi vida. ¿Por qué demonios no lo denuncias?
—Porque Jax desaparecería y no sabemos de qué podría ser capaz si se ve amenazado. Tenemos que pillarlo por sorpresa —contesta Harvey—. Necesitamos pruebas sólidas de lo que está haciendo. El testimonio de Levi no es suficiente para encerrarlo. Se abriría una investigación, pero eso solo lo pondría más nervioso. Tenemos que conseguir algo contundente. Pruebas reales. Con ellas puedo detenerlo y mantenerlo bajo custodia. Si hay una acusación firme, ningún juez lo dejará salir bajo fianza.
—¿Por qué haces esto? —me pregunta—. Podrías marcharte de aquí, dejar toda esta mierda atrás y empezar una nueva vida como un hombre libre.
—¿Y dejar que Jax os haga daño? —Niego con la cabeza—. Estás loca si piensas que voy a dejaros a ti, a mi hermano y a mis hijas en manos de ese hijo de puta. Conozco a Jax y sé de lo que es capaz.
—Dios, no sé cómo digerir todo esto —susurra frotándose el rostro con las manos—. Me va a estallar la cabeza.
—Creo que deberías descansar un rato —sugiere Trish.
Brooke alza la mirada hacia su padre.
—Vete —demanda.
—Hija…
—No, papá. Ahora mismo no tengo cabeza para hablar de esto. Necesito pensar y… No sé, emborracharme o algo.
—Está bien. Solo quiero que sepas que yo voy a estar aquí. Te prometo que voy a solucionarlo. —Tras ajustar el nudo de su corbata, da media vuelta y se marcha.
—Nosotros también nos vamos —dice Zane tirando de la mano de Trish. Me señala y después a Brooke—. Creo que vosotros dos necesitáis un momento a solas para hablar.
—Cierto —secunda Harvey.
—Espera, ¿y Milo? —Brooke se pone alerta y abre los ojos de par en par—. Está ahí fuera, desprotegido. Jackson podría…
—Tranquila —susurra el poli—. No le pasará nada. Levi salió de prisión hace solo un par de días. Dudo mucho que Jax esté enterado. Cuando vuelva Milo, hablad con él. Tenemos que tomar todas las precauciones.
—¿Qué tipo de precauciones? —pregunta Brooke alzando una ceja.
Harvey me mira a mí y suspira.
—Estaría bien que estuvieses acompañada en todo momento. Levi, Zane y yo podemos turnarnos para llevar a las niñas y a Milo a la escuela. Además, tu padre ha contratado seguridad privada. Habrá un hombre fuera del instituto de Milo y otro en el colegio de las gemelas cuando ellos estén en clase. También un par vigilarán la casa sin llamar la atención.
—¿Seguridad? —Brooke se lleva la mano a la cabeza otra vez—. Joder, no sé ni qué pensar de todo esto. Hace unas horas era feliz en mi ignorancia, sin seguridad privada, sin peligros acechando, ni padre biológico, y ahora…
—¿Preferirías no saberlo? —pregunto.
—No. La verdad siempre es mejor. Por mucho que duela, aprenderé a vivir con ello —contesta sin titubeos.
—Bien, entonces nos vamos —señala Trish. Abraza a Brooke y acaricia su mejilla con cariño—. Te llamo después, ¿vale? Descansa un rato. Desconecta de todo un rato. ¿Quieres que me lleve a las diablillas conmigo?
—No. Estaré bien, no te preocupes. Voy a preparar algo de comer para las niñas y a buscar a Milo.
—¿Dónde ha ido? —inquiere Zane.
Brooke me mira de reojo y yo me rasco la nuca.
—No le sentó demasiado bien mi regreso. Salió corriendo y aún no ha vuelto.
—No me extraña —masculla Trish.