La canción del bisonte
27. La luz de Nublo
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La luz de Nublo
En el Valle de los Primeros Hombres todos habían subido a la atalaya y se habían apretado en un compacto círculo, presintiendo que aquel morir del sol era también su propio morir. Pero cuando la luz de nuevo los iluminó Nublo sintió en su entraña la rebelión. La niña de la Jara había muerto pero de los vientres de las Oscuras habían nacido dos, un macho y una hembra. Eran vientres fértiles lo que el clan necesitaba. Y él los traería como fuera.