Max & Suhail

Tatiana M. Alonzo · Capítulo 110 de 146

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Max & Suhail

138. Suhail

Me sentí furioso con el tipo, pero me sentí aún más furioso conmigo mismo. Si el muy miserable se hubiera topado con el Max de antes, el que tenía sus piernas, lo hubiera podido alcanzar y cogerlo del cuello para desmembrarlo. Pero en lugar de eso se topó con un inútil en muletas.

Un inútil en muletas que al ver a Suhail llorar sintió su corazón romperse por no haberlo podido evitar.

138. Suhail

No entramos al cine. Fuimos a dejar a Sam y a Ling y después Max y yo regresamos a casa en absoluto silencio. Él se mostró molesto, pensativo y hasta cierto punto ausente e insistía en mantenerse en silencio y responder solo con monosílabos. No le reproché nada, también había sido un día duro para mí y supuse que ambos necesitábamos llegar a casa, recostarnos, relajarnos y dejar el tiempo pasar. Y eso fue lo que hicimos.

Me encerré en mi habitación el resto del día y no quise cenar. Papá y Miranda se preocuparon e intentaron indagar, pero yo, como siempre, solo necesitaba volver a olvidar. De niña fui a terapia y recibí comprensión, pero eso no significaba que al poner bajo el sol las cicatrices todavía no dolieran un poco.

Max también se mantuvo en su propio espacio y no me buscó. No sabía cómo sentirme al respecto. Es decir, tenía claro que también había vivido un momento desalentador, pero esperaba más de su parte... Esperaba que me abrazara y susurrara a mi oído que lo superaríamos. Esperaba mucho, quizá.

De cualquier modo, convencida de que no tenía nada de malo tomar la iniciativa, a medianoche abrí su puerta, entré a su habitación a hurtadillas como tantas noches antes, palpé su cama buscando lugar y me recosté a su lado.

Él notó mi intrusión; se acomodó de mejor entre sus sábanas, me permitió apoyar mi cabeza sobre su hombro y me abrazó. Pero no habló. Continuó en silencio.

¿Pensaría que no quería hablar? ¿Era él quien no quería hablar?

Nunca lo platicamos, pues esa fue la última noche que estuvimos juntos.