Max & Suhail

Tatiana M. Alonzo · Capítulo 44 de 146

Páginas del PDF

Max & Suhail

66. Suhail

¿Saben qué? Ustedes tampoco comprenden. Mejor no trato de seguir explicando algo que, además, es mi asunto. MI ASUNTO. Ustedes no comprenden, y yo...

Yo solo quiero entender qué rayos le pasa a Suhail.

66. Suhail

—¡Jessica fue el primer beso de Max! —me gritó su amiga Bet a la salida, con la que de por sí no tenía buena relación—. Su primer beso, ¿oíste? ¡Su primer beso!

La ignoré y continué mi camino. Aunque fue en vano, más amigas de Jessica me buscaron para gritarme que ella fue el primer beso de Max.

—¡Ridículas! —gritó Ling para que a cien metros a la redonda la escucharan.

No sé qué haría sin Ling. Hacer el ridículo yo sola, supongo.

—Y de todas formas ella no fue el primer beso de Max —dije, sin querer pensando en voz alta. Me sentía a la defensiva.

—¿De qué hablas? —me preguntó Ling.

«Maldición». Ahora debía contarle.

—Bueno... Es que... —Miré hacia todos lados.

—¡Habla! —No me iba a salvar de esta.

—Fue una tontería de niños —aclaré, antes que nada—. Ambos estábamos en su cochera y... bueno... lo besé por accidente.

—¿QUÉ? —Mi amiga casi escupe el almuerzo.

Sí, ¿QUÉ? Yo había pensado lo mismo e imitando a Max preferí fingir que no pasó nada.

Max es bueno en eso, saben: fingir que no pasa nada.

—¿Y por qué no me lo habías contado?

Ling se sentía dolida porque no había compartido con ella uno de los recuerdos más bochornosos de mi infancia.

—Porque fue una tontería —insistí—. Fue cosa de niños. Yo iba a darle un beso en la mejilla y... ¡PAM! Tardé en poder verlo a la cara otra vez.

—¡Es que un beso es un beso! —defendió Ling, sintiéndose vencedora.

Me pregunté qué pasaba por su mente—. Ya quiero ver la cara de Russo