Max & Suhail
36. Suhail
—No hay ningún fantasma.
—Quiero a papá.
—¡BASTA!
Hasta yo salté de lo fuerte que se escuchó eso. Después vi a la señora Didier apagar la luz y salir de la habitación de Suhail.
—Mami... —se quedó llorando Suhail—. Mami... El fantasma.
Regresé a mi cama. Si no me dormía temprano no despertaría de buen humor al día siguiente.
—Mami...
Pero Suhail no paraba de llorar.
—Por favor, mami...
Di vueltas en mi cama.
—El fantasma...
La señora Didier tenía razón. No existen los fantasmas. Aun así, para que Suhail se callara, cogí mi linterna del Hombre Araña, regresé a la ventana y apunté a su ventana.
—¡Voy a vigilar que no venga el fantasma! —informé.
Escuché un silencioso «Gracias» y esperé ahí hasta que el enemigo concilió el sueño. Porque eso seguía siendo Suhail, el enemigo. E hice lo mismo, esa noche y muchas más, por mí y por mi sueño, no por Suhail.
Aunque algunas veces las ganas de dormir temprano me vencieron.
—¡Max, el fantasma! —me despertaba ella llorando y de inmediato volvía a apuntar mi linterna hacia su ventana—. Gracias—me agradecía ella.
Pero lo hacía por mí. No por Suhail.
No por Suhail.
36. Suhail
u Classic - Adrian Gurvitz
Venía de pasar la tarde con papá cuando el sonido de una canción llamó mi atención.
—Nos vemos el próximo fin de semana, princesa —se despidió mi padre con un beso.