Max & Suhail
59. Max
sacando él solo sus conclusiones—. Max podría sospechar que yo le dije a su mamá y me odiaría más. Como si fuera posible que me odie más. ¿O tú qué opinas?
No dije nada. No podía decir nada. Toqué mi estómago sintiendo cada vez más grande el agujero dentro y corrí hacia las escaleras.
Al llegar a mi habitación cerré con doble llave la puerta.
—¿Suhail? —escuché que me llamó papá, tocando despacio—. Puedes hablar conmigo, princesa.
En silencio me obligué a no llorar y concentrarme en hacer algo más. «¡La actividad de la siguiente semana! ¡Eso me distraerá!». Cogí hojas y marcadores y empecé a trazar mi idea. «Esto me distraerá». Necesitaba sacar de mi mente a Max besando a Jessica.
—¿Suhail, el chico es Max? —preguntó papá, todavía custodiando mi puerta.
Cerré los ojos.
—¡No! —me apresuré a negar—. Bueno, más o menos. A Ling le gusta Max. Por eso me siento mal por ella. Es... por ella, papá —mentí.
—Bueno... Dile a Ling que si quiere hablar conmigo sobre Max podemos hacerlo —dijo él siendo condescendiente y se marchó.
No me creyó, sin embargo sabía que no tocaría el tema si yo misma no insistía. Porque tenía que olvidarme de Max. Sin importar lo que costara, debía sacarlo de mi cabeza.
59. Max
Tengo que admitir que me sentía Superman. Nunca imaginé que algún día las chicas me buscarían en mi propia casa. Y mi celebración no decayó al regresar a mi habitación. Suhail por fin había quitado su música pop triste.
Paz y tranquilidad.
Me recosté sobre la cama e intenté continuar con mi ensayo. Si Jessica presumía salir con un guitarrista, debía estar a la altura. También hablaría con Eric y Sam para que la banda empezara a ensayar en mi cochera. Ya era hora de dejar de ser novatos.