Max & Suhail
53. Max
Más chicos felicitaron a Max mientras las chicas comentaban lo perra que es Jessica Russo. Palabras de ellas, eh, no mías.
Y me estaba preguntando en qué momento vio Jessica a Max cuando de improvisto sentí un aliento cálido en mi oreja:
—Deja de ver a Max con esa cara —me susurró Ling.
Me volví para verla.
—¿Qué?
—Que tu cara fue de mal en peor mientras Edgar leía la nota —dijo, procurando que nadie más la oyera—, y no has dejado de ver con horror lo feliz que se siente Solatano por ser felicitado. Disimula, ¿quieres?
Sentí un agujero en el estómago.
—¿Disimular qué? —titubeé, sintiendo subir calor a mis mejillas. ¿Por qué me sonrojaba?
Ling arqueó una ceja:
—Que te gusta Max Solatano.
53. Max
Tanta atención me abrumó.
Y les diré algo sobre gustarle a una chica: una vez te nota una, no hay retorno. De pronto era el tipo más genial del salón. Y es que Jessica Russo no era cualquier chica. Era LA chica.
—Invítala a salir, Max —me animó Edgar.
Nosotros no éramos amigos. Al contrario. Pero como ya dije, repentinamente yo era aún más genial y todos querían ser mis amigos.
—No lo sé —dije, tímido. Era mi primera experiencia con mujeres.
Cuando la profesora de álgebra llegó, el ambiente se calmó lo necesario.
«Menos mal».
Leí de nuevo la nota que me envió Jessica y me pregunté qué pensaría de mí si supiera que no soy tan bueno con la guitarra. Porque de pronto todos querían saber más sobre nuestra banda, lo que emocionó a Eric y Sam, y, por consiguiente, nos dio un nuevo estatus de popularidad.