Max & Suhail
87. Max
—También me quería disculpar contigo, Bill. —Ella miró con pena a papá
—. Los jóvenes pueden llegar a ser crueles.
«No solo los jóvenes». Sin embargo, me alarmé.
—¿También te molestaron? —pregunté a papá y lo abracé.
—Estoy bien, princesa.
No había pensado en la posibilidad de que papá también fuera blanco de burlas. Qué tonta fui.
—Yo estaré bien —insistí—. Lo prometo.
Papá me abrazó más fuerte. Aunque faltaba más para enfrentar. Mucho más.
87. Max
Ese día me tomé mi tiempo para llegar a casa. Tenía miedo de enfrentar a Suhail y que me reclamara por no haberla defendido. Porque si lo hacía, no sabría qué decir.
De entrada, pensé que encontraría cerrada su ventana. Pero no... Estaba recostada sobre el descansillo y estudiaba un par de hojas que sostenía en su mano.
Entré despacio a mi habitación para no alertarla.
—Almohada —la escuché decir—. A. L. M. O. H. A. D. A. Almohada.
Y siguió con las palabras abanicar y ágil.
«¿Qué rayos?»Titubeó cuando por fin notó mi presencia.
—Hola, Max —me saludó con buen humor.
¿No estaba molesta?
—Hola —dije, dudoso.
Me sentí confundido al no verla molesta. Cerré la puerta, hice mi camino hasta la cama, ahí me saqué los zapatos y busqué ponerme ropa más cómoda.
—¿Hoy no vas a ensayar? —me preguntó.
Miré mi ventana. Desde mi cama no podía ver a Suhail. Para poder vernos ambos debíamos estar frente a nuestras ventanas.
—Eh... sí —dudé.