Max & Suhail

Tatiana M. Alonzo · Capítulo 98 de 146

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Max & Suhail

126. Suhail

gritar. Necesitaba, aunque fuese un momento, no ser fuerte. Y ahí estaba Suhail, pidiéndome soltar lo que me ataba. Me pedía llorar, gritar y soltar, para finalmente asimilar lo que ya no será.

Había perdido la mitad de una pierna, había perdido la oportunidad de ser una estrella; sin embargo, lo que realmente me golpeó e hizo reaccionar fue el miedo de perder a Sam.

El gordo era mi amigo, mi incondicional. ¿De qué me serviría recuperar mi pierna, en caso de que pudiera, si perdía a una de las pocas personas que me querían y creían en mí? Y es que para ese momento eran pocas, realmente pocas, las personas que me querían: mamá, Bill, Suhail, Sam...

Solo ellos. Y a todos les había hecho daño.

126. Suhail

Escuché a Max tragar saliva antes de entrar a la habitación de Sam.

Habíamos recorrido los pasillos del hospital hasta llegar a la Unidad de Cuidados Intensivos, y no fue fácil conseguir un permiso para ingresar. Sin embargo, por fortuna, el médico que atendió a Max accedió a que lo visitáramos durante diez minutos, solo diez minutos.

Ling se sentó derecha al vernos, estaba adormitada en la silla; por lo que sabíamos iba y venía de su casa a la universidad y de la universidad al hospital.

—Ustedes —bostezó al vernos. Ling necesitaba dormir.

Saludé y, al callar todos, en la habitación solo se escuchóel sonido de los aparatos que mantenían respirando a Sam.

Por estar Max sentado en la silla de ruedas y yo empujando esta, no pude ver su primera impresión al mirar a Sam, pero la supuse.

—¿Por qué tantos aparatos? —preguntó primero.

—No es capaz de respirar solo y sin ese tubo en su boca corre el riesgo de asfixiarse —expliqué.

Max tomó aire.

La cabeza de Sam se encontraba sobre una almohada, inclinada de tal forma que podíamos ver su rostro. Pero ese no era Sam. Nuestro amigo