El ejecutor

Geir Tangen · Capítulo 91 de 91

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El ejecutor

Epílogo, ¡y agradecimientos!

 

Una novela negra es ficción y pido comprensión por el hecho de que no todo suceda como en la vida real. Como autor me he tomado algunas licencias dramáticas. Los cadáveres no se retiran de la escena del crimen apenas una hora después de la llegada de la policía y los inspectores no pueden acceder a ella hasta que los técnicos forenses han acabado con sus labores. Los periodistas no comparten alegremente su información con la policía y espero que nunca redacten reseñas sobre conciertos a los que no han asistido. Confiemos en que los inspectores de la policía judicial trabajen con algo más de rigor y ética profesional de la que demuestran en El Ejecutor. Sé de buena tinta que las editoriales no conservan los manuscritos durante varios años, sino que los destruyen al poco tiempo. Incluso en Gjøvik. Sin embargo, sin estos elementos la historia no habría resultado tan emocionante…

Si buscas las condiciones meteorológicas en Haugesund durante el mes de octubre de 2014, encontrarás una serie de errores. También puede haber inexactitudes en cuanto a la cronología de los asesinatos que aparecen en los libros citados. Escribir novelas policíacas es así. A veces nos inventamos cosas. Un buen ejemplo de ello es el rifle Märklin con balas Singapur de 16 mm que menciona Jo Nesbø en Petirrojo. Jamás ha existido tal arma.

Tampoco ninguno de los personajes de la novela existe en la realidad. Excepto yo mismo, claro.

Dedico este libro a mis padres, que no tuvieron el placer de ver el resultado final. Ambos sabíais que estaba escribiendo El Ejecutor y pudisteis escuchar algunos fragmentos durante el proceso de elaboración. Creo que me estáis viendo ahora, tal y como siempre me habéis visto, asumiendo y aceptando mis ocurrencias descabelladas y mis ideas extrañas. Os echo de menos a los dos.

A mi mujer, mi amiga, mi aliada, mi ayudante, mi principal animadora, mi interlocutora, mi correctora, mi maquetadora y mi maravillosa pareja. No hay palabras para describir lo agradecido que te estoy. Mil gracias también a mis tres hijos e hijastros mayores: Christine, Vebjørn y Daniel. Sé que no os gustan mucho los libros, pero siempre me apoyáis.

Son muchos los que han contribuido a ayudarme durante este proceso. Principalmente, mi cuñada y fuente policial Silje Elin Matre, que trabaja como técnico forense en Stavanger, y Øystein Eide, antiguo periodista del Haugesunds Avis. Sin vosotros dos el ambiente en la comisaría y en la sede del periódico no habría resultado tan fidedigno. Gracias también a Bård Øyvind Leite, que ha buscado con lupa errores y fallos sobre las descripciones de la comarca de Haugalandet.

Gracias a mi buen amigo Viljar Skibenes, a John Olav Oldertrøen y al autor de novela negra Frode Eie Larsen. Vuestras aportaciones con respecto al primer borrador del manuscrito en el verano de 2014 me ayudaron a creer en el proyecto. Mil gracias también a los autores de literatura policíaca Frode Granhus, Ørjan N. Karlsson y Gard Sveen por ofreceros a leer el manuscrito antes de la revisión final de este otoño.

Un agradecimiento muy especial a Fredrik Schmidt Fotland, de la editorial Comino en Bergen, que creyó en mí y quiso apostar por mi obra. El hecho de que decidiéramos hacerla de un modo diferente en el otoño de 2015 es el resultado de una buena colaboración y amistad, no de un desacuerdo. Tu generosidad, ayuda y apoyo es algo que nunca voy a olvidar.

Las últimas palabras de esta novela van para mi amigo Ivan Sandven. En el verano de 2010 me preguntaste por qué no hacía realidad mi sueño de ser escritor. Fue la semilla de El Ejecutor. ¡Mil gracias!

 

Haugesund, 1 de diciembre de 2015

GEIR TANGEN

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Geir Tangen

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