Una casa sin reflejos
Notas, Confesiones y Agradecimientos
NOTAS, CONFESIONES Y
AGRADECIMIENTOS
Todo libro que se escribe debe tener un motivo de ser, una razón de existir más allá de pretender servir de decoración en una estantería. En ocasiones este tema está muy claro para el autor desde el principio, pero en este caso fueron los propios personajes y las situaciones que iban atravesando lo que me fue guiando hacia el sentido final de sus propósitos.
Esta historia surgió tras escuchar la extraña palabra psicomanteum en un conocido programa de radio y como esta se relacionaba con Raymond Moody y diferentes técnicas de contacto con los muertos a través de los espejos. Compré el libro y me puse a investigar algunos casos, supuestamente reales, más a fondo por el interés que me suscitó el relato, pero poco más pude hallar de lo que parecían ser simples confesiones o leyendas urbanas desvirtuadas por el paso de los años. Esa fue la semilla que durante los años posteriores creció en mi cabeza alejándose de su origen y guiándome para dar vida a mi propia versión de los hechos.
Paralelamente me encontraba escribiendo el guion de un cortometraje de título «La muerte lúcida», en el que exponía la idea de que las visiones fantasmales, o de visitantes de dormitorio, podían tener su propia perspectiva desde el otro lado, presentándolas como personas reales de nuestro mismo plano: planteando su punto de vista y lo que podría suponer para esas supuestas presencias encontrarse en la situación de ver también a alguien que les atormenta.
Juntando esos dos conceptos surgió la idea de unificar lo que podían haber sido dos relatos independientes y que finalmente dieron forma a esta novela, que ha pasado por múltiples revisiones y varios títulos (la muerte
lúcida, el reflector…) hasta quedarse con el que da nombre a la leyenda urbana inventada que hace mella en la mente del protagonista.
Volviendo al planteamiento inicial de la búsqueda de un sentido, que fuese más allá del mero entretenimiento, comprendí que lo que estaba contando era una historia sobre lo que unos padres son capaces de sacrificar por la felicidad de sus hijos, aceptando sus claros y sus oscuros. Por supuesto cada lector sacará sus propias conclusiones de lo que aquí se cuenta, pero sin ese sacrificio no habría manera de cimentar la verosimilitud de esta historia sobre el destino, las relaciones tóxicas y el sacrificio de la propia voluntad por evitar un mal inevitable al que no somos capaces de hacer frente.
Espero que la novela haya cumplido su propósito inicial de hacerte pasar un buen (o mal) rato, pero que también, y sin querer parecer pretencioso, que los personajes hayan podido cobrar vida en tu mente y que su camino haya sido también el tuyo en el descubrimiento de su propia razón de ser.
Es por ello que la novela está dedicada a mis padres, Pepi y Pepe, en representación de todos esos padres y de ese sacrificio incondicional que realizan desde que traen al mundo a una criatura sin saber qué papel tendrá en el mundo con el que lo van a compartir. Esa idea se hizo más potente cuando yo mismo me convertí en padre y la consecuente responsabilidad de educar a una nueva criatura y desear alejarla de todo mal y todo temor que se pudiese cruzar en su camino. Por eso también va dedicada a mi hijo Martín y a su madre, Mari, la mujer con la que he compartido este gran proyecto de vida. Gracias por tener paciencia en esa espera hasta que te he dejado leer algo de lo que me sintiera orgulloso. Esto es de ambos, ya lo sabes.
Gracias también a mis hermanas, Miriam y Laura, por su amor incondicional y apoyo que va más allá de lo extraordinario. Así como a mis suegros, Pepe y Mari, que siempre me han mostrado su cariño y su respaldo.
Gracias a mi corrector, Pedro Gonzalbes, por poner los puntos sobre las íes y darle fluidez al relato en su lectura. Gracias por enseñarme y aconsejarme para poder ir mejorando con cada nueva obra, porque tengo
mucho que contar y siempre pondré todo mi empeño y esfuerzo en hacerlo de la forma correcta.
A Mata por tener que aguantarme hablando de la novela y saber escuchar siempre y a Mari Luz por esas primeras impresiones como lectora beta y por tus fotografías. Gracias amigos por vuestro apoyo.
Agradecer también a todos los amigos, familia y compañeros de trabajo que, tanto en persona como en redes sociales, me han apoyado y mostrado su cariño, siendo el impulso necesario para terminar este proyecto y que me anima a continuar. Ha sido indescriptible sentir todo ese calor y que le da sentido a todo.
OceanofPDF.com
Terminaste Una casa sin reflejos
Sergio Requejo
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