Sin eco
Declaración: Signe Elise Johansen
Toma de declaración a Signe Elise Johansen.
A cargo de la agente Silje Sørensen. La transcripción ha sido realizada por la
administrativa Pernille Jacobsen. Hay una grabación de esta entrevista. La toma de
declaración se ha grabado el domingo 12 de diciembre en la Comisaría de Oslo.
Testigo: Johansen, Signe Elise. Número de identificación personal: 110619 73452.
Domicilio: Calle Nordberg, 14. 0875 Oslo.
Teléfono: 22 13 45 81.
Profesión: Jubilada.
Se le comunica la responsabilidad derivada de prestar declaración, accede a dar su
testimonio. La testigo es la madre de la víctima. Declaró:
Autora del informe:
Bueno, he apretado el interruptor, así que empecemos. Son las… 14.17. Como te he
explicado antes es muy práctico para nosotros poder grabar lo que digas en esta cinta. Así no tenemos que tomar notas mientras hablamos. La policía está muy contenta… mmm… quiero decir agradecida, de que hayas podido venir. Sé que esto tiene que resultarte difícil.
Testigo:
¡Es espantoso! (Voz muy alta).
Autora del informe:
(Interferencias)… voy a mover esto un poco. Graba muy bien. No hace falta que hables
directamente al micrófono. Puedes hablar normalmente.
Testigo:
Ay, perdona. No estoy acostumbrada a estas modernidades. Pero es horrible… No
puedo hacerme a la idea (llanto contenido)… de que Brede esté muerto. ¡Nunca hizo nada malo!
Autora del informe:
Puedes hablar aún más bajito. Solo quiero decir que… estamos trabajando intensamente
para encontrar al autor de este crimen. Pero tal vez deberíamos comenzar con…
Testigo (interrumpe):
Y es que no me han informado de nada. Todavía no me han comunicado cuándo podrá
celebrarse el entierro. Por lo visto lo decide alguien de Medicina… no recuerdo el nombre. Son los que deciden, digo.
Autora del informe:
Medicina Legal. Tienen que terminar la autopsia antes de que la funeraria pueda hacerse
cargo. Lamento decirte que lleva algún tiempo.
Testigo:
Pero es terrible. Pensar que está… No lo soporto… (Llanto). Los empleados de la
funeraria dicen que deben hablar con Vilde para organizarlo todo, pero ella no coge el teléfono.
Autora del informe:
¿No contesta al teléfono? ¿No te ha llamado?
Testigo:
Es espantoso. ¡De repente me veo obligada a tratar con una perfecta desconocida para
decidir cómo debo enterrar a mi propio hijo!
Autora del informe:
Pero Vilde Veierland no es ninguna desconocida. Es tu nuera.
Testigo:
Es una veinteañera y la he visto tres veces. Lo he estado recordando estos últimos días.
Me he encontrado con ella tres veces. (Pausa). Pero, claro, Brede me dio a entender que el matrimonio no les iba bien. Eso de presentarse en casa ya casado… no era propio de mi Brede. Algo debió de ocurrir… otra cosa. Quizá fue una cuestión de honor, si entiendes lo que quiero decir. Jamás se habría casado con ella si no se hubiera sentido obligado. Y luego todo quedó en nada. No sería la primera vez que engañan a un hombre de esa manera.
Autora del informe:
Sí, hmmm… ¿Quieres decir que Brede se casó con Vilde porque iban a ser padres?
Testigo:
Sí, no… No me dijo nada, Brede nunca contaba nada. Se guardaba los problemas para
sí. Pero tengo mucha experiencia y me doy cuenta de algunas cosas, ¿sabes? No era difícil notar que tenía problemas. Brede siempre tuvo muchas responsabilidades. Pero no entendí por qué se empeñó en hacerse cargo de esta niña.
Autora del informe:
Pero si no te dijo nada, ¿cómo supiste…? Quiero decir… ¿Cómo sabías que no les iba
bien?
Testigo:
Para una madre es fácil notar que algo va mal. Por ejemplo, nunca venía con ella a
visitarme. ¡Ha estado en mi casa de la calle Nordberg una sola vez! (Silencio, carraspeo). Brede siempre fue un hijo muy considerado. Venía los domingos… bueno… a lo mejor no todos pero… (Tos, ¿asma?). A cenar, ¿sabe? Le gustaba mucho que pusiera la mesa para la cena del domingo, como en los viejos tiempos. Cuando Brede era niño y… Sí, pobre Brede, no tenía mucho tiempo. Y aun así venía a verme fielmente el domingo por la tarde. Sí, ya sabes, con tantos empleados y tanta gente que quería hablar con él, no siempre le resultaba fácil, pero él sabía que yo lo tenía todo preparado. Asado de cerdo casero con orejones y pudin de caramelo. Yo quería que fuera así. Que sintiera que su madre siempre le estaba esperando si tenía un rato libre.
Autora del informe:
Pero ¿con qué frecuencia iba?
Testigo:
Bueno, no, no era muy a menudo. Con frecuencia, claro, pero tal vez no todos los
domingos. Siempre tenía muchas cosas que hacer. Y debía cuidarse. Los domingos solía nadar en el Grand Hotel y supongo que allí a veces se encontraba con clientes u otros artistas. Gente con la que debía hablar, y entonces no le era fácil ir a ver a su madre, por mucho que quisiera.
Autora del informe:
Entiendo. Pero has dicho que debía cuidarse… ¿Brede tenía problemas de salud?
Testigo:
¡Para nada! Estaba sanísimo hasta que… (voz ininteligible) como cuando tenía veinte
años. Brede siempre ha sido fuerte. Se cuidaba. Se mantenía en forma. Se dice así, ¿no? No fumaba y no soportaba que lo hicieran los demás. Sí, a mí me gusta mucho fumarme un cigarrillo de vez en cuando, pero nunca lo hacía cuando Brede estaba aquí. Quiero decir que ya que le molestaba tanto… Cuando esperaba su visita ventilaba a fondo y no fumaba.
Autora del informe:
¿Y así te quedabas, con ganas de fumar y ventilando aunque no se presentara?
Testigo:
Bueno, a veces venía. Muchas veces. Pero Brede era muy estricto, siempre preocupado
por la estética. La prensa lo ha destacado, seguro que lo habrá leído. Su credo era «Puro y bello». (Pausa larga). Brede tenía un gusto infalible. Le preocupaba mucho que todo estuviera limpio y ordenado también en mi casa. El arte de mal gusto, por ejemplo, le provocaba escalofríos. (La testigo ríe unos instantes). Yo tenía en casa un cuadro de Alexander Schultz… por cierto, era un retrato del padre de Brede. Sí, lamentablemente Brede perdió a su padre siendo un niño, no lo tuvo fácil. Pero Brede siempre decía que era un óleo malísimo, según él su padre se merecía algo mejor. La verdad es que el salón quedó mejor cuando lo quitamos, me compró una de esas sedas estampadas para sustituirlo.
Autora del informe:
Sí, el padre… ¿Tu esposo se apellidaba Ziegler?
Testigo:
Ah, ¿quieres saber por qué no llevo el nombre de Ziegler? Mi nombre de soltera es
Kareliussen y de casada Johansen. Pero Brede era tan creativo… que se cambió el nombre a Ziegler a los veintitantos. De hecho se cambió el nombre de pila y el apellido. Fue bautizado como Frederik, pero mi difunto marido… (¿breve risa?) tuvo tiempo antes de morir de… encogerlo, si es que puedo decirlo así, a Freddy (habla ininteligible). No es un nombre bonito, si quieres mi opinión. Por supuesto que yo nunca le llamé así, pero sus amigos, en el colegio… Yo le propuse que recuperara el nombre de Frederik, que es bonito y… El caso es que… yo también pensé en cambiarme el apellido a Ziegler para mantener la homogeneidad familiar, ¿sabes?… (habla ininteligible, ¿asma?)… pero a él le pareció una mala idea. Al principio se me hizo raro… Eso de llamar a tu propio hijo por un nombre distinto al que has utilizado toda la vida. Toda su infancia. Le rogué que me dejara usar su nombre de siempre pero… Brede quería llamarse Brede, insistió. Poco a poco me
acostumbré. Y ahora me parece un nombre muy hermoso.
Autora del informe:
Pero ¿estás segura de que Brede no tenía problemas de salud? ¿Dolores de cabeza, tal
vez? ¿Tomaba alguna medicación?
Testigo:
No, nunca. Lo puedo afirmar con toda seguridad. A menudo me decía que no tomara
nada de pastillas. Tenía unos principios muy firmes. Opinaba que era mejor resistir un poco de dolor. Al final todo se acaba pasando. Aunque la verdad es que a veces tengo dolores, las articulaciones… me hacen sufrir un poco, pero él siempre me decía: «Es mejor que no tomes nada, madre».
Autora del informe:
¿Conocías a sus amigos? ¿Sabes quiénes eran sus amistades más íntimas?
Testigo:
¡Uy, eran tantos!
Autora del informe:
Pero debías de conocer bien a algunos, por ejemplo amigos de su infancia.
Testigo:
No, Brede no era así. Él miraba hacia delante. Nunca volvía la vista atrás. Sí, Brede tuvo
muchos amigos en el colegio pero siempre siguió su propio camino. Luego sus amigos se casaron y empezaron a ir a la guardería a recoger a sus hijos y esas cosas que hacen los hombres hoy en día, pero eso no era para Brede. Él siempre se relacionaba con personas interesantes. ¡Contaba unas historias tan divertidas de la gente que frecuentaba!
Autora del informe:
Nadie que tú conocieras.
Testigo:
No, Brede siempre fue muy reservado.
Autora del informe:
¿Estaba enemistado con alguien?
Testigo:
No, para nada. A todo el mundo le gustaba Brede, solo hay que ojear las revistas para
comprobarlo.
Autora del informe:
¿Sabías que había recibido cartas amenazantes?
Testigo:
Ah, sí. Esas cartas horribles de las que hablaron en una revista, no recuerdo cuál. Es
terrible. Seguramente las escribía alguien que no soportaba que Brede tuviera tanto talento. Era único. La persona que haya cometido esta atrocidad (voz tomada, poco clara)… probablemente padece una envidia patológica.
Autora del informe:
¿Qué te contó de las cartas?
Testigo:
Qué me contó… (Carraspeo). No recuerdo que habláramos de eso en concreto. No, diría
que no.
Autora del informe:
¿Por qué no?
Testigo:
Bueno, no era un tema muy agradable para una cena de domingo, ¿no te parece?
Autora del informe:
¿Cuándo fue la última vez que viste a tu hijo?
Testigo:
La última vez… Pues la verdad es que no lo recuerdo. No puede hacer mucho.
Autora del informe:
¿Fue a verte el domingo pasado? Hace una semana, el día que…
Testigo:
(Pausa prolongada, llanto, ruidos que podrían ser de una respiración asmática). No. No
fue… (Mucha habla incomprensible, toses y llanto).
Autora del informe:
Pero ¿podrías decir cuándo le viste por última vez? ¿De qué hablasteis? (Continúa un
fuerte llanto). Ya casi hemos terminado. Podemos tomarnos un descanso. Al menos (crujidos)… me gustaría que estudiaras este listado conmigo. Es una lista de las cosas que tu hijo llevaba encima cuando fue… ¿Podrías ver si hay algo raro aquí, o tal vez si falta algo?
Testigo:
(Llorosa). Sí, haré lo que pueda. ¿Podrían darme un poco de agua? (Crujidos, sonidos
indefinibles).
Autora del informe:
Será mejor que apaguemos esto; retomaremos la declaración cuando hayas revisado la
lista. Interrumpimos la toma de declaración a las… veamos… 14.48.
Autora del informe:
Reanudamos la toma de declaración a las 15.12. La testigo se ha tomado un descanso y
ha ido al aseo. Ha revisado el listado de las pertenencias que llevaba Brede. ¿Algún comentario sobre la ropa o los objetos que se le encontraron?
Testigo:
No, parece lo normal. Siempre le sentó bien el abrigo de piel de camello… (Murmullos).
El alfiler de la corbata, el reloj… Pero hay algo. Siempre solía llevar guantes. Llevaba guantes hasta bien entrada la primavera. A Brede no le gustaba ensuciarse. Hay una bufanda, pero guantes no.
Autora del informe:
Gracias. Has sido de mucha ayuda. La toma de declaración se interrumpe a las 15.16.