Sin eco
Declaración: Idun Franck
Toma de declaración a Idun Franck.
Toma la declaración la comisaria Hanne Wilhelmsen. La transcripción ha sido realizada por
la administrativa Beate Steinsholt. Hay una cinta con la grabación de esta declaración.
La declaración ha sido hecha con grabadora el 15 de diciembre de 1999 a las 15.30 h en la
Comisaría de Oslo.
Testigo: Franck, Idun. Número de identificación personal: 060545 32033.
Domicilio: Calle Myklegard, 12. 0656 Oslo.
Lugar de trabajo: La Editorial, Calle Mariboe, 13. Oslo.
Teléfono particular: 22 68 39 80.
Teléfono del trabajo: 22 98 53 56.
Se le explica su responsabilidad como testigo y acepta declarar. La testigo ha sido
informada de que su declaración será grabada y luego transcrita en un informe. Declara:
Autora del informe:
Así, ya hemos recogido sus datos personales. Veo que perteneces a la generación más
joven de los niños de la guerra.
Testigo:
¿Perdón?
Autora del informe:
Naciste dos días antes del armisticio. Tu etapa de bebé no habrá sido como mandan hoy
en día los cánones de la protección de menores. (Risita).
Testigo:
¿Esto va a ser parte de mi declaración?
Autora del informe:
Todo, absolutamente todo forma parte de tu declaración, los detalles pequeños y los
grandes hechos, minucias y hechos importantes. Ese es el objetivo de grabarlo en cinta, que después se pueda saber todo lo que se dijo, no solo lo que la policía decidió incluir en su informe. (Pausa). Hasta el momento ha quedado registrado mi intento de charlar un poco de forma distendida con una testigo. ¿Te he desconcertado?
Testigo:
(Carraspeo). No, perdona, no quería ser antipática. Es que me ha sorprendido que
empezáramos hablando de la guerra. (Risita). Cuando era pequeña todo era de «antes de la guerra» o de «después de la guerra», la guerra era el gran referente temporal. Pero me resulta extraño que pienses así, quiero decir en 1999. Pero supongo que no estoy aquí por mi fecha de nacimiento.
Autora del informe:
No, claro que no. Todavía no habíamos podido tomarte declaración formal, solo has
tenido una conversación informal con la policía. Hay un pequeño resumen de esa conversación escrito por el comisario Billy T. (Ruido de papeles).
Testigo:
Así que aunque no tenga apellido cargo no le falta, ¿eh? ¿Es ese papel que tienes ahí?
Supongo que sabrás que en realidad no puedo decir gran cosa de Brede Ziegler. He adoptado una postura basada en mis principios sobre la protección de fuentes. Bueno, supongo que has leído mi argumentación, ¿o quieres que la repita ahora, así, de manera más formal? Me gustaría dejar claro que he hablado con el director de la editorial y él está…
Autora del informe (interrumpe):
No, no hace falta que repitas todo eso. Lo tenemos aquí en el informe. (Carraspeo…
sonoro estornudo, se suena). Disculpa, se ve que todavía estamos en temporada de gripe. ¿Quieres un caramelo? Por dónde íbamos… Ah, sí. Es bastante especial eso que dices de proteger a un cocinero como fuente de un libro de recetas. Aquí en la casa hemos hecho algunos chistes sobre este asunto. Quiero decir que estamos deseando que las recetas secretas aparezcan publicadas en un libro. Pero quería decirte que en la toma de declaración hemos decidido respetar tu punto de vista sobre la protección de fuentes. Aún no estamos del todo seguros de que tengas razón; la asesoría jurídica de la policía está analizando el caso. Ya volveremos sobre ese punto. En esta conversación prescindiremos de todo lo que hayas podido saber de Brede Ziegler en tu papel de editora. Llegado el caso más adelante lo plantearemos a través del juzgado de primera instancia. Pero lo que quisiera saber es si… (Breve pausa). Dime: ¿estudiaste derecho?
Testigo:
¿Qué?
Autora del informe:
¿Estudiaste derecho?
Testigo:
Claro que no. Soy filóloga especializada en literatura, etnología e inglés.
Autora del informe:
Exacto. Etnología. Estudia la evolución de los pueblos o algo así, ¿no? (Pausa). Muy
interesante. Entonces me pregunto cómo conoces tan bien el tema jurídico. Ya sabes, todo lo que alegaste cuando Billy T. habló contigo. El artículo 125 del Código Penal, la Convención Europea de los Derechos Humanos y esas cosas. Los días pasados me he entretenido en preguntar a todos los abogados con que me he encontrado qué opinión les merece el artículo 125 del Código Penal y ninguno tenía ni idea de a qué me refería. ¿Dónde has aprendido todo eso?
Testigo:
Sí, ehhh, bueno… (Risita). Sí, claro, entiendo lo que quieres decir. Puede resultar un
poco extraño, pero tengo un buen amigo con el que quedo a comer de vez en cuando que es abogado. Está especializado en casos de difamación y cosas así. Entre sus clientes hay varios periódicos y hemos hablado sobre ello en varias ocasiones; así se aprende bastante.
Autora del informe:
Estoy impresionada por la precisión de tus conocimientos. ¿Hace mucho que los
aprendiste?
Testigo:
¿Si hace mucho? No… no lo sé. Un tiempo.
Autora del informe:
¿Ha habido más casos en los que en calidad de editora de La Editorial te hayas negado
a proporcionar información sobre un autor a la policía? Y si es así, ¿has argumentado basándote en la protección de fuentes o has alegado algún otro motivo?
Testigo:
No. (Breve pausa). La verdad es que no.
Autora del informe:
¿En alguna ocasión alguien de fuera de La Editorial se ha interesado por lo que un autor
te ha podido contar?
Testigo:
No, bueno… no estoy segura… Sí, en alguna fiesta y situaciones así a veces la gente te
pregunta cómo es realmente un autor, si tiene un carácter difícil y… cosas así.
Autora del informe:
¿Cómo se llama ese abogado tuyo? ¿Me podrías facilitar su nombre?
Testigo:
Sí, bueno… Pero ¿es necesario? Esas cenas… (Carraspeo, tos, habla ininteligible). No
creo que se lo cuente a su mujer, precisamente. Sí, no es que nosotros… No me malinterpretes, pero no quisiera que…
Autora del informe:
Sí, lo entiendo… (Tose). Pero ¿podrías darme el nombre?
Testigo:
Karl Skiold, de Skiold, Kefrat y asociados.
Autora del informe:
Bien, gracias. Está bien haberlo aclarado, así daremos este asunto por zanjado. ¿Estás
casada? ¿Divorciada?
Testigo:
Divorciada desde hace muchos años.
Autora del informe:
¿Hijos?
Testigo:
No, no tengo hijos. Pero ¿es relevante? ¿De verdad que puedes preguntarme eso?
Autora del informe:
¿Te incomoda? En principio podemos preguntarte lo que queramos y luego depende de
ti el contestar o no.
Testigo:
No tengo hijos. Te preguntaba si tiene importancia.
Autora del informe:
Importante no es, pero está bien saberlo. Hablemos de Brede Ziegler.
Testigo:
Pero si dije que… Las condiciones para hacer esta declaración…
Autora del informe:
Seguimos estando de acuerdo con las condiciones. Solo quiero saber si conocías bien a
Brede antes de que empezarais a trabajar en el libro.
Testigo:
No le conocía. Bueno… de oídas sí, claro, ¿quién no?
Autora del informe:
¿Tuvisteis trato fuera del trabajo después de que empezaras a colaborar con él?
Testigo:
No, para nada. Fue un trato exclusivamente profesional debido a mi trabajo en el libro.
Siempre nos reuníamos en mi despacho. Bueno, sí… Salvo en una ocasión. Acompañé a la fotógrafa cuando fue a hacer unas fotos a Entré. Después Brede y yo nos quedamos charlando un buen rato. Comimos algo, pero el restaurante estaba cerrado. Que yo recuerde esa fue la única vez que no estuvimos en la editorial.
Autora del informe:
¿La fotógrafa? Vale. ¿Cómo se llama la fotógrafa?
Testigo:
Suzanne Klævenes. Espera un momento… (Roces, pausa). Esta es su tarjeta.
Autora del informe:
Gracias. Si te he entendido bien, todas las conversaciones que has mantenido con
Brede en relación con el libro han tenido lugar en tu despacho, con una excepción. ¿Es así?
Testigo:
Sí.
Autora del informe:
¿Y son esas las conversaciones que consideras que como editora no debes contar?
Testigo:
Sí, así es.
Autora del informe:
Por favor, piénsalo bien. ¿En alguna ocasión estuviste con Brede en otro lugar con
motivo de tu trabajo?
Testigo:
¡No! Ya he respondido a esa pregunta. Trabajábamos siempre juntos en mi despacho,
salvo en aquella ocasión en Entré. Por cierto, creo que fue en octubre.
Autora del informe:
¿Y nunca os veíais de manera privada? ¿Fumas? Aquí podemos fumar.
Testigo:
Sí, gracias… No, gracias, prefiero los míos. (Roces, repetidos clics de ¿encendedor?).
Pero si ya he contestado a tu pregunta. No tenía trato privado con Brede Ziegler. Le conocí por el trabajo, eso era todo, punto. Ya he respondido a esta pregunta. (Tres estornudos muy fuertes, probablemente de la autora del informe).
Autora del informe:
Discúlpame, me parece que me estoy acatarrando. Perdóname también por hacerte la
pregunta dos veces, pero es que necesitaba comprobar hasta dónde llega tu obligación de guardar la confidencialidad según tu criterio.
Testigo:
No sé adónde quieres ir a parar.
Autora del informe:
¿Querer? Yo solo quiero que contestes. (Confuso, ¿moqueo?). Disculpa, creo que
después de todo será mejor que no fumes, estoy incubando algo. Gracias. Sí, verás, hemos revisado con mucho detalle todo lo que había en el apartamento de Brede. Vive en un quinto piso y el ascensor lleva directamente a su apartamento. ¿Lo sabías?
Testigo:
Sí. En la calle Niels Juel.
Autora del informe:
Bien, claro que tenías que saberlo. Como te decía, hemos revisado todo con mucho
cuidado, y en el recibidor y en el ascensor hay un sistema de vigilancia. Una cámara que registra las entradas y salidas de la finca. Hemos visionado las grabaciones para saber quiénes visitaron el apartamento de Brede Ziegler las semanas anteriores a su muerte. Según estas cintas cogiste el ascensor de la calle Niels Juel el martes 23 de noviembre a las 20.23. Esa misma noche, un poco más tarde, hay una imagen muy nítida de ti
dirigiéndote a la salida del portal, a las 21.13. ¿Tienes más conocidos en el edificio?
Testigo:
¿Otros conocidos? Hay imágenes mías en la calle Niels Juel, no lo entiendo… (Pausa).
Autora del informe:
Te agradecería mucho que me contestaras. Por lo que me has dicho hasta ahora, no veo
que tengas obligación de preservar la confidencialidad con respecto a lo que te pregunto. ¿Fuiste a visitar a Brede Ziegler el martes 23 de noviembre?
Testigo:
¡Qué despiste! Le di tan poca importancia que lo había olvidado por completo. No
entiendo cómo he podido…
Autora del informe:
¿Cómo has podido hacer qué? ¿Mentir a la policía?
Testigo:
¿Mentir? ¡Lo que hay que oír! Primero mandáis a mi despacho a un tipo que ni siquiera
se presenta en condiciones, ¿y me acusáis a mí de mentir? (Levanta la voz). Lamento haberme equivocado pero de ahí a decir que miento hay un buen trecho. ¡Me preguntan por algo a lo que no di ninguna importancia cuando sucedió y resulta que olvidarlo después es un delito!
Autora del informe:
¿Así que ahora debo entender que estuviste en casa de Brede Ziegler el martes 23 de
noviembre?
Testigo:
Ya he dicho que sí. Sencillamente se me había olvidado. Fue por las fotos. Le llevé unas
propuestas de ilustraciones, se me había olvidado por completo; lo lamento. Sé que puede parecer un poco extraño, yo lo… lo lamento, pero se me había olvidado, eso es todo.
Autora del informe:
Permaneciste allí casi tres cuartos de hora. ¿Qué hicisteis, lo recuerdas? Solo han
pasado tres semanas.
Testigo:
¿Estuve tanto tiempo? ¿Tres cuartos de hora? No me pareció tanto. La recuerdo como
una visita bastante breve. Solo hablamos un poco de las fotos… Sí, ahora recuerdo que me preparó un té, y fue bastante historiado, debió de ser eso lo que llevó algo de tiempo. Era un té del zar Alejandro que había que beber en una taza rusa. No, de verdad, no hubo nada especial. Seguramente fue por el té ese que tardó en hacerse.
Autora del informe:
¿Qué actitud tuvo Brede? ¿Le gustó que fueras a visitarle? ¿Qué ambiente había entre
vosotros?
Testigo:
Ya he dicho que no me parece correcto hablar de las cosas que Ziegler me dijo en
relación con nuestro trabajo. Debo pedirte…
Autora del informe:
¿Respeto? Me permito recordarte que debes respetar a la policía. De pronto me sales
con una información completamente nueva después de que (golpe, ¿mano sobre la mesa?) te presente pruebas de que lo que has dicho antes no era cierto. ¿Podrías ser tan amable de contarme tu visita al piso de Brede Ziegler el martes 23 de noviembre? ¿De qué hablasteis?
Testigo:
Nada en especial… (Larga pausa). Aunque hablamos mucho del té, eso sí. Brede me dio
una especie de clase magistral sobre todos los tipos de té del mundo. Y también sobre las tazas de té. Tenía mucho interés en que la fotógrafa les hiciera fotos, al parecer procedían de la corte del zar Alejandro. Pero no voy a hablar del libro solo porque se me haya olvidado contar eso… Lo de las tazas no tiene mucha importancia, pero mis principios siguen siendo los mismos.
Autora del informe:
¿Hay alguien que pueda confirmar que el motivo de tu visita a casa de Brede Ziegler el
23 de noviembre fue entregarle unas fotos?
Testigo:
No es precisamente el tipo de situación para el que me buscaría una coartada. Entregar
unas fotos, quiero decir. Como ya te he dicho, no pareció que tuviera la más mínima importancia cuando ocurrió, pero… (Pausa). No, no creo que nadie pueda verificar que el motivo de mi visita fuera entregar unas fotos. No es extraño, ¿no?
Autora del informe:
Zanjado. Hablando de coartadas, ¿dónde estabas la noche del domingo 5 de diciembre?
¿Lo recuerdas?
Testigo:
¿Que dónde estuve? (Pausa). Fui al cine. Shakespeare enamorado. A la sesión de las
nueve. La película duró dos horas y cinco minutos.
Autora del informe:
De la duración de la película sí te acuerdas con precisión, ¿verdad?
Testigo:
Sí, lo recuerdo bastante bien, recuerdo que fui a la sesión de las nueve. Había quedado
con mi hermana en que me pasaría por su casa si la película terminaba antes de las once. Recuerdo que miré la hora al terminar el pase y eran las once y diez, así que decidí irme directa a casa.
Autora del informe:
¿Estabas con alguien?
Testigo:
¿Con alguien? No. Ya, sí, te entiendo. No, no fui con nadie pero me encontré con un
conocido, Samir Zeta. Trabaja con nosotros y al día siguiente estuvimos comentando la película. En la editorial.
Autora del informe:
¿Cuánto tardaste en llegar a casa? Por cierto, ¿dónde vives? Ah, sí, ya lo veo, en la
calle Myklegård, eso está aquí al lado, en la parte antigua, ¿verdad?
Testigo:
No estoy segura de cuándo llegué a casa, no tenía importancia saberlo. Pero cogí el
tranvía, el de Ljabru. Suelo cogerlo hasta el cruce de la calle Schweigaard con la calle Oslo. De allí a casa hay dos minutos a pie. Creo que aquella noche tuve que esperar un rato a que llegara el tranvía.
Autora del informe:
¿Tienes algo que añadir? ¿Hay alguna otra cosa que hayas recordado a lo largo de tu
declaración?
Testigo:
No, creo que no. Solo quiero decir… (Pausa larga). No sé cómo he podido olvidarme de
que estuve en el apartamento de Brede… Me doy cuenta de que es muy lamentable. Se me olvidó por completo. Debes creerme.
Autora del informe:
Serás citada de nuevo. Gracias por presentarte a la hora acordada. La toma de
declaración se da por terminada (pausa) a las 16.10.
Notas de la autora del informe:
La toma de declaración se hizo sin interrupciones y se sirvió café. La testigo tuvo una
reacción muy visible cuando se le presentó el contenido de las grabaciones de vídeo de la
calle Niels Juel. Al encender el cigarrillo le tembló un poco la mano. Durante esta parte de
la toma de declaración se le vio una intensa mancha roja en el cuello. Por lo demás
respondió sin problemas. La testigo debe ser llamada a declarar con más detalle en cuanto
las circunstancias legales sobre su obligación de declarar se hayan aclarado. Debe
considerarse la posibilidad de una citación ante el juzgado de primera instancia.