Sin eco

Anne Holt · Capítulo 24 de 75

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Sin eco

Capítulo 21

21

 

Daniel se había quedado en casa. Era domingo por la tarde y debería estar estudiando.

Llevaba el temario muy atrasado y tenía exámenes parciales en enero. Los libros

estaban en una caja sin abrir, detrás de la puerta. Daniel estaba tumbado boca arriba

en la cama intentando ignorar el olor a moho. Le parecía que la pegajosa sensación de

estar encerrado había ido a más desde que se mudara, ahora se le adhería como una

peste putrefacta. La semana le había pasado volando, solo había hecho la mudanza.

En vista de que no tenía más posesiones que un equipo de música y unas cajas de

libros y cedés, la había despachado en la mañana del sábado. En realidad tendría que

haber ido a trabajar el martes y el jueves, pero había llamado para decir que estaba

enfermo. Como no tenía contrato fijo en ninguno de los dos sitios, no cobraría, y

necesitaba dinero.

Había pasado una semana desde el asesinato de Brede Ziegler. Daniel se echó a

llorar. Al principio sus lágrimas fluían silenciosas, luego se le cerró la garganta,

sollozó y se tapó la cara con las manos.

Ni siquiera Taffa había dicho gran cosa. Que Thale no se enterara de nada era

normal, lo de siempre. Daniel se incorporó en la cama intentando respirar. Tomó aire

y se pasó la mano por la nariz para quitarse los mocos. Metió la mano debajo de la

camiseta y pasó el índice por la piel reseca, debía ponerse crema. Cuando se olvidaba

de las malditas hidratantes tenía dermatitis.

Taffa solía darse cuenta. Taffa le leía la mente como solían hacerlo las madres. La

había buscado y sostuvo su mirada como lo hacía siempre que quería que ella le

comprendiera. Tal vez no quiso, o tal vez tampoco ella entendía nada. Daniel se dio la

vuelta sobre la cama, se tapó la cabeza con las manos y pasó otra noche llorando.