Sin eco

Anne Holt · Capítulo 55 de 75

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Sin eco

Capítulo 51

51

 

—¿Con su hija? ¿Era un pervertido? —Karl Sommarøy pensó en sus hijas pequeñas e

hizo una mueca—. Pero ¿por qué?

Billy T. abrió los brazos.

—¡Todo encaja! Pregunta: ¿por qué iba a esterilizarse un tipo sin hijos que estaba

a punto de casarse con una mujer joven en edad de tenerlos? Respuesta: porque no

quería tener un hijo con la doncella de la muerte.

—O a lo mejor sencillamente no quería tener hijos, y punto —dijo Karl escéptico,

y se acarició pensativo la mejilla con la pulida cazoleta de su pipa.

—Pregunta —prosiguió Billy T. sin dejarse afectar por las dudas de su colega—:

¿por qué vivía su mujer en un estudio cuando tenían un piso del tamaño de un campo

de fútbol en el centro de la ciudad? Respuesta: porque, a pesar de todo, a Brede

Ziegler le resultaba bastante asqueroso dormir con su hija metida en la cama de

matrimonio.

—Pero aún no nos has dado ningún motivo.

Billy T. se tiró del lóbulo de la oreja.

—Ni repajolera idea —dijo con despreocupación—, pero lo averiguaré. Habrá

que traer a la joven viuda y ver qué sabe. Vente conmigo, vamos. Nos llevó

demasiado tiempo dar con el estudio de Sinsen. Pero, por otra parte, ¿de qué coño nos

iba a haber servido esa dirección hasta ahora?

Sonrió. Hacía mucho que Karl Sommarøy no presenciaba algo así. Al menos

desde que Hanne Wilhelmsen había vuelto.

—No puedo —respondió con brusquedad—. Tengo más de trescientas horas extra

acumuladas y le he prometido a la parienta que nos iríamos de compras. No viviré

mucho si no estoy en casa dentro de media hora. Tendrás que llevarte a otro.

Billy T. se fue a Sinsen solo.