Sin eco
Declaración: Tussi Gruer Helmersen
Toma de declaración a Tussi Gruer Helmersen.
Interrogada por la comisaria Hanne Wilhelmsen. La transcripción es de la administrativa
Rita Lyngåsen. Hay una grabación de esta declaración. La toma de declaración se ha
realizado con grabadora el lunes 20 de diciembre de 1999 a las 12.30 h en la Comisaría de
Oslo.
Testigo: Helmersen, Tussi Gruer. Número de identificación personal: 110529 23789.
Domicilio: Calle Jacob Aall, 3. 0368 Oslo.
Profesión: Jubilada.
Teléfono: 22 63 87 19.
Se le ha comunicado su responsabilidad como testigo y la acepta. La testigo ha sido
informada de que su declaración será grabada y formará parte de un informe policial. La
testigo ha sido informada de que su declaración es parte de la investigación del asesinato
de Brede Ziegler. Declaró:
Autora del informe:
He encendido la grabadora. Antes de empezar con la declaración quisiera confirmar
algunos datos personales. ¿Tussi es tu verdadero nombre, el que figura en el Registro Civil?
Testigo:
Sí, yo nací en una época en que las autoridades dejaban a los ciudadanos honrados en
paz con sus cosas, ¿sabe usted? Mi nombre es el que mis padres quisieron ponerme. Entonces no existían tantos ministerios y esas cosas. O quien sea que tome las decisiones hoy en día. Es que yo nací en el mes de mayo, ¿sabe usted? Cuando mi madre volvió de la maternidad conmigo, mi padre había decorado el salón con fárfara, para celebrar el gran acontecimiento. Mi padre no tenía mucho dinero, pero tenía imaginación. El nombre latino de la fárfara es Tussilago farfara. La fárfara de mi padre, ¿lo entiende? Así que no me pusieron el nombre del burrito de Winnie the Pooh. Dios me libre, no me pusieron el nombre de…
Autora del informe (interrumpe):
Gracias, es suficiente. Solo debemos asegurarnos de que los datos personales que
tenemos son correctos. Nos alegramos de que hayas podido venir tan rápido; voy a…
Testigo (interrumpe):
¡Faltaría más! He venido en cuanto he visto la nota en la puerta. Por favor, póngase en
contacto con la policía, decía. ¡Muy educados! Sí, debe usted saber que he llegado a la ciudad esta mañana con el servicio exprés del autobús de Valdres y en el mismo instante en que he visto el aviso he venido. He dejado el equipaje en el recibidor. ¡Ni siquiera he regado las plantas, y eso que deben de estar secas y sí… (se oye una puerta que se abre y se cierra), aquí me tienen!
Autora del informe:
Bien. ¿Sabes por qué quiere la policía hablar contigo?
Testigo:
¿Por qué? Supongo que la policía pensará que puedo saber cosas que les interesan.
Autora del informe:
Bien. Pero ¿sabes sobre qué quiere hablar la policía contigo?
Testigo:
¿Cómo? Sí, bueno, hay tantas cosas. Estoy muy al tanto de todo, sepa usted. Muy al
tanto. Y así se pueden saber bastantes cosas. ¿Podría servirme un poco más de ese excelente café que tienen ustedes?
Autora del informe:
¿Café? Sí, claro. Aquí tiene. (Zumbidos, pausa). La policía ha recibido información de
que almacenas un gran número de medicamentos en tu casa. ¿Se debe a alguna razón en particular?
Testigo:
¡Esto es lo más desvergonzado que he oído en mi vida! ¿Alguien le ha hablado a la
policía de mi hogar? A mi casa nunca viene nadie, que lo sepa usted, así que lo que le han dicho es pura invención. Pregúnteme a mí, yo le contestaré.
Autora del informe:
La verdad es que estamos muy interesados en echar un vistazo a tu apartamento.
¿Debo interpretar que consientes en que registremos tu vivienda?
Testigo:
¿Un registro? ¡Madre mía! Pueden venir a mi casa cuando quieran, joven. Les ofreceré
café y un trozo de tarta Mor Monsen. Tengo mucha en el congelador. Yo mantengo las tradiciones y hago pastas por Navidad, ¿sabe usted? Yo…
Autora del informe (interrumpe):
¿Debo interpretar que das tu consentimiento para que registremos tu casa? (Sonido de
papeles, breve pausa). ¿Serías tan amable de firmar aquí?
Testigo:
Sí, encantada. Esto es casi como mandarles una invitación por escrito, ¿verdad? (Breve
pausa, risita).
Autora del informe:
Gracias. Pero esto de los medicamentos… ¿es cierto? ¿Tomas muchas pastillas?
Testigo:
Sí, lamentablemente. A mi edad…
Autora del informe (interrumpe):
Ha estado muy bien que vinieras tan rápido, pero sería deseable que respondieras con
concisión. Intenta concentrarte en lo que te pregunto. ¿Quién es tu médico de cabecera?
Porque supongo que todos estos medicamentos te los prescribe un médico.
Testigo:
¿Mi médico de cabecera? Puedo decirle que hoy en día no es nada fácil encontrar un
médico competente, así que voy a varios. Puede decirse que estoy en permanente búsqueda del mejor. Fíjese, el otro día había pedido cita en el Centro Médico de Bentsebru, ¡y el médico era negro como el carbón! Como si yo me fuera a dejar tratar por un doctor brujo hula, hula. Si no llega a ser por…
Autora del informe (interrumpe):
¿Quiere esto decir que te prescriben medicamentos distintos médicos?
Testigo:
Sí, pero si ya se lo he dicho. Jovencita, tal vez debería escuchar con más atención.
Autora del informe:
Te aseguro que escucho con muchísimo interés. Proper Neve… ¿te dice algo?
Testigo:
Sí, claro. Es una expresión divina, ¿verdad? La educación beligerante, en cierta manera.
Con toda modestia… (Leve risa). Un poco como yo.
Autora del informe:
¿Como tú? Dime: ¿escribes cartas que firmas como Proper Neve?
Testigo:
Soy una persona que escribe, debe saberlo. Hay tantas cosas en esta sociedad contra
las que advertir… No sé si ha seguido usted las noticias con atención, pero esas reformas del sistema educativo… Por no hablar de esa idea absurda de una Dirección General de la Policía. Algo así llevaría sin remedio a…
Autora del informe:
¡Señora Helmersen! (Pausa). Empiezo a estar cansada de… ¿Crees que podrías
intentar contestar a lo que te pregunto? Esta es una toma de declaración policial. ¿Lo entiendes? ¿Podrías decirme si firmas como Proper Neve?
Testigo:
No se ponga así, jovencita. Ahora que estábamos pasando un rato tan agradable…
(Pausa, prolongado sonido de papeles). Sí, claro. Proper Neve es mi seudónimo. Estoy segura de que lo conoce. He publicado mucho en los periódicos, casi se me puede considerar una firma conocida en la prensa de la capital. Por eso me lo pregunta, ¿verdad? Porque tiene noticia de Proper Neve como una voz destacada en el debate nacional.
Autora del informe:
Te puedo asegurar que la policía no tiene por costumbre citar a personalidades del
mundo de la prensa para charlar con ellas. Quiero mostrarte unas cartas. La pregunta es si las has escrito tú. Un momento… (Pausa prolongada. La autora del informe muestra a la
testigo los documentos 17/10/3, 17/10/4 y 17/10/5). ¿Reconoces alguna de estas cartas? Aquí, por ejemplo, hay una que dice «La muerte del cocinero, la suerte de un tercero».
Testigo:
¡Pero qué emocionante! ¿Cree que alguien se ha apropiado de mi seudónimo?
Autora del informe:
No creo nada. Solo quiero saber si eres la autora de esta carta.
Testigo:
Resulta bastante elegante, me refiero a la forma de expresarlo. ¿No le parece? Pero
¿sabe una cosa? Yo escribo en la prensa. Esa no he sido yo. Pero es un alias muy famoso. Alguien puede habérselo apropiado. ¿Cree que debo denunciarlo? (Risa). Robo de propiedad intelectual, ¿qué opina usted, señora policía?
Autora del informe:
(Suspiro profundo, pausa). Digo que debes contestar… (sonido fuerte, ¿golpe sobre la
mesa?)… a mis preguntas. ¿Conocías a Brede Ziegler?
Testigo:
Una persona muy desagradable. Pero conocer, lo que se dice conocer… Los personajes
públicos tienden a conocerse un poco entre ellos, ¿sabe usted?
Autora del informe:
Ahora te voy a hacer una pregunta muy concreta y quiero una respuesta muy concreta.
¿Conociste a Brede Ziegler?
Testigo:
No iría a ese restaurante suyo ni loca, que lo sepa. La supuesta cocina moderna que no
conserva ni el más mínimo respeto por…
Autora del informe (interrumpe):
Te lo advierto: si no me das una respuesta como es debido voy a interrumpir esta
entrevista y exigiré una declaración ante el juzgado de primera instancia.
Testigo:
¿Voy a ir a los tribunales? Eso me encantaría. ¿Cómo se dirige una al juez hoy en día?
En mi juventud, cuando fui varias veces asistente de un juez, se decía «su excelentísima señoría…».
Autora del informe (interrumpe):
(En voz muy alta). ¡Señora Helmersen! ¿Conociste a Brede Ziegler, sí o no?
Testigo:
Pero, mi querida jovencita, no se altere tanto. Todo iría mejor si me escuchara. Ya le he
dicho que no le vi nunca.
Autora del informe:
¿Así que nunca viste a Brede Ziegler?
Testigo:
No, pero hace unos pocos años tuve el gusto de pasar el fin de semana con…
Autora del informe (interrumpe):
He tomado nota, señora Helmersen. Ahora quisiera saber dónde estuviste la noche del
domingo 5 de diciembre.
Testigo:
¿El 5 de diciembre? (Pausa). Pero si esa es la noche en que mataron a Ziegler. Joven,
¿sospecha de mí o solo quieren descartarme como sospechosa? Como puede ver conozco el lenguaje policial.
Autora del informe (interrumpe):
(¿Tamborileo de dedos sobre una mesa? Pausa). ¿Dónde estabas la noche del
domingo? ¡Contesta!
Testigo:
¡Dios mío! ¡Hago todo lo que puedo, señora policía! Domingo, domingo… (Pausa, tos
leve). Hace dos semanas. Veamos… (Pausa). Pues sí, se lo contaré, jovencita. Hice algo muy poco habitual. Di un largo paseo ya bastante tarde. Estaba escribiendo un artículo sobre los musulmanes. Estará de acuerdo conmigo en que la llegada de los musulmanes a nuestro país representa un peligro para nuestra cultura y nuestros arraigados valores cristianos, yo… ¿Me podría dar un poco de agua? Es que ya he hablado tanto. Sí, gracias, gracias. (Pausa, ruido de alguien bebiendo). Así que me pareció necesario contemplar esa monstruosidad de cerca, esa construcción de la que tanto se escribió en su día, ya sabe. Así que fui dando un paseo desde mi domicilio, como sabe el ejercicio es muy sano, hasta la calle Åkeberg. Pero volví a casa en autobús. Era una noche fría y desapacible. El viento helado me obligó a tomar una copita de coñac cuando…
Autora del informe (interrumpe):
¿Qué monstruosidad?
Testigo:
La mezquita, ya sabe usted, esa espantosa mezquita.
Autora del informe:
La mezquita de la calle Åkeberg. Bien. ¿Y qué hora era?
Testigo:
Uy, pues no se lo puedo decir con seguridad. Pero era tarde, bastante tarde, diría yo. Es
que tengo problemas para dormir, ¿sabe usted? Así que pensé que un paseo nocturno me vendría bien para conciliar el sueño. Y de paso pude echar un vistazo a ese mamotreto.
Autora del informe:
¿Qué quieres decir con tarde? ¿Era medianoche?
Testigo:
Bueno, me hace preguntas muy complicadas. Debía de ser entre las… (pausa) diez y las
doce de la noche, vaya. Algo así.
Autora del informe:
¿Y aproximadamente cuánto tiempo permaneciste junto a esa mezquita?
Testigo:
Imposible saberlo.
Autora del informe:
Haz un intento.
Testigo:
Me parece notar cierto sarcasmo en el tono que emplea conmigo, señora policía. No le
va nada, si me permite decírselo.
Autora del informe:
Intenta calcular cuánto tiempo pasaste junto a la mezquita de la calle Åkeberg entre las
diez y las doce de la noche del 5 de diciembre.
Testigo:
¿Un cuarto de hora, tal vez? Es pura especulación. No puedo entender…
Autora del informe:
¿Viste a alguien más?
Testigo:
¿Que si vi a alguien más? Pero, mi joven señorita, estamos hablando de la peor zona del
peor barrio de la ciudad. En esos barrios la gente se pasa tanto tiempo en la calle que parece que no tuviera un hogar al que volver.
Autora del informe:
¿Viste muchas (notable elevación del tono al decir «muchas») personas allí?
Testigo:
(Murmullo incomprensible). Muchas y muchas (inaudible)… Cogí un taxi a casa.
Autora del informe:
Antes dijiste un autobús.
Testigo:
Autobús o taxi, ¿qué más da? Lo importante es que llegué a casa sana y salva.
Autora del informe:
Debemos hacer una breve pausa, señora Helmersen. Son las 13. 35. (Ruido de sillas, la
grabación se interrumpe).
Autora del informe:
Son las 13. 55. Se reinicia la toma de declaración. ¿Qué clase de cuchillos tienes en
casa?
Testigo:
¿Cuchillos? Qué pregunta tan extraña. Tengo varios diferentes, naturalmente. El valor de
un buen cuchillo en la cocina no debe desdeñarse. Siempre digo que una buena comida requiere buena materia prima, pero también un equipo adecuado. Para filetear utilizo uno que heredé de mi padre, él era un auténtico…
Autora del informe (interrumpe):
¿Sabes lo que es un Masahiro?
Testigo:
Sí, claro. Es la mismísima joya de la corona, si puede decirse así. Por desgracia, tengo
una pensión tan vergonzosa que no puedo adquirir un cuchillo como ese, pero aquel que… Por cierto, que es japonés. ¡Esos japoneses! Ese sí que es un pueblo que sabe lo que quiere. Y además se quedan en su casa, que no es poco. Vienen de vacaciones pero se vuelven derechitos a casa. Como un oasis de civilización en medio de la barbarie han…
Autora del informe:
Lo siento, pero debemos hacer otra breve pausa.
Testigo:
¡Hay que ver lo tremendamente inquieta que es usted, señora policía! ¡Debería tomar un
poco de hierba de San Juan y…!
Autora del informe:
Son las 14.05.
(Se interrumpe la grabación).
Autora del informe:
Son las 14.23. ¿Te gustan los gatos?
Testigo:
¡Qué pregunta tan rara! Pasa de cuchillos a gatos y no para de hacer pausas. Pero si
quiere mi sincera opinión, se la daré. Los gatos son unas criaturas horribles. En un bloque de pisos deberían estar totalmente prohibidos los animales, con frecuencia he…
Autora del informe (interrumpe):
¿Le quitaste la vida al gato de tus vecinos? ¿Al gato de la familia Gråfjell Berntsen?
Testigo:
¡Pero bueno! ¡Cómo se le ocurre acusarme de un asesinato! La familia Berntsen, sí.
Conozco a mis adversarios, pero un asesinato… Tenga cuidado, señora policía, nunca se me pasaría por la cabeza quitarle la vida a un ser vivo, ni siquiera a un gato.
Autora del informe:
Debo informarte de que ya no te estamos tomando declaración en calidad de testigo del
asesinato de Brede Ziegler. A lo largo de esta declaración has proporcionado información tan específica que la policía cree tener razones para sospechar que has tenido que ver con el asesinato. Estás acusada de asesinato o intento de asesinato, o colaboración en la comisión de un asesinato. Esos son los cargos provisionales, que se han presentado durante la última pausa que hicimos.
Para el informe: a la acusada se le muestra…
Testigo (interrumpe):
¿Acusada? ¿Quiere decir que soy sospechosa? ¡Pero si estábamos hablando de gatos y
ahora de pronto está hablando de Ziegler!
Autora del informe:
Repito: se le enseña la acusación a la imputada. No tienes obligación de prestar
declaración. ¿Deseas seguir prestando declaración como imputada?
Testigo:
Pero, querida, declaro encantada, si llevo hablando toda la mañana.
Autora del informe:
Como acusada tienes derecho a solicitar la presencia de un abogado durante tu
declaración. ¿Quieres contar con la presencia de un abogado o proseguimos? Tengo unas pocas preguntas adicionales.
Testigo:
Claro que quiero explicarme, pero la verdad es que yo no maté a Brede Ziegler. Lo que
usted quiere saber en realidad es lo del gato, ¿a que sí? Les hice un favor a todos los vecinos quitándole la vida a ese bicho. Era lo mejor para todos.
Autora del informe:
¿Y cómo lo mataste?
Testigo:
Arsénico. También lo empleo con las ratas del sótano. Es muy eficaz, no crea usted.
Autora del informe:
¡Arsénico! (En voz muy alta). Supongo que ninguno de sus médicos le receta arsénico…
Testigo:
Cuesta creer que sea usted policía. El arsénico no lo dan los médicos, sino los
veterinarios. Solo hace falta decirles que tu caballo tiene el pelo sin brillo y, voilà, te dan arsénico. La farmacia de Ås es estupenda.
Autora del informe:
Es una información de lo más interesante. Volveremos sobre ella. Pero ahora quisiera
hablar de Brede Ziegler. ¿Le mandaste a Brede Ziegler una carta amenazante firmada como Proper Neve, sí o no? Quiero recordarte que estas son unas circunstancias muy serias.
Testigo:
¡Pero bueno! He confesado el crimen del gato, es todo lo que voy a decir. Ahora quiero
irme a casa. Soy una señora mayor, ¡no puede torturarme de esta manera!
Autora del informe:
¿Quiere eso decir que no deseas prestar declaración?
Testigo:
¡Ni una palabra más saldrá de mis labios! Quiero irme a casa. Estoy haciendo una cura y
quiero tomarme mi infusión de hierbas.
Autora del informe:
Me temo que no va a poder ser. Tienes la acusación frente a ti. Como puedes ver, en la
hoja se especifica que es una orden de detención. Estarás en los calabozos de la comisaría hasta que hayamos registrado tu casa. La policía cree que hay peligro de destrucción de pruebas. Cuando hayamos registrado tu apartamento valoraremos si puedes salir en libertad. Ahora, lamento tener que llevarte a la zona de detención.
(Ruido. La testigo repite varias veces «Pero bueno»).
Comentarios de la autora del informe:
La toma de declaración se interrumpe a las 14.50. A la acusada se le sirvió agua y café
durante la toma de declaración. La declaración se interrumpió en varias ocasiones para
consultar a un jurista. La acusada queda bajo arresto. La autora del informe se asegurará
de que reciba la necesaria atención médica, puesto que ha informado de que sigue un
tratamiento con medicamentos. Se ha enviado una patrulla a su domicilio para que realice
el registro.