Nostalgia sin ti

Ester Isel · Capítulo 88 de 94

Páginas del PDF

Nostalgia sin ti

Capítulo 83

 

Querida Lilia:

Sé que te haces miles de preguntas. ¿Por qué tú?

¿Por qué ahora?

¿Qué habría ocurrido si ese día no hubieras ido a

entrenar?

¿Dónde habrías llegado de no ser por la retirada? ¿Cuántas medallas, competiciones y sonrisas habrías

coleccionado una temporada más?

¿Por qué te repiten que inicies una vida paralela al

deporte si tú eras gimnasta y sacarte de un tapiz es impedirte respirar?

Sé que te acuestas con estos interrogantes y que son lo

primero que meditas al despertar. Y te hundes, ¿cómo es posible salir de la cama con más incertidumbre que certezas?

Cierra los ojos, coge aire despacio y exhala hasta que los

latidos de tu corazón se ralenticen. Recupera el control, aprieta los puños y libera la tensión. Llora, grita, corre, haz lo que necesites hasta dejar la mente en blanco.

¿Estás lista? Bien. Entonces, grábate esto: hacerte daño

no va a mejorar la situación. No eres culpable de nada, fuiste una gimnasta increíble, la élite es una carrera de velocidad condenada a terminar tarde o temprano. No hay más.

Lilia, las cosas no pasan por algo. Las cosas suceden, nos

golpean, nos hacen pedazos y deciden en qué convertirnos durante algún tiempo. Tras ese lapso, somos nosotros quienes tomamos el control.

Podemos optar por compadecernos en un bucle

autodestructivo que no conduce a ninguna parte. Podemos quedarnos quietos esperando la siguiente sorpresa a la vuelta de la esquina. O podemos vivir. Arriesgarnos, levantarnos del suelo y vagar sin rumbo hasta que nuestros pasos se tornen más seguros. Hasta que sintamos el pellizco de algo que vuelve a calentarnos la tripa. Hasta que, sin ser conscientes, empecemos a crear nuestro propio fuerte con cada bache que no nos permitía avanzar.

Recuérdalo: cada día hallarás motivos suficientes para

seguir estancada o para aventurarte hacia lo desconocido. Las cosas no pasan por algo, las cosas nos pasan, nos cambian, y está en nosotros mismos el aprender de lo ocurrido y emplearlo como una enseñanza que nos ayude a crecer.

Sé valiente, Lilia, elige cualquier dirección y recórrela sin

miedo. Lucha, no te conformes, reta a las circunstancias para que nada temporal ni accidental te defina. Ojalá alcances ese futuro en el que las cicatrices conforman las coordenadas de la persona que elegiste ser.

Te quiere,

Eva

OceanofPDF.com