El libro de los sueños
VII Todos han de ser prudentes al interpretar los sueños
Es un caso realmente afortunado topar con quienes sueñan raras veces y con claridad, porque sus sueños son verídicos. Y es, por el contrario, una desgracia, toparse con quien sueña de continuo y con sueños dispersos, confusos, incoherentes y de ordinario todos hueros. Los ánimos son, en efecto, como los campos: en los silvestres crecen muchas hierbas, pero inútiles, mientras que en los cultivados crecen pocas y raras, pero bien dispuestas, con un orden preciso, y todas ellas útiles.
VII
Todos han de ser prudentes al interpretar los sueños
Sinesio aconseja que cada cual se cree su propio arte personal, trascribiendo sus sueños, señalando en cada caso la hora y el día en que se han producido y anotando en fin los acontecimientos correspondientes a los sueños que se cumplen y en qué momento. Con este material de observación podremos, en primer lugar, centrar nuestra mirada en los diversos géneros de sueños y en lo que, en general, significan. Podremos, en segundo lugar, observar la entidad del efecto, pues, como diremos luego, uno de los principios fundamentales del arte es saber distinguir las cosas grandes de las pequeñas. En tercer lugar, podremos comprender cuándo se producirá el evento. Como resultado de estas tres consideraciones, será tarea fácil hacer corresponder los acontecimientos con los sueños que los anuncian, aunque hablaremos específicamente de esta materia en el libro tercero. De momento, debemos anticipar que un mismo sueño no tiene el mismo significado para todos, en razón de las cosas específicas que se ven en ellos. Así, en términos generales, los ojos pueden significar la ciencia y los hijos; pero para quien no tiene hijos, ni puede tenerlos, significará indudablemente la ciencia. Y así se deduce inmediatamente de las reglas del arte. En cambio, para quien tiene hijos, el ojo puede significar también arte y ciencia. Pero no cualquier tipo de ciencia, sino (por ejemplo), si una persona practica y enseña la medicina, el ojo significará siempre la doctrina y no el ejercicio de la misma; y para otro, en cambio, significará siempre el ejercicio y no la doctrina. Para mí, soñar con
mi amigo Prospero Marinone[38], de Pavía, siempre ha significado que habría obtenido algún beneficio en aquella ciudad, mientras para otro, aunque también sea profesor, no tendrá el mismo sentido.