El libro de los sueños
III De las costumbres
Para quien ocupa un cargo, nada hay peor que estar sentado en las nubes, porque no les está permitido a los hombres permanecer mucho tiempo en este lugar, que es como un peligroso precipicio. Por eso anuncia ruina completa y en breve tiempo. Pero para quienes no pueden caer en la ruina, significa ruinoso estrago, porque los asesinos dejan tras de sí gran fama entre los hombres, parecida a la de las nubes. Y, en fin, si alguien sueña estar encima de una rueda, la fortuna le será adversa, pero el sueño no significa muerte. Por el contrario, estar debajo de la rueda para una persona feliz es un gran bien.
Si alguien sueña que es azotado, es de la máxima importancia conocer la condición de quien le azota. Cuanto mayor es la dignidad de éste segundo, mayor es la ignominia de quien los soporta. Si quien azota es un noble, puede significar un gran mal, pero igualmente un bien; si es, en cambio, una persona humilde, un mal pequeño, pero ningún bien. Ser azotado por un magistrado, y no por alguno de sus alguaciles, sin haber cometido ninguna infamia, anuncia una sentencia que perjudicará al soñador.
Soñar con cosas que pertenecen a todos, como el cielo, los elementos, las ciudades, las tempestades, los vientos y cosas semejantes, anuncia a los príncipes, los magistrados, los sacerdotes y a quienes practican un arte la necesidad de ponerse a prueba en público, tal como les ocurre a los médicos en caso de pestilencia, cuando las personas que lo sueñan, sean las que fueren, son presa de turbación.
Para un ciudadano común, los sueños divinos que conciernen a una persona concreta y determinada se refieren a acontecimientos públicos.
III
De las costumbres
Las costumbres contribuyen mucho a la predicción, no sólo las de quienes sueñan, sino también las de los que aparecen en el sueño. Cuanto a quienes sueñan, lo que se refiere a los suplicios y la ira de los dioses es absolutamente real para los malvados, mientras que para las personas honradas la interpretación será distinta y deberá seguir modalidades opuestas. Para todas las personas honradas que están oprimidas y son desdichadas, ver a Hércules o su estatua prontos a prestarles ayuda es buena cosa, pero para los malvados e injustos es un mal. Por el contrario, recibir de él o de alguno de nuestros santos alguno de sus ornamentos es un mal, porque significa que nuestra vida y sustento depende de nuestros benefactores. Para los eruditos y los viajeros es un bien soñar con Mercurio o con santos que entre nosotros son considerados doctos; para los castos e inocentes lo es soñar con santos que llevaron una vida solitaria. Ver a la Fortuna anuncia sucesos parecidos a las acciones que lleva a cabo: verla sobre la rueda o sobre la esfera es un bien para los infelices y para los felices un mal. Llevar a cuestas un demonio para un hombre malvado significa cruz, y para una persona honrada anuncia el peligro de una fiera al acecho. Para quien ama a los jovencitos, ver en sueños algo que les afecta es como para otro soñar la misma cosa pero referida a la esposa, a una concubina o a otra mujer. Pero si quien tiene tales sueños no conoce el amor de los jovencitos, la visión significa un negocio preocupante, infamia, temor y daños. Para los glotones, los banquetes opíparos no significan nada, porque el sueño está generado por el recuerdo de las propias acciones y por el deseo, mientras que para los demás significan enfermedades y penas, porque nos comportarnos así cuando estarnos inquietos y preocupados.
Las costumbres, dentro del sueño, son siempre o parecidas o diferentes, contrarias o parecidas y contrarias. En algunos casos, y en lo referente a las acciones, no tendrán ningún otro significado, lo mismo que las pasiones. Por ejemplo, para un parásito tener hambre y llenar el estómago son la misma cosa, porque llevan al mismo efecto. Pero si las costumbres no se refieren a una acción, sino a su privación, como la abstinencia, la continencia y la honestidad, que son parecidas entre sí, se las puede reconducir a las pasiones. Por ejemplo, si quien tiene esposa y es la única mujer a la que ama sueña que yace con ella, el sueño puede significar simplemente una pasión; pero si sueña que comete adulterio o incesto, o que yace con un jovencito, o con un cuadrúpedo, esto no puede conducirse a una pasión que no existe, pero en todo caso indica un acto y una pasión contrarios a las costumbres que se derivan del acto mismo. Y esto es tanto más acusado cuanto más se aleja el acto del orden natural y de las costumbres del soñador, como se ha dicho respecto de las uniones sexuales de los ejemplos mencionados, descritos según su creciente grado de depravación.