El libro de los sueños
LVIII De las ciudades
un gran placer soñando que el médico Curzio[131] leía libros antiguos de Galeno; estudiaba en paz, en una pequeña habitación, lo que me anunciaba que ejercitaría públicamente el mismo arte y con los mismos emolumentos que él recibía cuando estudiaba aquellos libros, aunque naturalmente inferiores a los que habría recibido en la vejez. Y así ocurrió, porque ocupé exactamente el mismo cargo. Poco antes de escribir este libro, hacia finales de 1561, soñé que él vivía todavía pero no hablaba, que se encontraba en una casa apartada y estaba asaz contento. De haber vivido, tendría entonces 87 años. A mi entender, este sueño fue fundamental en mi vida.
Vivir en el paraíso significa estar sin mujer, porque quien es viudo o soltero se imagina ser feliz, pero se equivoca. Llevar una vida sana quiere decir perseguir constantemente un solo objetivo en la vida; una vida enferma es cambio de objetivo. Morar en tierras desconocidas significa dedicarse a artes y estudios secretos. Caer en un sueño postmeridiano, si no es fatal indica que se arruina la hacienda propia por inercia y por descuido de los negocios. Si es fatal, anuncia la muerte en la flor de la edad. Hay dos cosas que señalan, más que ninguna otra, el curso de la vida. En primer lugar, un libro más manuscrito que impreso: tal como se presenta, tanto en las ilustraciones como en el texto, así será tu existencia. La segunda cosa es la tela, a partir de la cual podrás adivinar sobre todo la duración de tu vida, mientras que del libro extraerás su calidad. Si la tela apenas ha empezado a ser tejida, predice muchos años de vida todavía, pero si está ya casi acabada muerte próxima. La vida será también parecida al tipo de material. Si la tela es de algodón, será dulce y breve; si de lana, fatigosa y honorable; de lino, dura y larga; de seda, frágil y noble; de oro, llena de graves sospechas y fatigas.
LVIII
De las ciudades
La ciudad significa morada, negocios y vida. Ninguno de mis predecesores
conocía su significado[132]. Ir a vivir a una ciudad nueva y desconocida quiere decir que se morirá al cabo de poco, pues los muertos moran en otra parte, sin que se sepa dónde. Cuando este sueño no signifique muerte, indicará cambio de patria o de oficio, porque será como entrar en una nueva casa y tratar con otras personas, aunque se rechace su religión. La ciudad tiene la característica de indicar todo esto de manera libre y sin conexiones, porque hay cosas que no se identifican con aquellas que las significan. Encontrarse en una ciudad desolada quiere decir dedicarse a un negocio o un arte inútil, o también inventarse una herejía personal. Morar en una ciudad con muchas colinas o vivir en los montes significa padecer la hostilidad o el odio de los poderosos, que introducen inquietud en nuestras vidas. Morar en una ciudad populosa y desconocida o entrar en ella quiere decir estar asfixiado por la multitud de los negocios. Pero si nos parece que la abandonamos de inmediato, nos veremos libres de semejante molestia. Esto mismo significan los pueblos y las aldeas, pero en pequeño, y con menores ventajas y placeres. Hallarse en la propia ciudad no anuncia nada absurdo, mientras que vivir en una ciudad extranjera significa ser víctimas de la envida, tener pocos amigos o viajar continuamente. Habitar en una isla quiere decir estar rodeado de una gran cantidad de peligros y turbaciones y llevar, por consiguiente, una vida religiosa. De hecho, quien vive así no está inmerso en tumultos ni toma parte en revoluciones, aunque a veces le afectan.