El libro de los sueños
XLII De las partes características del hombre
XLII
De las partes características del hombre
Los pelos y los cabellos representan riquezas, personas conocidas, vestidos. Si flotan y caen, crecen y se reproducen fácilmente, en el caso de un príncipe indican los súbditos. Los dientes representan a toda la familia: si al caerse sangran o se pudren, a los parientes; si no sangran, sólo a los amigos y los servidores. Se distinguen de múltiples maneras: los dientes de la derecha representan a los varones, los de la izquierda a las mujeres; los de arriba a los varones y los mayores, los de abajo a las mujeres y los pequeños; los anteriores a los más jóvenes, los posteriores a los más ancianos, los oculares, llamados también caninos, representan propiamente a los hijos. Si, pues, se te cae un diente anterior sin sangrar, morirá el hijo de un amigo tuyo. La presencia del dolor se refiere a enemigos y parientes; la ausencia de dolor a los siervos los clientes o algún sirviente. La caída de todos los dientes anuncia la ruina de la familia, el destierro o también vida muy longeva, porque en sus últimos días los ancianos pierden toda la dentadura.
Manos numerosas son un buen signo para los hombres trabajadores Y honrados, pero representan cadenas para los criminales; y otro tanto los pelos nacidos en los dedos de las manos. Los pelos nacidos en la palma anuncian ocio. Dedos numerosos son buen signo para quien realiza labores de precisión, mientras que a los demás les anuncian heridas, pues para curar las heridas los cirujanos tienen que emplear muchos dedos. La mano derecha significa que se están preparando buenas cosas; la izquierda que son buenas las ya hechas; la escasez de dedos representa obstáculos y obras imperfectas.
El pecho indica misterios. Ser herido en el pecho vaticina a los jóvenes amor y males a los viejos. Un pecho despedazado y abierto anuncia la revelación de misterios. Tener muchos pies indica enfermedades largas o ceguera, porque los ciegos necesitan muchos pies, y también personas afligidas por males parecidos. El agua que fluye de los pies representa hidropesía o daños de los riñones. La amputación de los pies presagia la pérdida de los hijos, de las riquezas, de la servidumbre. Tener la cabeza de un animal majestuoso significa acometer empresas que superan las propias fuerzas. La del caballo o del asno, en cambio, grandes fatigas; la del perro, fortísimas preocupaciones; la del buey, la cabra, la oveja anuncia heridas en esta parte del cuerpo. Lo mismo el cerdo, que, además, anuncia acciones afrentosas, pues todos estos animales son sacrificados o degollados a golpes de mazo. Y esto mismo significan siempre los cuernos nacidos en la cabeza. Ver extraídas todas las entrañas vaticina revelación de misterios o pérdida de todos los criados y los hijos. Mirar dentro de las propias vísceras es buen signo para quien se ha comportado bien con sus familiares, porque quedarán bien asegurados; pero en los demás casos provoca miedo y dolor. Las piernas representan a los consanguíneos. Si alguien ve su propia pierna arrancada quiere decir que alguno de sus parientes marchará a tierras lejanas y no regresará, o que sufrirá cuantiosas pérdidas en sus negocios. Quien ve que su propia pierna engorda se enriquecerá o uno de sus parientes directos se hará poderoso. Quien ve que su pierna se convierte en oro será alabado por su trabajo o un consaguíneo alcanzará poder. Si la pierna es de hierro, será invencible o alguien de los de su propia familia conquistará gloria con sus propios medios; si de cristal, estará inseguro en su trabajo, o un consaguíneo perderá poder y dignidad. Quien tenga la pierna depilada perderá a sus auxiliares o a sus parientes. Si no se trata de la pierna, sino propiamente de la pantorrilla, deberemos decir las mismas cosas que a propósito de la pierna, pero no referidas al trabajo, sino a las riquezas. Y así de todo lo demás. Si a los enfermos les parece que se les caen los dientes, se les anuncia la curación; pero si se les caen todos, muerte. Si los dientes son desiguales o un hombre tiene la impresión de que escupe un poco de sangre, es signo de rebelión en su casa.
Los dientes de hierro indican crueldad, fuerza física y pobreza, pues los pobres se ven forzados a comer cosas duras. Los de oro, en cambio, espléndidos ornamentos; los dientes de marfil, ornamentos de menor valor, pero en ninguno de los dos casos es un gran bien. Una lengua hinchada anuncia desgracias provocadas por un discurso; una lengua separada, y más aún si está arrancada, miseria, pues los pobres no se atreven a abrir la boca. Anuncia también cárceles y múltiples obstáculos. Tener pelos en la lengua predice muerte, enfermedades o grandes impedimentos. Significa asimismo maledicencia. Estas mismas cosas representan los pelos nacidos en cualquier parte de la boca. Los negros señalan que las cosas vaticinadas se cumplirán mucho más rápidamente que si hubieran sido rojos, y éstos más que si hubieran sido blancos. Refiere Schiruachan que en cierta ocasión alguien le contó a Serímaquis, es decir, a un cierto doctor Serim, que había soñado que perdía todos los pelos salvo los de los genitales. Serim le respondió que el sueño presagiaba calamidades en todos los campos, salvo en sus relaciones con las mujeres. Y así fue. A otro, que le dijo haber visto cómo le crecían pelos de las piernas, y que se los cortaba con unas tijeras, le predijo pobreza y ruina.
Una barba larga, si está bien cuidada, indica autoridad y ganancias; pero está descuidada, enfermedades, desolación y miseria extrema. Los pelos de la nariz, fastidio y molestias por parte de un príncipe o de un superior. Si te los arrancas, conseguirás escapar, aunque no sin fatiga. Estos pelos representan además infamia, dolor y desgracia.
Una cabeza voluminosa indica potencia; manos grandes, felicidad de los familiares; un vientre prominente, riquezas. Los pies grandes vaticinan longevidad. Y lo contrario indica lo contrario. Lo dicho es válido sólo en el caso de que parezca que estas condiciones se mantendrán por mucho tiempo y quedan excluidas las enfermedades. Señalan, en cambio, enfermedades y molestias los cuellos gruesos y robustos. Un pecho ancho indica sagacidad y prudencia. Tener la boca tan obstruida y cerrada que no se puede comer, anuncia muerte repentina. Tener ojos grandes es buen signo, honroso y útil para los hijos. Ser privado de un ojo significa perder un hijo; tener tres ojos significa tener un hijo más, o un nieto a través de un hijo. Si la edad no lo permite, este hijo o algún otro de los que están en vida morirá en breve; porque es contra la naturaleza tener más de dos ojos. Poco antes de que un hijo me diera un nieto, me vi en el espejo con tres ojos, y luego con cuatro; al cabo de poco nació el nieto, e inmediatamente murió su hermana, y después mi hijo. Y así se me murieron dos en vez de uno, como el sueño había preanunciado, aunque al principio no supe comprenderlo.
La nariz se refiere más a la belleza que al trabajo, porque es de escasa utilidad para los hombres. Así, pues, la nariz representa la autoridad. No tener nariz es signo mortal, sobre todo para los enfermos, porque las calaveras no la tienen. Tener dos narices indica discordia entre los sirvientes, pues la nariz es algo propio y personal. La nariz representa asimismo la religiosidad. Los ojos indican los progenitores, porque gracias a ellos venimos a la luz; y los hermanos, por la semejanza; y la religión, porque a través de ella vemos la vida futura. Convertirse en cíclope anuncia el descubrimiento de una herejía o de alguna otra deshonra grave, que afecta por un igual a padres, hijos y hermanos. Pues ciertamente los ojos revelan la índole de nuestra religiosidad. Las mandíbulas representan toda la casa; la inferior, las personas menores y más humildes; la superior, las personas mayores y más nobles; así, la inferior señala los nobles más jóvenes y los humildes más ancianos, y la superior los nobles más ancianos y los humildes más jóvenes. Que una de las mandíbulas, o las dos, se disloquen significa la ruina de toda la casa o de una parte de ella. Pero si sólo se trata de luxaciones, entrarán las discordias en la casa y tanto el amo como los criados padecerán pobreza. Una mandíbula infectada o supurante es un gran mal: los sirvientes morirán o, corrompidos, arruinarán la casa.
Una ocena en la nariz anuncia una enfermedad, mientras que un pólipo indica una grave infamia: quien lo padezca no sólo oirá que hablan mal de él, sino también, y más aún, de sus familiares y parientes. Ver una parte de la nariz amputada es gravísima y pública ignominia; pero si se trata de las orejas, la ignominia es menos manifiesta.
La hinchazón de la mandíbula, sin enfermedad, indica ampliación de la familia, aunque sin ventajas, y más bien con daño. Si parece que un niño crece de una manera armónica y proporcionada indica autoridad; si es deforme, predice préstamos ruinosos y acciones desafortunadas.
Tener un pecho ancho y bien proporcionado significa gran prudencia; si, por el contrario, es desproporcionado, conciencia de numerosos crímenes. Enfermar del pecho quiere decir comportarse de manera imprudente. Ser atormentado por la tos significa intentar liberar a la propia conciencia de malas acciones. Tener la respiración, bloqueada indica estar bloqueado respecto de las acciones que se había decidido llevar a cabo. Un pecho convertido en hierro, si se mantienen los movimientos ágiles, es buen signo e indica prudencia y fuerza; un pecho de piedra e inmóvil representa falta de consejo y de ayuda, porque tú mismo, convertido en mármol, no sabrás a dónde volverte. Un pecho de cristal indica estupidez, peligro mortal, consejos rechazados; un pecho de oro causa daños y preocupaciones excesivas a quien lo tiene, debido a su gran peso, pero también declara que es insigne por su justicia y honradez. Una lengua de hierro significa agudeza verbal y oratoria invencible; una de oro, elocuencia excelsa si parece moverse bien; en caso contrario, señala a una persona inepta y soberbia. Una lengua de piedra es absolutamente inútil.
Todos los miembros tienen un significado que se corresponde con su función (para las piernas caminar, para los pies sostener) y con su proporción respecto a la totalidad del cuerpo: la cabeza, por ejemplo, es el dueño de la casa o los progenitores. El significado se regula asimismo de acuerdo con la naturaleza de la materia y la función que desempeña en los afectos. Así, los ojos preanuncian firmeza, la carne enfermedades y la grasa una persona inútil en la casa. Todo lo que señala personas viles pasa fácilmente a señalar los afectos. Tener la boca hinchada significa sufrir una injusticia grave y manifiesta. Tener los testículos túrgidos significa nutrir una grave preocupación frente a los hijos, la mujer, la amante. Ver que el miembro viril crece desmesuradamente y exhibirlo con impudor anuncia un hijo nada cariñoso con su padre. Si además el miembro es flojo, es peor, porque al padre le vendrán a faltar las fuerzas y el hijo será perezoso y sin nervio.
Tener las espaldas de oro significa tener un poder insigne; de plata, un poder nacido del valor. Las espaldas de diamante representan el reino, porque las espaldas son el punto de fuerza de las acciones y la parte que generalmente se adorna. Tenerlas de barro o de arcilla es para todos un gran mal; espaldas de cristal indican un magistrado que corre el peligro de perder su dignidad; para otros, el hundimiento de la propia seguridad y para un ciudadano normal que no será ya acogido entre sus conciudadanos.
Tener los cuernos de animales que de ordinario mueren degollados significa ser condenado a la pena capital, pues quien se encuentra en esta situación muere como los bueyes, las cabras y las ovejas. Echar ramas como los árboles significa engendrar hijos tontos. Tener brazos de madera o de piedra significa ser atado o ser liberado; tenerlos de hierro o amputados señala que alguien será objeto de implacables enemistades o se verá condenado a galeras o a los más duros trabajos. Lo mismo cabe decir respecto de las piernas, si bien éstas pueden también referirse a los criados. En este segundo caso debe tenerse presente que es necesario pasar al significado propio de la imagen. Si se cediera la palabra a Artemidoro, no me dejaría en mal lugar, porque es justamente él quien asegura que no hay enigmas entremezclados con los sueños, mientras que la opinión contraria sería la típica de un hombre tosco y de quien no sólo ignora muchas cosas, sino que se esfuerza además
por bloquear la vía hacia ulteriores descubrimientos[86].
Ser privado de los miembros es, en general, un mal, porque se nos arrebata no sólo la función sino la capacidad. Es un bien solamente en tres casos: cuando la pérdida es tan grande que ya no se pueden reanudar las funciones propias; por ejemplo, si a un maestro de escuela Je ocurre en sueños ver que le arrancan la lengua, tal vez llegue a convertirse en secretario del rey porque, dada su nueva dignidad, no podrá ya volver a ser maestro. Es asimismo un bien cuando se trata de una parte del cuerpo empleada para causar males, como ocurre con los hombres sanguinarios o con los ladrones a quienes se les amputa la mano, pues la impotencia que se sigue de la pérdida es útil para corregir el vicio. O puede significar descanso definitivo del trabajo, y no impotencia; por ejemplo, a un zapatero la amputación de las manos puede anunciarle que recibirá una rica herencia. Por el lado contrario, la presencia ele numerosos miembros puede estar vinculada a la necesidad, y entonces es un mal; o a un impedimento momentáneo, en cuyo as el mal es menor; o a una actividad, y entonces es un bien. De ahí que tener muchas cabezas puede significar desavenencias en las tareas del gobierno o (lo que sería aún peor) que los bienes de que dispones no te alcanzan para el desempeño de tus tareas. También puede indicar que en la toma de decisiones intervendrá un colaborador parecido a ti, o vendrá otra cabeza en tu ayuda — y esto es un bien.