El libro de los sueños
LXIV De las personas conocidas
LXIV
De las personas conocidas
Los amigos significan preocupaciones; los enemigos, peligros y molestias; la gente de casa, fatigas y desgracias y, a veces, cosas útiles. Debemos fiarnos de las admoniciones y predicciones de los amigos, según el grado de su sagacidad, y dar fe completa a lo que nos comunican. No debemos creer en las amonestaciones de los enemigos, ni en lo que nos cuentan, ni en sus predicciones, sino sólo en los consejos que se dan entre sí. Se encuadran bajo la forma de enemigos todas las turbaciones de nuestro espíritu y también los sentidos, los parientes paternos, los siervos, los criados, los deleites, los hijos para las personas ricas y los que practican el mismo oficio. Bajo la forma de amigos, los partidarios, la causa de una enfermedad, la pobreza, el estudio, las fatigas, el dinero, las granjas. La gente de casa significa muerte, personas envidiosas, y los que acuden a tu casa en virtud de una orden, como los médicos, los sacerdotes, los vecinos, el panadero, los peones. Ver un solo amigo es un bien, porque sirve de ayuda; pero ver muchos es un mal, porque los amigos sólo se reúnen o para las grandes desgracias o para las nupcias, y sólo en este segundo caso pueden tener un significado fausto. Ver muchos amigos, uno tras otro, anuncia grave peligro y alta dignidad. Ver un solo enemigo es un mal, mientras que muchos enemigos reunidos es un bien, pues los enemigos suelen reunirse en situaciones de gran felicidad. La función de la gente de casa es igual que la de los amigos, aunque menos acentuada. Ver a los amigos dispersos presagia un peligro o una gran calamidad. Si quienes se dispersan son, por el contrario, los enemigos, es buen signo y anuncia gran esperanza de un bien futuro, o de poder.
Soñar con una amiga honesta que te exhorta a la virtud significa pobreza prolongada. Soñar con un amigo que viste ropa parecida a la tuya indica que alguno intentará emularte. Ver a un amigo a caballo y que domina al animal es buen signo, pues te comportarás sabiamente y obtendrás por ello pingües ganancias. Si sueñas ser asediado por un amigo serás asediado por una enfermedad de la que podrás escapar y que soportarás bien. Pero ser asediado por un enemigo significa caer víctima de una enfermedad que soportarás con trabajo y que pondrá en peligro tu vida. Ver a un amigo pensativo y pálido quiere decir dedicarse con constancia al estudio de algo. Un amigo sentado y cansado, o empapado en sudor, significa fatiga. Soñar a un amigo en un arca, o escondido en casa, o vestido con espléndida ropa, significa ganancias, riquezas y dinero. Si está adornado de espigas o de pámpanos de uvas, o se encuentra en un granero, promete una granja útil y fructífera.
Ver que un enemigo nos acosa significa que seremos vencidos por una turbación. Si eres herido indica que, dominado por la turbación, cometerás algún desliz. Soñar que un enemigo te lisonjea vaticina que sufrirás un daño o estarás expuesto a un peligro a causa de una ilusión de los sentidos. Soñar con un enemigo que pleitea contra ti y ver su imagen en el espejo querrá decir que tienes litigios con un pariente por línea paterna. Ver a un enemigo enteramente semejante a ti significa ser engañado, atormentado y ofendido por un hijo deshonesto. Ver que un enemigo se pone tus vestidos o vestidos parecidos a los tuyos quiere decir que lucharás y pleitearás con alguno de tu profesión. Soñar que un enemigo te instiga a acciones libidinosas o que te masturba o que realizáis juntos actos aún más torpes significa que aceptas, en nombre del placer, cosas harto vergonzosas de las que tendrás después que arrepentirte. Soñar que un enemigo entra o sale de tu casa, o que banquetea en ella, quiere decir que padecerás insidias o peligros de parte de tus siervos y tus criados.
Soñar que un sirviente de tu casa te sale al encuentro con la guadaña, o con el arco y las flechas, pero sin decir nada o sólo pronunciando tu nombre, significa muerte próxima. Ver a un criado de tu casa macilento y pálido, con los ojos bañados en lágrimas, quiere decir que habrá una persona envidiosa que seguirá esta misma conducta. Soñar que una persona de la casa te visita mientras estás en la cama y que lleva puesto un vestido largo indica tu médico. Ver que alguien de la casa toma la semblanza de un dios o de un santo y se viste como ellos, o que trata cosas sagradas, o que te las administra, indica un sacerdote. Pero observa atentamente lo que hacen a continuación, porque significa lo que te acontecerá. Son varias las acciones en las que se debe tener siempre ante los ojos lo que significan las personas que las llevan a cabo o que aparecen en el sueño, la cosa significada y la calidad de la persona representada, o su contrario. Si veo, por ejemplo, que una persona de la casa hace el pan y me quita la ropa, diré que un panadero me cubrirá de infamia. No es necesario que sea el mío, puede ser cualquier otro. También señala al panadero soñar que un sirviente de tu casa te ofrece hogazas; en cambio, una persona andrajosa y con los vestidos rotos será un peón.
Ver juntos a amigos y enemigos indica que los amigos se convertirán en enemigos y los enemigos en amigos; o también que los amigos son falsos, o que se les tiene sin razón por enemigos o, en fin, un acontecimiento extraño. Besar a los enemigos es signo de enemistad aún mayor.
Soñar que un acreedor te exige el pago de una deuda significa la muerte, como explico a continuación: en efecto, ya sea Dios o la naturaleza quienes nos piden que rindamos cuentas de lo que se nos ha confiado, en ambos casos el significado del sueño es que nuestra vestidura terrena está destruida.
Hombres conocidos, pero no parientes directos ni personas de la casa, ni amigos ni enemigos, ni criados, sino, por ejemplo, vecinos y magistrados, anuncian que la fama pública no es tal como parece. El que no es ni amigo ni enemigo se diferencia de la persona desconocida en que, en lo que atañe a los hechos, puede confiarse en él, aunque no del todo. Pero si da consejos o hace predicciones la cuestión es dudosa, porque ninguna persona prudente confía asuntos importantes a un simple conocido, mientras que un desconocido puede referirse a Dios, a la vida, a un muerto, a un demonio, a un enemigo, a un amigo, a una persona que ahora nos es desconocida pero que llegaremos a conocer un día. De ahí que los desconocidos pueden tanto engañar como decir la verdad, según las personas; si lo que dicen no te afecta directamente, no hay por qué prestarles fe. Aquí distinguiremos los asuntos por las características de las personas.
Las personas conocidas que no son ni amigos ni enemigos, ni consanguíneos, ni personas de la casa, ni criados, pueden ser vecinos, amigos o enemigos de los tuyos, enemigos reconciliados, amigos que han rechazado tu amistad, personas que la desean, alguien que te ha prestado un servicio o que, a la inversa, se ha beneficiado de tu ayuda, clientes, magistrados, asiduos de los tribunales, o que se han hecho notar por acciones vergonzosas o, al contrario, por gestos insignes, sacerdotes de tu iglesia habitual, personas que ejercen tu mismo oficio, parientes de amigos o de enemigos. También a los aldeanos de nuestras tierras se les considera, sin diferencia alguna, personas de la casa, y no simples conocidos. Los vecinos indican cosas conocidas por su fama. Los amigos o los enemigos de los tuyos anuncian las mismas cosas que tus amigos o tus enemigos, aunque no con tanta certeza. Debes además tener en cuenta las diferentes personalidades de los parientes en cuestión. Si tienes, por ejemplo, un hermano poco prudente y ligero, debes prestar escaso o ningún crédito a sus amigos y las cosas que dicen o hacen son tenidas por bagatelas y vanidad.
Los amigos reconciliados significan engaño, adulación, vana esperanza. Los amigos que han dejado de serlo amenazan con la desaparición de una cosa agradable y placentera. Quien, en cambio, busca tu amistad predice falsas esperanzas, adulación, utilidad superficial. Aquellos de cuyos servicios te has beneficiado, para después abandonarlos, significan vanas esperanzas y engaño; pero si te sirves de ellos cuando se presenta la ocasión, anunciarán una rara utilidad. Y quien se ha aprovechado alguna vez de tu ayuda, sin ser servidor tuyo, te vaticina que alguna vez, y por alguna razón poco clara, le concederás un beneficio; pero si es un servidor tuyo indica indignación. Los clientes esperanzas remotas y negocios imaginarios, por lo que convendrá mantenerse en guardia para no verse burlados. Los magistrados indican temor, peligros y ansiedades si sólo son conocidos. Quien te conoce y no es amigo tuyo es peor que quien no te conoce. El asiduo a los tribunales indica maledicencias e infamia pública. El que se ha hecho notar por acciones torpes anuncia un mal resultado para nuestras cosas, del mismo modo que, en sentido contrario, el que es conocido por sus nobles hechos predice pensamientos y empresas excelsas. De todos modos, estas predicciones, si no son confirmadas por otros sueños, serán vanas. Los sacerdotes indican una cosa legítima pero poco propicia, porque de ordinario se les llama cuando advienen desgracias. El que ejerce tu mismo oficio significa envidia e insidias y, a veces, lo que te parece que le acontece a él te ocurrirá a ti. Los parientes de tus amigos y de tus enemigos indican casi lo mismo que los amigos y los enemigos de tus parientes. En uno y otro caso debe tenerse siempre en cuenta la naturaleza de la persona, su poder y, por otro lado, los males y los bienes que son inminentes, o tus proyectos. Los labriegos anuncian negocios útiles y necesarios.
Concluyamos ya. Algunas cosas han sido tratadas con suma brevedad para evitar la prolijidad y no aburrir a los claros ingenios; otras, en cambio, con mucha minuciosidad, para hacerlas comprensibles y poder reducirlo todo a la misma norma. Por tanto, hemos querido que estos capítulos fueran breves, pero suficientemente útiles.