El libro de los sueños
XXXV De los reptiles
Las cigarras representan hombres rústicos, porque viven en la campiña y al sol. Pero también personas frívolas, porque claman constantemente. Si uno de estos animales se refiere al hombre, no puede significar nada bueno: a la hormiga se la considera ciega y todos los restantes, excepto la abeja, tienen una vida breve. De las abejas, por lo demás, se dice que son sordas y de los saltamontes que provocan esterilidad si están en columna; si echan a volar, anuncian peligros. Si están solos o en escaso número, se les juzga según el color: los verdes representan vana esperanza, los claros temor. El bupreste y
las cantádires[67] veneno; un gusano nacido en el camino representa deseo de orinar y úlceras, el gusano cornudo (κεραός), nacido de una semilla, si es grande, representa una meretriz, porque es sucio e inútil, aunque hermoso. También a los animales de esta clase se les interpreta según sus propiedades: todo animal que cambia de aspecto (como las orugas y los gusanos de seda), si vuelan significan deterioro; si aparecen en forma de gusano, no de mariposa, quieren decir que la persona sólo morirá cuando cambie de estilo de vida. Estos animales representan también el paso de la torpeza a la vida religiosa, porque vuelan y no comen. Los grillos, en cambio, representan a músicos, pero rústicos e indolentes, sobre todo los que están cerca del fuego.
XXXV
De los reptiles
Los animales representan acciones sensibles y todo cuanto concierne a la vida, pues poseen tanto el movimiento como los sentidos. Los que reptan, indican engaños e insidias, pues tal es su naturaleza. Y a veces también cosas despreciables y torpes. Otro tanto cabe decir de los que avanzan en fila, como las hormigas y los abejorros; pero hay otros muchos, como las moscas y los mosquitos, que anuncian persecuciones de la turba y conjura de los enemigos. Las serpientes representan enemigos implacables y daños perennes. Es también sabido que el tamaño de los animales o de las cosas que aparecen muestran la grandeza del hombre o la profundidad de los afectos. Sus acciones expresan el modo y fa calidad de estos sentimientos cuando se cumplan; y la turbación, la entidad de la desgracia que te acaecerá. Encontrarás ejemplos de ello también en nuestros sueños. El dragón indica un rey malvado y un príncipe tirano: y nadie puede confiar en poder escapar a la crueldad del dragón, porque tiene alas. Encarna la soberbia, la ira y la potencia. Indica también el jefe de un ejército enemigo, el gobernador provincial y un mal senador (mientras que el león indica un senador bueno): pues, efectivamente, entra en el cuadro de las propiedades del dragón imaginario devorar todas las hierbas y todas las semillas en su entorno. Por eso mismo, indica también la esterilidad y la guerra, de donde se infiere que podrá igualmente significar un jefe militar que prepara una guerra, sin que importe nada que el dragón sea un ser imaginario.
Los monstruos ficticios pertenecen a tres géneros [68]: de algunos comprendemos que no pueden existir, pero incluso éstos tienen su
significado, como la esfinge, de la que hablaremos a continuación[69]. Otros son conformes con la naturaleza, pero se apartan de la norma por el número de sus miembros; entre los que no siguen la especie, algunos pueden existir en realidad, como un niño con dos cabezas, y otros no, como un niño con cabeza de piedra. Este segundo es un ser inviable, por la absoluta incompatibilidad. La tercera categoría es la de los seres imaginarios sobre cuya existencia se
tienen dudas. Es el caso del dragón, del ave fénix, de los grifos[70]; éstos, en cuanto animales verdaderos y propios, conservan plenamente su significado, sólo que el futuro que prometen es extraordinario. Por tanto, el dragón indica también pérdida de todos los bienes, por el desierto que crea en su entorno. Pero no representa veneno ni en las bebidas ni en los alimentos, salvo que provengan de un príncipe; lo representa, en cambio, la serpiente. El dragón indica también la mordedura de un perro rabioso, que es el más peligroso de los venenos, por así decirlo el príncipe de los venenos, como el dragón lo es de las serpientes. Si alguien tiene la impresión de que toma los ojos o la cabeza de dragón, es signo del conocimiento de un famoso secreto o de la adquisición de un objeto precioso, porque se cree que los dragones tienen en los ojos o en la cabeza piedras preciosas. Tomar la cabeza de una rana o de un sapo indica liberación de un dolor renal, de un veneno o de una enfermedad desconocida, porque estos animales llevan en la cabeza una piedra y son harto expertos en esta materia. El basilisco representa una muerte próxima y repentina y pérdida de los bienes, y, por lo mismo, también condena a muerte. Si se encuentra lejos, o sobre la cúspide de la torre de la ciudad o en el foro, toda tu región será devastada por una guerra, una peste, por la esterilidad o por una inundación; si está cerca, pensarás en acciones atroces e impías, y serás causa de grandes males, tú o la persona más cercana al animal. También representa a un rey, o a un hijo del rey por su pequeñez; pero un rey pésimo, que arruinará su reino. La serpiente representa al magistrado o larga vida, porque se despoja de la vejez; o el espacio de un año, porque forma un círculo; o un sabio, por su inteligencia. También representa tesoros, porque se la considera su custodio; si está enroscada y atemoriza, anuncia enfermedades, y a los enfermos muerte y cadenas. La víbora indica plata y mujeres opulentas, porque es rubicunda, ingenua e inquieta; si muerde y está enroscada, riquezas mayores. No obstante, ver una víbora oculta en el seno de una mujer conocida, si es para ti fuente de gozo, quiere decir que aquella mujer será estuprada por un enemigo tuyo; y si es causa de miedo y tristeza, que abortará si está encinta, o, en caso contrario, que caerá enferma.
En términos generales, las fieras y las serpientes[71] designan enemigos y adversarios; las fieras, enemigos declarados, y que pueden ser aplacados, y las serpientes enemigos más ocultos, traidores e implacables. De igual modo, las aves y los peces indican hombres extranjeros, porque viven en un elemento extraño; pero las aves personas placenteras por su belleza y agradables por su canto, y también nobles por la dignidad, o mercaderes por sus frecuentes llegadas y partidas. Los peces, en cambio, representan hombres intratables y traidores, o enemigos, pues de hecho, todos ellos, menos los delfines, devoran a quien se atreve a acercarse a ellos. Los peces pueden representar también a un extranjero noble, pero soberbio e intratable, porque carecen de voz. La serpiente señala al orador, por la movilidad de la lengua; al sacerdote, porque está dedicada a Esculapio; al adivino, porque está consagrada a Apolo; a una persona malvada, porque es de costumbres torpes, pero astuta, porque así la definen los textos sagrados. También a un condenado a muerte, porque para poder matarla hay que cortarle la cabeza; o a un fugitivo, porque busca escondrijos; o a un reblandecido, porque se mueve con el cuerpo, no con los pies. Por eso las serpientes significan también no poder servirse de los pies o estar privado de ellos, pues carecer de los pies se dice también de quien los tiene, pero no puede usarlos. Un dragón herido por un rayo o por un trueno representa a un príncipe que será expulsado de su reino.