El libro de los sueños
XLV De las cosas sujetas a los sentidos
XLV
De las cosas sujetas a los sentidos
Todo cuanto es sensible se distingue, como se ha dicho más arriba, por múltiples aspectos: por ejemplo, porque hay cosas sensibles en acto y en potencia, porque hay cosas pequeñas y otras grandes. Aparte las diferencias dictadas por las reglas generales, nos bastará añadir aquí las tres siguientes: la primera es que algunas cosas son sensibles al gusto, otras al tacto, a la vista, el oído y el olfato. La segunda se refiere a su clasificación: serán, en efecto, más o menos eficaces en el interior del ámbito del orden de su clasificación, y esto es válido tanto para los géneros como para las especies. Así lo haremos notar, siempre que nos sea posible.
La tercera diferencia es que algunas cosas sensibles aparecen sencillamente frente a nosotros, mientras que otras las poseemos. Recordarás también esta regla general: que poseemos algunas cosas que nos parece que no poseemos, que otras sí sabemos que las poseemos y que hay otras, en fin, que creemos tener, pero que no tenemos.
Hay cuatro clases de sabores: agradables, desagradables, mixtos y neutros. Son agradables lo dulce y lo aceitoso; desagradables lo amargo y lo agrio. Son mixtos lo salado, lo ácido, lo áspero, lo astringente, lo picante. Neutro, en fin, lo insípido. Algunos sabores mixtos tienden hacia lo agradable: en primer lugar lo áspero y luego lo salado, lo ácido y lo picante, que es intermedio entre los sabores agradables y los desagradables. Pero a poco que se exceda, da mucho fastidio. Lo astringente, en cambio, tiende hacia la aspereza y pocas veces está separado de lo amargo. Por tanto, lo amargo y lo agrio, si son excesivos, indican muerte. Lo amargo, porque estamos acostumbrados a decir que la muerte es amarga; y lo agrio por el mismo motivo y porque paraliza los dientes e impide comer, y los muertos están paralizados y no pueden comer nada. Pero si estos dos sabores no están presentes en grado sumo no pueden indicar la muerte, porque ésta es un mal extremo. En un grado medio predicen la muerte de los allegados, injusticia y pérdida de bienes. En un grado mínimo un dolor del alma. Los sabores picantes significan dolores físicos y luto; de hecho arrancan lágrimas, como por ejemplo la cebolla y la mostaza, que hacen lagrimear los ojos. El vinagre es una mezcla de picante y de ácido y es familiar, por lo que anuncia dolores útiles y fatigas que tendrán un final feliz. Los sabores picantes son amargos: el pimentón, por ejemplo, contenido en las vainas, anuncia muerte y dolores agudísimos. Lo mismo es aplicable a la mostaza, que además de tener un sabor picante, si es cruda, es también amarga, mientras que si está cocida o cultivada significa dolores y aflicciones del espíritu. El sabor dulce significa dolores físicos por sus efectos, porque los dulces de ordinario provocan dolores; pero significa asimismo placer, porque el placer es dulce. Y también esperanza, engaño, enfermedad, porque en estas circunstancias se echa mano de los dulces. Lo ácido, en cambio, al igual que lo picante, es ligero y significa goces sensuales, porque ofrece un placer de breve duración. Lo agrio indica fatigas amenas, como dice el poeta: la fascinación del estudio alivia la áspera fatiga. Indica también vino y fruta, por lo que tienen de parecido; de hecho ninguna fruta tiene un sabor absolutamente agrio. Lo astringente significa dolores, frío, miedo. Lo salado prudencia, placer, cosas durables y antiguas, y también insultos; de hecho decimos que los insultos son «salerosos» por la afinidad de las palabras. Y prudencia, pues decimos que las palabras prudentes tienen mucha sal. Un sabor mantecoso significa a veces enfermedad, a veces voracidad y a veces las cosas significadas por los alimentos, especialmente por la carne. Un sabor insípido, necedad y vanidad.
Entre las cosas sensibles al tacto un calor moderado significa todo tipo de prosperidad y prudencia en razón del adjetivo «moderado», y rapidez en los negocios. En cambio, un calor muy acentuado anuncia dolores provocados por las acciones y los espíritus fogosos. El frío es estorbo para todo, pérdida, entorpecimiento y desconfianza.
Las cosas pesadas significan fatigas, preocupaciones, injusticias y todo tipo de sufrimiento humano, pues los consideramos un peso; además, lutos, enfermedades, pobreza, hasta tal punto que incluso el oro puede tener este significado de señalar obstáculos y vejez. De todas formas, cuando brilla señala un bien estable, y también prudencia.
Una esfera de oro o de plomo anuncia pésima suerte; incluye de hecho todos los inconvenientes de la pesantez y además no es estable. Lo mismo cabe decir del cilindro, aunque no hasta este punto.
Las cosas ligeras significan inestabilidad y un uso breve de los objetos, aunque por otra parte remiten a la rapidez y a cosas de fácil adquisición.
Las cosas duras significan dolores, tormentos, enfermedades y pobreza, pues decimos que todas estas condiciones son duras. Y lo mismo puede decirse, pero en sentido contrario, de las cosas ligeras. Indican, en efecto, todo cuanto en la miseria es bueno para los vencidos, los desterrados, los enfermos, los caminantes, los siervos, las mujeres embarazadas, las personas sujetas a tareas fatigosas. Las cosas duras se corresponden especialmente con la pobreza y la servidumbre y, aparte esto, con cualquier otro mal. Las suaves son como las leves, pues se parecen. La diferencia es que las suaves son bienes auténticos e indican ventajas que te proporcionarán otros, mientras que las leves son una ventaja que nace de la propia paciencia y de casos fortuitos.
Todas las cosas líquidas y húmedas son inestables, mientras que las secas pueden utilizarse sin dificultad. Las áridas y corroídas significan vejez, pobreza y fatigas vanas. Tocar a una mujer hermosa, a una muchacha o a un muchacho, para quien está habituado, significa placer, ventajas, esperanza. Experimentar dolor en cualquier parte del cuerpo quiere decir que se sufrirá en lo que aquella parte significa y se padecerá algún daño.
Son cosas sensibles a los ojos la luz, las tinieblas, los colores, el tamaño de los cuerpos, los movimientos: la luz y la claridad son un mal para todos cuantos desean ocultarse. Para los enfermos significan también la muerte, por la costumbre que quiere que los funerales se celebren con muchas velas. De donde la sentencia de Augusto: «veo la tumba del fundador que arde / vi a
Masgaba honrado por las antorchas»[97].
En los demás casos la luz significa una gran piedad, pues de ordinario los dioses aparecen circundados de deslumbrante luminosidad. Y existe también la sentencia: «haced que vuestras obras resplandezcan ante los hombres». La luz significa asimismo sabiduría, y así, de las mentes que conocen y ven muchas cosas decimos que están iluminadas. Predice igualmente honores y dignidades, porque de quien las posee se afirma que es ilustre o clarísimo. Anuncia a los prisioneros la libertad, porque mientras estén encadenados yacen en las tinieblas. Es asimismo un buen signo para los artesanos, que gracias a ella pueden ejercitar mejor su arte.
Una luz excesiva anuncia a veces ceguera, porque puede provocarla. Las tinieblas son un mal para todos, excepto para quien tiene necesidad de no ser descubierto. A los enfermos les anuncian la muerte, porque los muertos no ven. Son asimismo un estorbo para todo tipo de actividades y significan cadenas, especialmente para los malhechores. Señalan de un modo específico temor, desesperación y obras malvadas. Un blanco resplandeciente como la nieve indica alegría, presteza, quietud, cosas excelsas, propicias y bellas, honores, el sacerdocio. Un blanco pálido, los muertos. El negro, temores, tristezas, luto, ira, infortunios. Pero cuando es signo de decoro, señala gravedad, compostura, pudor y dignidad. Un color oscuro significa dolor del alma y turbación. El verde vivo, esperanza, alegría, castidad y honestidad. Pero si no tiene brillo, venenos, engaños, tristeza disimulada. El celeste vivo, grandes cosas, y de diversos géneros, magistraturas, perfección en grado sumo, negocios importantes, decisiones; el celeste profundo, dolores, tramas, engaños, envenenamientos; el rojo, ira, fastidio, derramamiento de sangre, ambiciones, soberbia, poder y dignidad y, en fin, también incluso crueldad,
sobre todo si es un azul oscuro[98].
El color ceniza es tristeza, llantos, dolor, desesperación. El herrumbroso aflicciones y crueldad. Un color entreverado indica una persona mudable, engañadora, impúdica. El amarillo, un necio, desvergonzado, falso e importuno. Hay casos en los que indica también riquezas y, además, tormentos y ansiedades. El color áureo significa dignidad, pero asimismo estupidez, desvergüenza, tormentos y preocupaciones.
Las figuras redondas, habilidad, seguridad e inconstancia. Las cuadradas, estabilidad. Las triangulares, dolores y pobreza. Las irregulares son en todo caso negativas; las alargadas y cuadrangulares, como las mesas, significan actividades necias y negocios fatigosos, inconstancia en el movimiento y en los acontecimientos, resultados falaces. La quietud es un mal para quien desea mudar de estado o emprender algo; pero es, en cambio, un buen signo para quien, como los enfermos, los siervos, los derrotados, los felices, no la consideran un impedimento. Los tamaños grandes son positivos para hombres grandes y poderosos y para los grandes negocios; en los demás casos son negativos y significan esperanzas vanas, dificultades y opresiones. Las cosas pequeñas son un mal para todos o, en todo caso, no son nunca un bien. Los cuadros, los prados, los lugares amenos significan operaciones buenas y otras cosas pertenecientes al género de las que causan placer. Debe decirse lo contrario de lo que es sucio, torpe y desolado.
Son cosas sensibles al oído el rumor, el canto, el sonido, pues las palabras tienen también un significado material. Oír equivale a sufrir, ver a abrir. Gustar, tocar y oler son cosas parecidas. Oír una voz alegre y suave y no ver a nadie significa dicha y tal vez reconciliación con tus enemigos, o te enterarás de que han sido derrotados. Se aplica el mismo significado si eres tú quien emite la voz, mientras cantas o bailas. Pero si la voz es triste, oirás malas noticias o bien referentes a tus cosas o bien referentes a los motivos que te inducen a temer. Si oyes una voz tenue, significa engaños tejidos contra ti, y si eres tú quien la emite te verás estorbado en tus negocios. Si oyes un canto suave y ves las personas que cantan, te llegarán noticias de males, infortunios, lamentos de amigos y desgracias. Pero si formas tú mismo parte del grupo que canta, también tú te lamentarás y lanzarás suspiros y gemidos.