El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 96 de 109

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El libro de los sueños

VIII Del arte y de los artesanos

Los grilletes para quien no tiene hijos significan que los tendrá, para quien no tiene mujer, que se casará; para quien tiene mujer e hijos, negocios complicados, de los que será difícil salir con bien.

Besar el propio miembro, para quien tiene un hijo fuera de casa señala su retorno; para quien lo tiene en casa, enfermedad; para quien carece de hijos, que los tendrá. Puede verse, pues, la amplia diversidad de los significados.

 

VIII

Del arte y de los artesanos

 

Hay cuatro géneros de artes. Hay artes que actúan, que adquieren, que fabrican y que reparan. Actúan el arte de la cítara, que enseña a dominar los caballos, y el arte del mimo. O también transmiten algo, inventan, enseñan. A este género pertenece el arte de enseñar a hablar a las aves. Entre las que reparan se encuentra la medicina veterinaria. Estas artes se diferencian también según sus fines. Entre las que fabrican, algunas crean también el material, como las artes que modelan, otras lo preparan y le dan forma, como en el caso de los panaderos, los reposteros, los molineros y los que trabajan la lana, y otras, en fin, se limitan a construir; se trata aquí de las artes que trabajan la piedra, el metal, la madera y la carne. Incluyo tanto a los artesanos de la lana como a los panaderos.

La agricultura pertenece al género de las artes que reparan, la náutica a las que actúan. Cocinar, tejer y confeccionar vestidos son artes compuestas.

De entre las que adquieren, las cinco más importantes son: la caza, la pesca, la captura de pájaros, la extracción de metales y de piedras; el arte del vidrio pertenece a las que modelan. La arquitectura a las que fabrican. El arte de los hosteleros y de los peluqueros concierne sólo a la preparación, lo mismo que el de los cocineros. El oficio de la lavandería se encuadra entre las artes que modelan, la milicia concierne a la acción, aunque con mucha frecuencia su fin último es la adquisición. Son asimismo distintas las artes mecánicas, entre las que hay treinta y una principales. Y así es como se definen sus géneros.

Tener las manos impedidas es cosa pésima para todos los artesanos, y también para los mensajeros y los navegantes. Es asimismo pésimo todo lo que significa desprecio, soledad, fracaso y pobreza, porque para el arte el fin es la obra realizada y para el artesano las ganancias. Más en concreto, para los artesanos que actúan es un bien tener sueños ligeros y relacionados con la multitud, como sufrir las burlas del pueblo, o ser aclamados a apedreados. Todos los sueños pesados, serios, lentos, son un mal, salvo los casos de la milicia y de la náutica, que admiten pesantez y seriedad. Los sueños lentos son un mal especialmente para los navegantes y los mensajeros. Todo lo que va contra la lógica, lo que es torpe, malsano e incoherente, es enemigo de toda clase de artes, salvo las que reparan o rehacen, como la medicina veterinaria y la agricultura. No obstante, por lo que respecta a la agricultura, los sueños de este género no son un bien para los dueños, sino sólo para los que trabajan a jornal. Para las artes que crean su material y las artes plásticas de todo género, en el caso de los metales, del vidrio, del azufre y de cualquier otra materia que pueda fundirse, la licuefacción tiene un significado fausto, al igual que el fuego para las telas de lino viejas y estropeadas. Y lo mismo para las cosas que se fabrican con fuego, como los ladrillos. Otro tanto cabe decir para el oficio de la lavandería, y actividades semejantes.

Para las artes que preparan y ornamentan, como cocinar, peinar, trabajar la lana o la repostería, los sueños faustos son los ligeros y gozosos, porque el fin de estas artes es precisamente proporcionar alegría y no imponen graves deberes. Además, no se mantiene mucho tiempo la materia que trabajan (salvo la lana).

Todas las artes que construyen, como las del herrero, admiten de buen grado sueños pesados, serios y que signifiquen fuerza. En cambio, para estas artes los sueños ligeros son un mal e indican fin de la actividad, imperfección, demoras y desprecio.

Al arte de coser y tejer, y a los de géneros parecidos, como hilar o repasar, no les placen los sueños ligeros, sino más bien los que significan velocidad. Tampoco se les acomodan los sueños graves.

La arquitectura, en cuanto que muchas veces se cultiva a expensas del dueño, no admite los sueños que significan demoras. Pero si la estructura del edificio está ya acabada, los sueños de esta especie resultan particularmente desfavorables. A esta actividad le son muy propicios los sueños pesados.

A las artes que adquieren les vienen a propósito los sueños que anuncian un descubrimiento y que son conformes a su naturaleza. Así, por ejemplo, al descubrimiento de metales y de piedras le son favorables sueños de ordinario infaustos, como descender a los mundos subterráneos, sepultar a alguien, ser sepultados vivos, abatir casas, porque cuando las casas se desmoronan se descubren muchas cosas ocultas. De este mismo modo, hundirse en el agua, si no es un ídolo, resulta extremadamente favorable para los pescadores, lo mismo que para los cazadores estar rodeados y aterrorizados por las fieras. Y a la inversa, es infausto desempeñar un cargo, banquetear, bailar, morir, emborracharse y todo cuanto significa ocio o una ocupación diferente, como ser soldado, que es la negación de cualquier otro oficio. Es funesto soñar con artes contrarias a la propia, por ejemplo, pescar para el herrero, o lavar paños y modelar para quien trabaja la lana. Para quien cultiva un arte relacionado con objetos preciosos es absurdo e infausto todo lo que significa pobreza, mientras que si el arte concierne a cosas comunes, es funesta la riqueza, al igual que los sueños que incluyen acciones y afectos contrarios, por ejemplo, vestidos bellos y acicalados para un carbonero o un herrero o perfumes para quien limpia cloacas. Conviene asimismo tener en cuenta las características propias de cada una de las artes, según su materia y su tipo de trabajo, y si se dirige a pocos, a muchos o a todos. Y también las cualidades del artesano, si es vulgar o elegante, hermoso y célebre. Lo que tiene un significado acorde con el arte es un bien, y lo contrario un mal. Hemos hablado también de la eventualidad de que cosas que parecen disonantes demuestren ser, a pesar de todo, faustas.