El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 99 de 109

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El libro de los sueños

XI Del sexo

Ser un niño que habla anuncia un suceso maravilloso y deben tenerse por verdaderas las cosas que dice.

Si un viejo sueña que está en la cuna es un bien (a no ser que se encuentre enfermo), pues le anuncia que vivirá hasta una edad muy avanzada, porque los hombres muy ancianos se vuelven como niños. El sueño es, pues, coherente y lineal, como deben ser los sueños verdaderos. Si un muchacho sueña que es un anciano morirá, y si es un joven caerá gravemente enfermo. Y sucederá lo mismo si alguien tiene este sueño respecto de su hijo. Si un anciano o un joven se transforman en el sueño en niños perderán su dignidad.

La edad tiene una importancia especial para quien sueña ser herido. En el caso de un niño o de un adolescente no les vendrá ningún mal, sobre todo si quien les hiere es el padre, la madre, un tío o el maestro, porque lo hacen para corregirle. Pero para un anciano, ser apaleado es un mal, y significa que tendrá que soportar injusticias y dolores.

 

XI

Del sexo

 

La mujer significa todo género de imperfecciones, pero acciones dignas, aunque no magnánimas. Si es hermosa, significa verdad; si es fea y vulgar, infamia; si es desvergonzada, audacia, impudor y deshonra. Una mujer maquillada, engaño y artificio; airada y elegante, injusticia; persuasiva y engalanada, buena fortuna. Si tiene los vestidos rotos, pobreza y miseria; si está pálida y triste, envidia.

La mujer significa el vestido, porque el vestido significa a la mujer. Cambiarse a mujer, para los magistrados equivale a la pérdida del cargo; para los desdichados es un bien, porque su situación será más soportable. La mujer significa negocios mal organizados, confusos, fastidiosos y sin buenos resultados, pues como dice el proverbio: «La mujer nunca acaba bien su trabajo».