El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 70 de 109

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El libro de los sueños

LXVIII De la condena, el destierro y la cárcel

Viajar a horcajadas en un ave es, en general, un mal, porque significa un viaje peligroso y un negocio que no puede durar mucho tiempo. Viajar sobre un grifo quiere decir que se obtendrá en muy breve espacio de tiempo el poder real. Montar en un ánade, en una oca, en una paloma significa llevar una vida plena de temores; en cambio, en un águila, una vida más segura y honorable, aunque esto no es aplicable a quien monta en un halcón o un buitre. Un cisne quiere decir dedicarse a la poesía y a una disciplina que trata de los dioses.

Viajar bajo tierra señala el intento, prolongado de por vida, por escudriñar

secretos, o también llevar una vida sórdida y humilde[146]. Hacer un viaje incómodo significa enfermar con frecuencia. Las tabernas a lo largo del viaje indican las ayudas que iremos recibiendo en el curso de nuestra vida y acontecimientos buenos, aunque también malos. Los posaderos consejeros y ayudantes, nacimiento de hijos, nupcias y todas las circunstancias en que nuestra vida parece renovarse.

 

LXVIII

De la condena, el destierro y la cárcel

 

Ser condenado en un proceso anuncia muerte o grandes calamidades y opresión. Se puede soñar ser condenado a una multa pecuniaria, al deshonor, al destierro, a azotes, a la cárcel, a galeras, a trabajos forzados, a la amputación de un miembro de nuestro cuerpo, al tormento y a la muerte. Estos suplicios pueden aparecer como posibilidad o ya a punto de serle infligidos a quien los sueña. Es, pues, preciso, considerar ambas opciones. Ante todo, y como regla general, diremos que a la simple condena en sí misma le corresponde un afecto, mientras que el inicio de la pena es como una acción. La acción significa su contrario, el afecto su causa, y se convierte casi en ídolo. No obstante, aunque la causa del afecto es bien conocida (la sentencia del juez), no tiene siempre la fuerza de un ídolo; ni el inicio de la acción, como fin del afecto, se convierte siempre en su contrario, sino sólo en las acciones que han llegado ya a la mitad de su curso, por ejemplo, si un condenado a la horca ha sido ya llevado al pie del cadalso. Así, pues, estas acciones se interpretan según su grado de cumplimiento.

Estando así las cosas, es claro que en sucesos de este tipo, compuestos siempre de una mezcla de cosas contrarias, se hallan presentes alegrías y tristezas. ¿Qué significan entonces todas estas situaciones, según un criterio por así decirlo único? Un beneficio buscado y conseguido con gran esfuerzo, ansiedades, fatigas, desgracias, peligros, infamias, problemas de salud y cosas parecidas. Por otro lado, nada hay peor que la liberación de un condenado ya conducido al lugar del suplicio, porque significa que después de tantos gastos, fatigas y demás, todo acabará en nada y acarreará deshonor. Lo dicho es de validez general.

Ya en términos concretos, la multa o pena pecuniaria significa liberación de ansiedades y preocupaciones, según la cuantía de la multa; quiere decir también ser puesto al frente del erario, ser inscrito en la lista de los candidatos para una magistratura o un cargo honorífico o ser útil al fisco. Significa, además, que quien ha tenido el sueño será justo, íntegro, honorable, y no sólo por el término ἐπιτιμία, que indica esto mismo, sino porque el que ha sido multado es seguido por todas las miradas y al pagar se justifica. Pero anuncia también que confesará un grave crimen o que será acusado de él, a causa del

término [147] δίκη; y significa, en fin, cualquier tipo de calamidad cuando se refiere a la causa de los afectos.

Ser alcanzado por la deshonra quiere decir que se consiguen honores o se obtiene una magistratura, pero a veces también que se cometen (o se padecen) acciones torpes y ser confortados por misericordia; se trata aquí de aquel mismo afecto y aquella misma acción entendidos en sentido contrario. Si la persona es encadenada en público, será a causa de un honor o un cargo público, pues las condecoraciones se conceden en presencia de la multitud. Si la persona en cuestión aparece engalanada y bien vestida, se verá colmada de honores.

El destierro significa condena a muerte, pérdida de la ciudadanía, viajes, liberación de obligaciones, muerte de seres cercanos, destrucción de la familia, ruina de la casa, esposa extranjera. Y también residencia en otra ciudad, construcción o adquisición de una granja en el campo, cárcel y excomunión.

Los azotes significan enfermedades, luto, conmiseración y también ganancias y beneficios. Si estas cosas están significadas por las galeras, se trata de un ídolo imperfecto. Si los azotes llegan hasta el derramamiento de sangre, habrá que afrontar gastos por causas públicas.

La cárcel significa enfermedad y suspensión de los negocios; si es de por vida, puede significar muerte, estudios literarios, vida solitaria, defunción de parientes y amigos, o bien llegar a ser prefecto, cortesano o magistrado, porque todas estas personas llevan escolta, o también vigilar las verjas y cancelas del tribunal o hallarse en una nave, porque no hay cárcel más segura que un navío, o también, en fin, verse detenidos por la peste.

Las galeras indican navegación, pesca, comercio, un largo viaje, subsidios públicos, un trabajo fatigoso y sin descanso, podagra, porque los pies están atados. También crecer y llegar a la edad adulta y todas las cosas que son fruto de trabajos comunes pero algo inhabituales, como construir fosos y parapetos en tiempos de guerra.

Ser condenado a las minas significa muerte de seres cercanos y herencias. También indica muerte, porque se vive bajo tierra. Señala asimismo la

química[148] y anuncia afán por descubrir secretos, pérdida de la fama, vida dura y torpe dedicada a ocupaciones sórdidas. Estar encadenado en una mina señala obstáculos y amores sucios. Estar muchos atados a una sola cadena, amor compartido por una mísera ganancia o por una vil prostituta.

Ser condenado a la amputación del miembro quiere decir que las manos quedaran inútiles para el trabajo o que tu hermano se marchará o morirá. Si se amputan los pies, zozobrará tu propia posición, o perderás aquello en lo que tenías depositada la máxima confianza. Si te arrancan los ojos, uno de tus hijos partirá a regiones lejanas o morirá. Se trata, en efecto de una privación que puede cumplirse de dos modos. Si pierdes un diente, serás multado o privado de una parte de tus ingresos. Si pierdes la lengua, perderás un pleito, o también te verás privado de una fuente de placeres o de la autoridad. Si sueñas que te rasuran serás condenado a galeras, te harás sacerdote o serás desposeído del cargo que ocupabas. Si te amputan los testículos, te arrebatarán todos los placeres y la autoridad y tu vida será tétrica hasta la muerte. Si te marcan la cara, todos te conocerán a causa de una grave desgracia o un dolor. Si te cercenan las orejas tendrás vida infame y no podrás continuar los estudios a que te dedicabas. Si te cortan la nariz, es la mayor desgracia, salvo que te hayas retirado a una vida apartada.

Morir decapitado es la peor de las muertes, porque se destruye el cuerpo y no se respeta su armonía. Por todo ello, significa pérdida de la dignidad, de la autoridad, del poder y, en fin, de la libertad. Ser condenado a la horca quiere decir tener el ánimo en suspenso, obtener un honor o un cargo, sobresalir por encima de los demás, ser alabado y envidiado. La muerte por garrote vil en la cárcel significa no poder revelar algo y, por tanto, conocer los secretos del príncipe o del magistrado. Ser condenado a la hoguera quiere decir estar lleno de ambiciones, ser venerado por santo, exaltado hasta las estrellas, glorificado por las riquezas.

Estar atado a la rueda quiere decir mirar con temor desde un lugar elevado y tener muchos servidores. Pero no serás libre y te verás implicado en asuntos importantes. Ser empalado es aferrarse a las ganancias y a la esperanza. En los niños tiene un significado obsceno.

Sufrir un calor tórrido quiere decir descansar, dedicarse al cuidado de la propia hacienda y consumirla en placeres. Ser despedazado y colgado en diversos lugares es óptimo para quien tiene muchos hijos y hermanos, porque partirán a diversas tierras, a lugares estables, y llegarán a ser famosos. Ser partido en dos por una sierra es construir poco a poco dos familias a partir de una sola y también tener más servidores, y por eso para los pobres es un bien. Ser sepultado vivo en una fosa quiere decir dedicarse a fondo a la gestión de tesoros encontrados y de ganancias, o también al estudio de una materia arcana o, en fin verse entorpecido en sus trabajos.