El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 17 de 109

Páginas del PDF

El libro de los sueños

XV De las reglas generales para la interpretación de los sueños

sencillo[51]. El de César, en cambio, puso de manifiesto el desprecio de los dioses, que se tenía bien ganado, porque, aun siendo el peor de los hombres, en virtud de una convicción estúpida concebida a consecuencia de los honores que se le habían tributado en vida, pensó que podía ser divinizado. Pero no debe olvidarse que las puertas de la estancia se abrieron de par en par espontáneamente no para mostrar una cosa de escasa importancia, sino por intervención milagrosa. También Calígula, antes de morir, tuvo un sueño que

le anunciaba inmensos males[52]. Recordarás también que hay cosas que tienen un doble significado, bueno y malo, y que debes elegir de acuerdo con el significado general del sueño. Analiza a continuación todos los significados generales, buenos y malos, de acuerdo con el género del sueño, la semejanza de la sustancia, la acción, la semejanza de las acciones y el contraste. Y considera, en fin, cada uno de los dieciséis sentimientos enumerados al principio de este capítulo. También los sonidos y las palabras, las pinturas y las estatuas, si a través de ellas viene representada alguna cosa. A menudo, en efecto, te podrán servir de ayuda. Una cierta tranquilidad de ánimo y una coherencia general son signo de que la interpretación ha sido llevada a cabo correctamente.

Si no se puede identificar a otra persona, el sueño se refiere siempre a quien lo ha tenido. Así se explica el hecho de que las personas conocidas en los sueños y desconocidas en la vigilia remiten siempre al que sueña. En efecto, como ya he dicho, las partes específicas del mundo que no nos atañen no pueden ser referidas a cosas que nos conciernen, pero si se aparecen en los sueños, deben referirse necesariamente a nosotros. Cuando no haya, pues, una sustancia que pueda significar una persona que nos concierne, entrará en su lugar la persona del que sueña. Ninguna parte común del mundo puede significar una sustancia específica, ni la causa de un afecto. Y viceversa, ninguna parte específica puede significar una sustancia común, salvo que pertenezca a ella explícitamente, como el ciudadano a la patria.

 

XV

De las reglas generales para la interpretación de los sueños Los sueños admoniticios les advienen a los hombres honrados. Son, por lo general, honrados los que aman la justicia, que es la madre de todas las virtudes, pues el que es justo es también piadoso, liberal, agradecido e inocente. Entre los afectos más profundos del ánimo se cuentan los cinco siguientes: el temor, la esperanza, la admiración, la tristeza y la alegría, enumerados por orden de importancia. Siguen a continuación el odio y el amor. Los sueños tratan de cosas presentes, pasadas y futuras: pero sólo los sucesos propios y verdaderos revelan el futuro, y las cosas ocultas sólo se descubren por azar. Cada sueño debe ser reconducido a sus características generales, que remitirán a una multiplicidad de significados. Pongamos el ejemplo de un monte que se me viene encima: el monte es una cosa grande y grandes son también los magistrados y los hombres poderosos. Se desmoronan los que caen, los que sucumben, los que padecen injurias, los que son privados de toda dignidad. De los significados de este tipo podrás extraer conjeturas. Las cosas contra la naturaleza, si el que las sueña se encuentra bien, son nefastas y desleales; pero para quien está muy enfermo y se encuentra en una situación de gran indigencia se vuelven al bien, son propicias y dignas de confianza. Para quien se encuentra simplemente en dificultades son propicias, pero no seguras. Todos los sueños, hasta los peores, si favorecen un deseo, pueden ser buenos, como para quien busca venganza ver un sol ensangrentado. Todas las cosas raras tienen en los sueños los mismos significados que cuando se presentan en la realidad. Y todas las cosas individualizadas, como el Sol, la Luna o la esposa para los cristianos, cuando aparecen multiplicadas, significan contiendas, confusiones, discordias y temores. Si, por el contrario, las cosas que son múltiples por naturaleza, aparecen reducidas a una sola, significan peligro, falta de ayuda o conspiración de la plebe. La magnitud de la cosa vista, del afecto o de la acción se corresponden generalmente con la magnitud del evento futuro. Ver una cosa de forma directa no remite a nada, pero ayuda a la memoria. Conviene también observar las costumbres de las personas: no es del caso fiarse de un malvado, sobre todo cuando nos invita al bien o a algo que está en contradicción con su naturaleza. Y otro tanto cabe decir cuando una persona buena nos invita al mal. Debe prestarse atención a la secuencia de los acontecimientos en los sueños, a cómo se pasa de una cosa a otra y cómo acaba todo. Y es asimismo necesario repetir varias veces todo el asunto soñado. Del mismo modo que las cosas que nos afectan en el sueño deben ser referidas a los hijos, las que soñamos que conciernen a nuestro padre nos ocurrirán a nosotros. Siguiendo este mismo principio, ver que arrancan un ojo a tu padre predice tu muerte o la de tu hermano. Una cosa que no pueda ser llevada a cabo anuncia la privación de una determinada actividad. Tomar por esposa a su hermana, por ejemplo, significa celibato. No es lícito, en efecto, unirse en matrimonio con la propia hermana, de donde el proverbio: ha procreado copulando con una mula.

Muchas de las visiones en sueños tienen dos significados, uno bueno y otro malo, del mismo modo que los astrólogos hablan de astros colocados en posiciones favorables o desfavorables. Ignorar este aspecto es a menudo causa de errores: por ejemplo, tener tres ojos significa prudencia y final feliz, pero también necesidad de prudencia, porque las cosas tendrán un desenlace desdichado. Además, dado que los sueños significan de ordinario cambios, conjeturaremos su significado a partir de aquello hacia lo que se dirige el cambio. En el caso de un pobre, y en lo que atañe a la sustancia, el cambio se produce siempre en dirección a la riqueza. Los sueños que se refieren a cosas muy queridas raras veces son favorables, porque están acompañados de una gran carga de sentimiento, los sentimientos malos superan, como hemos visto, a los buenos y, por lo común los afectos malos del espíritu nacen siempre de situaciones adversas, nunca de las favorables. Cuando se anuncia a muchas personas una cosa grande será un mal, pues un gran bien no pueden afectar al mismo tiempo a muchas personas, mientras que una desgracia, como la peste, o la ruina de una casa, implica a menudo a muchos de una manera extrema. En todo caso, lo más importante es conocer el alcance del significado de los sueños y de todas las restantes cosas y acciones. Es necesario observar la diferencia de una cosa según su naturaleza, a partir de la ley o de la costumbre, por ejemplo, el amor por los hijos, sean biológicos a adoptivos, y por los amigos. De ordinario los sueños se trasponen de las situaciones generales a las particulares. Un médico, por ejemplo, significa tu médico, mientras que tu médico significa un médico diferente del tuyo. En los sueños está generalmente en vigor el principio de la reciprocidad: por tanto, tratarás de no conocer a quien en el sueño no te conoce, o de beneficiar a tu benefactor. En cambio, en las cosas que no pueden referirse a nuestra persona, no existe reciprocidad, como es el caso de los dioses o de los muertos.

Hay sueños que significan muchas cosas a través de unas pocas. Otras veces ocurre lo contrario: algunas pocas cosas con pocas, y otras muchas con muchas. Recurriendo a los ejemplos: perder el nombre significa perder la vida, las riquezas, la dignidad y la familia; en este caso, una sola cosa significa muchas. Y si te parece que has perdido más piedras preciosas de las que tienes, esto quiere decir que perderás un bien mínimo. Perder lo que no tienes, mientras que posees otras cosas que podrías perder, anuncia, por la misma razón, una desgracia de escasa entidad. Ningún sueño puede indicar efectos futuros e indeterminados, porque la naturaleza no hace nada en vano. El uso perverso de cosas necesarias no puede significar nunca algo bueno. Los extremos malos no significan un mal extremo, salvo que se trate de un ídolo, porque ningún mal extremo suele golpear dos veces a la misma persona. Pero si nos hallamos en presencia de un ídolo, no tiene nada de falso. La visión de cosas de poca monta no anuncia de ordinario un giro decisivo. Las personas parecidas al que sueña pueden trasmutarse en éste, es decir, significarlo. Pero el que sueña no puede significar a otros. Ninguna acción no llevada hasta su término completo es un bien: por ejemplo, estar afeitado o lavado a medias.

Los sueños pueden referirse a cuatro categorías: la naturaleza de la cosa, su historia, la leyenda y un caso cualquiera que pueda ocurrirte y que esté relacionado con la cosa misma. Por ejemplo, si en un sueño te parece que estás muerto y que sigues al Sol, significa que serás ahorcado, porque se dice que los ahorcados vuelven siempre los ojos al Sol. Todos los sueños tienen una eficacia mayor para quien ya ha emprendido o tiene en proyecto la cosa significada, como ser colgado en el caso de un prisionero o de un ladrón.

Construir es, de ordinario, un signo positivo, y destruir negativo. De los eventos futuros que no se cumplen conviene a veces deducir un significado que va más allá del estado de las cosas presentes. Si, por ejemplo, aparece en sueños un amigo feliz, pero al día siguiente le ocurre al soñador una desgracia, del sueño deduciremos que no se trataba de un amigo. Para las partes del hombre rige un criterio de reciprocidad biunívoca: así, si el ojo significa el hijo y un ojo arrancado la muerte del hijo, el hijo significará el ojo y la muerte del hijo significará un ojo arrancado.

Cuando la felicidad significada y el soñador resultan incompatibles, deberá interpretarse el sueño en su sentido opuesto. Para un hombre del pueblo llano, por ejemplo, una pompa principesca significa que será ahorcado, porque también éstos son conducidos al suplicio rodeados de guardia. Cuando varias cosas tienen un mismo significado, son diferentes los matices, Por ejemplo, los ojos significan hijos hermosos; el corazón, prudentes; el miembro viril, infames y libidinosos; los riñones, laboriosos; los ramos, perezosos aunque útiles para la propagación de la estirpe y fecundos. Y a quien no le puede acontecer ningún bien, las cosas anuncian siempre males, como los dientes. Las cosas extremas significan males de escasa monta y, por tanto, la visión onírica y la interpretación difieren en este caso de la representación veraz y de los ídolos. Es propio del sueño significar cosas que no conocemos. Los sueños de los príncipes y los que les conciernen pertenecen casi siempre al género de los ídolos. Es buen signo no ver nada perverso, torpe o mísero en las cosas propias. En cualquier caso, el acto tiene un significado más fuerte que la potencia. Así, comer cosas ásperas significa dolores; y estar a punto de hacerlo, peligro de dolores. Es normal que los mentirosos tengan sueños no fiables. Si aparecen a su debido tiempo cosas intempestivas significa que los males se tornarán en bienes: por ejemplo, si en la primavera sueñas con uvas y en el sueño te parece que estás en el otoño. Si, por el contrario, aparecen cosas tempestivas en el momento equivocado, significa que los bienes se tornarán en males. Por ejemplo, si sueñas en el otoño con las uvas pero te parece que estás en primavera. Las cosas tempestivas a su debido tiempo aumentan los bienes, y las intempestivas en el momento equivocado aumentan los males. Las cosas que se presentan como diferentes de lo que son en realidad tienen, por su parte, un significado muy preciso: por ejemplo, si tengo un caballo y sueño que lo pierdo o que lo cabalgo. Ver, en cambio, cosas que no posees, o no ver las que posees, como soñar que no tienes caballo y que tienes que comprar uno, todo esto tiene un significado vago y poco veraz, que exige una larga interpretación y un examen de lo que es oscuro. La segunda modalidad es reveladora, pero, al igual que la tercera, menos clara que la primera.

Todo lo que significa algo, si no agota un género, se refiere a un conjunto homogéneo cuanto a sus propiedades naturales: por ejemplo, los pájaros significan cosas futuras, aunque no todas, sino sólo las que se cumplirán pronto, pues de entre todos los animales los pájaros son los que más velozmente se desplazan. De igual manera, el fuego significa ardores y batallas, pero sólo el que, a partir de una débil llama, se propaga desmesuradamente. El fuego alcanza, en efecto, con gran rapidez, proporciones inmensas.

Es precepto fundamental del arte saber pasar de un género a otro para reconocer desde los extremos los géneros medios. Un sabor amargo, por ejemplo, si es fuerte, significa sin lugar a dudas la muerte; pero el que consiga comprender lo que indica un sabor menos fuerte o apenas insinuado, sabrá dominar con pocos instrumentos todo el arte, ya que las cosas extremas se conocen casi automáticamente. Las cosas comunes y naturales sólo se analizan si son excepcionales o han impresionado el ánimo por su número, su magnitud, su movimiento, su quietud o su aspecto: por ejemplo, si veo un pigmeo o un gigante. Debe advertirse que hay sueños que no significan cosas verdaderas en sí mismos, sino sólo según la opinión común o la interpretación de quien los sueña. Significan la verdad porque así lo cree el soñador. Se les llama imágenes oníricas y nacen de una mezcla de los afectos del ánimo y del influjo celeste.

Consideramos dignos de fe a los dioses, los santos patronos, los padres (a menos que están airados). También los amigos dicen la verdad, lo mismo que, de ordinario, los reyes y los buenos sacerdotes. Cuando una cosa puede ser significada de varios modos y lo es a través de uno inhabitual, deben estudiarse las propiedades del significante. El dominio sobre la patria, por citar un ejemplo, puede ser ejercido de muchas maneras: aquí, la copulación con la madre anuncia el ejercicio de la tiranía y una muerte desventurada,

digna de un incestuoso[53]. Todos los sueños contra naturam anuncian infamias. Las cosas que crecen con rapidez, como el melocotón o el cerdo, anuncian un rápido cumplimiento; las que crecen lentamente, como el ciprés o el elefante, un cumplimiento retardado. Las cosas largas, como los pinos, los camellos, los hombres altos, sucesos tardíos y de lento cumplimiento; las cosas cortas, como los ramos, los líquenes, las granadas, rapidez. Las cosas anchas, sucesos que se prolongan ampliamente; las estrechas, los que se resuelven en breve tiempo. Las pesadas, como el oro y el plomo, eventos difíciles; las ligeras, fáciles. Las que crecen con rapidez y duran poco significan sucesos que tendrán ese mismo desarrollo; y lo contrario las que crecen lentamente. Lo que acontece a menudo en la realidad, se interpreta en el sueño —si no surgen obstáculos— según el sentido común. Así, si uno sueña que se le escapa el caballo, debe asumirse que el caballo se le escapará realmente, y no que morirá. Todas las cosas habituales se interpretan según su significado extremo: hablar, por ejemplo, significa pedir y desear, porque son las peticiones y los deseos las causas que nos empujan a hablar, acción, por otra parte, en sí misma usual. Lo que se compone de dos elementos, esto es, la cosa y el afecto correspondiente, debe interpretarse teniendo los dos presentes. Comer ciervo, por ejemplo, se interpreta a partir de la comida, que significa ganancias o pobreza, y del ciervo, que significa un hombre tímido, huidizo, o una nave; por tanto, comer ciervo significa ganancias mediante la navegación o de alguna otra manera peligrosa. Cuando la condición es incongruente o el sueño es un duplicado, se traslada la interpretación a otro significado. Así, tener hambre significa falta de alimentos, comer, pobreza y ganancias, pero también puede significar, por el contrario, vehemente deseos de lucro.