El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 55 de 109

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El libro de los sueños

LIII Del ornato

sincera; los rojos pleitos, riñas y deshonor, aunque no en grado funesto[119]. Son muy propicios los verdes, mientras que los celestes son portadores de enfermedades. Todos los vestidos sucios y rotos anuncian fatigas, fastidios, molestias y deshonra. Un vestido limpio y hermoso vaticina liberación de un fastidio antiguo; uno nuevo pero feo significa la inminente aparición de un nuevo fastidio. A una mujer cuyo marido estaba en el destierro le pareció en sueños verle avanzar en público y desnudo, con lo que se le daba a entender que nunca volvería a verle, porque el marido es, como el vestido, el ornato de la mujer.

 

LIII

Del ornato

 

Los anillos significan fidelidad, esposa, secretos; y los provistos de sello,

herencia[120]. Quien recibe de alguien un anillo con sello heredará de éste la mayor parte de sus bienes; quien se lo da otro para que lo conserve le elegirá como heredero. Si pierdes un anillo sin sello perderás a tu esposa, tu hijo o tu dignidad. Lo mismo se anuncia si se te cae y no lo encuentras, pero en tal caso la pérdida será debida a un fallo tuyo. Si se te cae un anillo con sello, o una piedra preciosa labrada que te sirve de sello, caerás en poder de otros, marcharás al destierro, o irás a la cárcel, o serás capturado por tus enemigos. Si pierdes un anillo que te parecía tener sello pero no lo tiene, se desvanecerá la esperanza de una herencia o de una magistratura que creías tener al alcance de la mano. Una carta sellada de un príncipe anuncia dignidad; de otros, secretos o negocios. Si se rompe un anillo con sello, enfermará uno de tus hijos o tu mujer o se reducirá tu poder. Si se desprende del anillo una piedra preciosa, un hijo tuyo te dejará para trasladarse a regiones lejanas, y si no recuperas la piedra nunca volverá. Si tardas en encontrarla, tarde volverá; si la encuentras pronto, querrá partir, pero no lo hará. Si alguien pone un anillo en tus labios, una persona parecida a él te comunicará un secreto de gran importancia. Un príncipe o una reina tendrán tantos hijos como anillos llevan en los dedos, porque en este caso los anillos no pueden significar cargos o magistraturas. Si compras un anillo con una piedra preciosa tendrás un hijo, una esposa o un cargo, según el color de la gema. Si es de color rojo, la esposa será fiel y fuerte; si verde, sabia y amable; si celeste, piadosa y casta; si el color es áureo maligna y fraudulenta; si manchado, sucia y enferma; si blanco, pura e ingeniosa; si opaco, humilde, aunque rica y aportadora de ganancias; si de mucho valor, noble y de gran fama. El anillo significa también el espacio de un año, porque tiene forma de círculo y el sol traza un círculo en un año. Para quien no tiene hijos, ni mujer, ni cargos, el anillo significa los padres, porque son queridísimos y cercanísimos, y porque gracias a sus nupcias ha nacido el hijo. Por tanto, este significado no es aplicable a los bastardos.

Los pendientes significan ornato, misterios de dificultad media y secretos, ocio y curiosidad. Recibir un cetro o un caduceo significa, para aquellos a quienes concierne, autoridad y poder. El manto real indica la mujer del rey. Una corona nueva para un rey significa el hijo heredero. Recibir una corona regia, a un pariente del rey le anuncia el reino; a otros peligro de vida. Un cinturón de oro, honores en la juventud; de plata, un viaje que nos reportará beneficios. Piedras preciosas y oro sobre el pecho, desgracias y fastidios; la caída de la corona pérdida de toda dignidad y decoro, y de algo en lo que se habían depositado todas las esperanzas. El cinturón significa también la hija.

Las coronas de flores en la época de su floración son todas propicias, salvo las de narciso, apio o ciprés, o de plantas nocivas y malolientes. De hecho, estas últimas son siempre funestas, mientras que las otras, si se dan a su debido tiempo, significan alegría, ocio y lujo; pero fuera de estación, las de violeta púrpura indican muerte; las de amaranto anuncian adversidades insuperables e irremediables a quienes ya las sufren y a los demás la aparición de una desgracia parecida. Las de lirios y rosas indican el descubrimiento de cosas que convendría mantener ocultas. Las de hierbas olorosas, como la mejorana, el trébol, el jaramago, enfermedades complicadas y desconocidas, que recuerdan el artificio de las coronas elaboradas con refinamiento. Las de palma significan hijos, las de olivo hijas, y en ambos casos longevos. Las de encina, de mirto, de laurel, honores y victorias; las de laurel, además, significan sabiduría; las de encina se parecen más a las de palma, y las de mirto a las de olivo, pero ambas son menos eficaces. Las de olivo significan

concordia, las de mirto amor[121]. Las de cera son funestas, y para los enfermos mortíferas, en nuestro tiempo debido a las velas que se encienden por los difuntos, y en el pasado porque los poetas aplicaban a la muerte la