El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 43 de 109

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El libro de los sueños

XLI De las diferencias generales entre los hombres

XLI

De las diferencias generales entre los hombres

 

Las diferencias generales entre los hombres se toman o de la especie o de las partes de que el hombre se compone. Los hombres se diferencian según la raza, la región en que viven, la religión, la lengua, la conformación y las cualidades ligadas a ella. Hay, por ejemplo, personas obesas, gordas, altas, bellas, delicadas, robustas. Se alejan de la perfección los cojos, sordos, ciegos y deformes. Todo lo que se aparta de la norma, si no se refiere a los ídolos y es simple, como la procedencia, significa un asunto y un hombre muy extraño. Si las anomalías se refieren a la lengua, se trata de un impedido; si a la religión, de un hombre amante de pleitos e intratable. Todo lo que es imperfecto es absurdo. El sordo significa una persona inexorable, el mudo un mentiroso, el ciego un inepto que te desprecia; de hecho los ciegos a nadie tributan honor. Los cojos, aluden a un engañador; los jorobados, a fraudulentos y de cortos alcances; los bizcos, a pérfidos. La edad, el sexo, la estatura representan todos los males más graves e inconvenientes.

Son partes constitutivas del hombre el cuerpo y el alma, las facultades y las actividades. Ya hemos hablado del alma, de la que el cuerpo es base e instrumento. Las facultades indican poder, dignidad, riquezas y todo cuanto es útil para los seres humanos. Las actividades representan trabajos realizados y asuntos resueltos. En términos generales, las partes más importantes del hombre son: la cabeza por la dignidad, el poder y la sabiduría; el corazón por la vida, los hijos y el amor; el hígado por los bienes; el pene por la estima y la eficiencia en los negocios; los pies por la base de todas las cosas; las venas, los nervios, las arterias, los vasos, por las cosas que nos proporcionan; las venas para recoger y conservar el dinero; los nervios como auxiliares para llegar a ser poderosos; los huesos porque de ellos proviene la fuerza y nacen los parientes consanguíneos; las arterias por la energía y la eficiencia.