El libro de los sueños
XII De las partes del cuerpo humano y de las cosas que le afectan
Una cosa surge de otra de un triple modo: de lo semejante, como lo dulce de lo dulce (y esto, como ya he dicho, se refiere a los ídolos); de lo contrario, como ocurre a consecuencia de un cambio (como del pobre un hombre rico, del enfermo un hombre sano) o por derivación de una causa (como de la flor la dulzura). Los sueños se refieren a estas dos últimas modalidades. Recordemos, con todo, que sin cambio no puede significarse lo contrario. El color rojo no puede significar lo blanco, porque el blanco no es la ausencia del rojo. A veces, sin embargo, el mecanismo puesto en marcha en los sueños es el de la trasposición, y entonces, como ocurre ante un espejo, la derecha se convierte en izquierda y la izquierda en derecha. El hecho de que las flores signifiquen tristeza debe atribuirse a la inversión derecha/izquierda, o a la trasposición en general, porque las flores se marchitan con rapidez, se transforman y entran en el tercer género aquí descrito. El canto, en cambio, pertenece al segundo género, es decir, al contrario, mientras que la significación que se obtiene de unos cabellos rasurados se atribuye a su propia causa. Ten, además, presente que en este libro primero he puesto tres capítulos generales que sirven a todo el arte en su conjunto, para que, si tienes dudas, puedas recurrir a ellos fácilmente. Hay, además, sueños públicos y sueños privados: diremos a continuación cuáles son públicos. A los sueños que parecen públicos, pero no lo son, se les da, en la residencia privada, la misma interpretación que habrían tenido en el caso de un príncipe, del Estado o de un magistrado. Que la tierra brame, por ejemplo, significa, si se trata de un sueño público, un edicto del príncipe que pillará por sorpresa al pueblo; pero si el sueño es privado, el edicto sólo te afectará a ti y a los tuyos, o será válido para todos, pero serás tú quien pague las consecuencias.
XII
De las partes del cuerpo humano y de las cosas que le afectan
De las partes del cuerpo humano, algunas son internas y otras externas, pero no es tarea fácil distinguirlas por menudo y una a una, como hacen los médicos. Será suficiente, por lo que hace a las partes internas, contentarnos con mencionar el cerebro, el pecho, el corazón, los pulmones, el hígado, el estómago, el bazo, la vejiga de la bilis, los intestinos, los riñones, la vejiga y el útero. Son, pues, doce.
Cuanto a las partes externas, existen dos diferencias generales: derecha e izquierda, delante y detrás. Estas partes se individualizan de dos maneras: o bien son distintas por naturaleza, como las sienes, los ojos, las orejas, o podemos distinguirlas sólo gracias a nuestra observación, como ocurre, por ejemplo, con el pecho, del miembro viril o de la nariz. No obstante, las narices son distintas por naturaleza y por eso tienen esta característica, digna de observación, que las diferencia de todas las restantes partes. Tenemos, además, los pelos, los cabellos y la barba. Toda la superficie exterior del cuerpo se divide, además, en seis partes generales: cabeza, cuello, pecho, vientre, órganos sexuales y extremidades.
La cabeza se divide en cuatro partes: la superficie cubierta por los cabellos, la cara, las orejas y el mentón. La superficie cubierta por los cabellos se divide en parte alta de la frente (corona), parte alta del cráneo (vértice), nuca y sienes (y hacen cuatro). Las orejas tienen tres: orificio o meato auditivo, el cartílago y el lóbulo. La cara nueve: frente, ojos, nariz, labios, pómulos, mandíbulas, mentón, mejillas, boca. Los labios se dividen en superior e inferior.
Los ojos en cejas, pestañas (aunque en ambos casos se trata en realidad de pelos), párpados, para llegar al ojo en sentido estricto, que se divide a su vez
en córnea, iris, pupila, sacos lagrimales, hipopion[47]; son cinco partes.
La nariz se divide en dos partes: la interior y la exterior.
La boca, en siete: dientes, lengua, paladar, fauces, úvula o campanilla, garganta, encías.
El cuello, en cerviz, donde se encuentra la espina dorsal, garganta y tráquea. Son, pues, tres.
El pecho, en costillas superiores e inferiores, clavículas, omóplatos, esternón, hombros, espaldas y espinazo: y así son siete.
El vientre, en seis partes: caderas, lomos, riñones, ombligo, hipocondrios y vísceras precordiales.
Las partes pudendas son tres: vulva, miembro viril y culo.
El miembro viril se divide en cinco: el asta, el escroto, los testículos, el glande y el pubis.
La vulva, en el pubis, el intersticio, los labios y la boca: son cuatro partes.
El culo, en cuatro: cóccix, nalgas, el intersticio y el ano.
Las extremidades, en dos: brazos y piernas.
Los brazos, en cinco: codo, carpo, mano, húmero y cúbito.
La mano, en siete: dorso, palma, y dedos: pulgar, índice, medio, anular y meñique.
Los dedos, en cuatro: muñón, nudos, artejos, uñas.
Las piernas, en cuatro: muslo, rodilla, pantorrilla y pie.