El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 95 de 109

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El libro de los sueños

VII De quienes no tienen hijos y de quienes sí los tienen

VII

De quienes no tienen hijos y de quienes sí los tienen

 

Entre los sueños de quienes no tienen hijos, las cosas que sólo pueden acaecerles a los que sí los tienen se refieren a lo que les es más caro y a los deseos, o también a votos y esperanzas vanas. Por tanto, si un hombre sin descendencia sueña que se le muere un hijo, perderá un ojo, un hermano, el padre o un diente. Y si sueña que un hijo suyo recibe una condecoración, se verá burlado, porque espera algo que no puede tener y que sobrepasa su situación.

Pero no son iguales los criterios de lectura si quien tiene hijos sueña cosas que convienen a quien no los tiene, porque aquí existe el peligro de que pierda los hijos o, en caso contrario, son sueños que significan buena e ilustre fortuna.

Para quien tiene hijos es cosa terrible soñar que es herido por el rayo, pues acabará por perderlos, como les ocurre a las plantas. Tales sueños al sacerdote le vaticinan impiedad, a quien no tiene hijos y es erudito fama. Si el rayo alcanza una columna de la casa, la muerte arrancará un hijo a quien los tiene y, si no los tiene, morirá una persona muy útil para la gestión doméstica; en el caso del sacerdote, verá peligrar su cargo.

Todo lo que significa daño para los hijos no producirá ningún efecto sobre quien no los tiene. No obstante, algunas de estas cosas le anuncian un mal, y otras un bien: las que pueden referirse a personas distintas de los hijos, por ejemplo, a los hermanos, los padres, la esposa, presagian un mal para éstos, pues ocupan el lugar de los hijos. Y entre las cosas que no se refieren a otros, las espléndidas y magnánimas son un bien, las modestas, averiadas, desordenadas o imperfectas un mal.

Las axilas depiladas significan pobreza para las hijas, porque a éstas se refieren aquéllas de modo especial. Para quien no tiene hijos indican las criadas y el sueño anuncia que se pondrán enfermas o que serán despedidas, lo que equivale a empobrecerse, porque es verse privado de la ayuda que prestan.