El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 32 de 109

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El libro de los sueños

XXX De las plantas

XXX

De las plantas

 

La palmera indica victoria y un hombre totalmente libre; se trata, en efecto, de un árbol longevo, que produce buenos frutos y vive mucho tiempo. Se presta a múltiples usos y decoraciones, por el eterno verdor de sus hojas. El nogal representa al avaro y al engañador, pues tiene mal olor, como las malas costumbres. Las plantas sin tronco indican hombres de acciones viles. La hierba anuncia cosas fugaces, porque se renueva cada año. Los árboles robustos, erguidos y espinosos anuncian ladrones y hombres rebeldes, poderosos y fuertes; en cambio, los flexibles, como las vides nuevas y la yedra, personas amables y de agradable trato, aunque a veces embusteras. Una corteza espesa y dura representa el poder humano; las hojas, en cambio, el ornato y la belleza. Los frutos de los árboles significan el dinero, pues éste es de hecho fruto de fatigas y de pensamientos. Por tanto, los árboles mismos indican trabajos, negocios y cavilaciones. Caerse de un árbol significa precipitarse desde una gran esperanza. El nacimiento de árboles en casa es un signo funesto: el menor daño anunciado es que se introducirán extraños en tu familia o serán acogidos en una habitación común. Y será tanto peor cuanto más feos o repugnantes y grandes sean los árboles: pues árboles de este tipo sólo nacen en parajes desolados. Son funestos el saúco, la ortiga, la higuera silvestre, la vid silvestre; son propicias las plantas de huerto y de la floresta, y ello tanto más cuanto más bellas, útiles y perfumadas se presentan. Un árbol tronchado preanuncia enfermedad para algún sirviente. Si hay en la casa una palmera o un árbol solitario, la enfermedad anunciada afectará al dueño, y será, además, grave. Las hojas que caen de un árbol sobre un hombre dormido anuncian engaños e insidias tramadas en su contra. Las plantas sin raíces indican pensamientos vanos y hombres de poca fe y escasa utilidad; y los niños y los negocios que estén naciendo en esta época morirán al cabo de poco tiempo. El árbol representa también a la mujer fecunda entre los propios familiares; por tanto, subirse a un árbol o comer de sus dulces frutos significa preparar un incesto. Ver en un campo mieses en sazón en un día sereno promete todo tipo de bienes, ganancias y esperanzas: y lo contrario promete su contrario. El trigo es un signo óptimo, y lo mismo el trigo candeal y la cebada; también las legumbres en abundancia representa un bien, pero conseguido al precio de grandes fatigas, porque se cuecen con dificultad. La

vid —como la propia palabra indica[59]— representa la vida y, de hecho, es vital. Sus sarmientos son los períodos de la vida; sus frutos la felicidad y los placeres. Es un mal que la viña degenere en silvestre, pues en tal caso la felicidad y los placeres de la vida pasada se convertirán en dolores y tristeza. Los frutos representan las riquezas, las hojas los ornatos y los placeres, porque alegran el ánimo. Una vid lujuriante indica ramificación de la familia. Una vid rala y seca anuncia una larga enfermedad. Las plantas nacidas de tu propio cuerpo anuncian la muerte, pues de ordinario nacen de la tierra. Si nacen de una parte específica, anuncian la muerte de esta parte o de lo que dicha parte significa. Las plantas de larga vida anuncian promesas de tardío cumplimiento y de efectos durables. Y lo contrario las que viven poco. Las que producen frutos dulces, ocupaciones agradables y útiles a los hombres; aquellas cuyo fruto es amargo, como la encina, trabajos útiles pero sólo para uno mismo, no para los demás. Las que no producen nada no representan ventajas para nadie, o bien anuncian hombres estériles. Las que son muy altas hombres famosos y conocidos; las bajas, hombres mezquinos y despreciables. Si a una mujer le parece que engendra un pez, dará a luz un hijo de excelentes costumbres, pero de corta vida. Si una encina, un hijo de hábitos rústicos y larga vida, y muy conocido. El olivo es dañoso para los enfermos, y el laurel saludable y anuncio de dignidad. Las plantas espinosas, duras e hirientes, como el endrino, la rosa y el paliuro, son propicias a la seguridad y de hecho de ellas se extrae el lino y el esparto.

El sauce griego y todas las plantas aptas para sujetar son adecuadas para estrechar los lazos de la amistad, pero funestas para quien teme la cárcel. Las plantas de hoja perenne indican situaciones estables; el ciprés asegura el luto, la palma la victoria, el mirto el amor, el laurel la alegría. Todas las plantas utilizadas para hacer coronas indican honores, según la naturaleza de cada una

de ellas: son el olivo, el laurel, el mirto, la encina, el apio[60], el ciprés, la hierba. Las usadas para guirnaldas, como casi todas las flores y las granadas, se refieren a la alegría. La vid y las espigas, coronas de los dioses, anuncian prósperos acontecimientos. La encina vaticina un hombre opulento; el olivo, una mujer rica. Las plantas solitarias anuncian tristeza y abandono de todos. Las que crecen en los jardines, por el contrario, indican alegrías, compañía, mediación y vida social. Las que producen frutos agradables anuncian también ganancias; y las estériles, pobreza. Las perfumadas, como la rosa, la violeta, la pimpinela, el íride y el lirio, prometen buena reputación y notoriedad, y a veces acciones justas. Las hediondas, lo contrario. Los árboles útiles, con vistosa floración y dotadas de abundantes hojas y frutos, tienen un significado positivo. El culantrillo representa un sendero árido. El azafrán, cambio de la suerte, y ninguna otra planta ofrece tanta ayuda en la desesperación. Son funestos la adelfa, el boj, el tejo. Las plantas secas representan un mal y la ruina de un hombre malvado, mientras que para nosotros indican buena fortuna, a menos que nos parezcamos al emperador

Macrino[61]. Las plantas heridas por el rayo anuncian la destrucción de la familia, de la casa y de un hombre. Si están iluminadas por el rayo, indican acciones ilustres.

Aunque tanto las plantas como los animales representan hombres y actividades, difieren entre sí en cuanto que los animales representan las actividades y las plantas su resultado. Los animales indican hombres de acuerdo con sus costumbres y acciones rápidas; las plantas, en cambio, indican hombres simples, o también obras de la naturaleza asimismo simples, pero estables, como la propagación del hombre o de la estirpe. Y por eso solemos llamar a la planta la estirpe. Las plantas indican asimismo el ornato, la dignidad y el perfume, lo que no puede decirse de los animales. Los nogales, los avellanos y todas las plantas que producen frutos que hay que romper para poder comerlos anuncian turbaciones y tristezas, sobre todo en el

caso del nogal[62], que se deriva de «daño» (nux, a nocendo dicta). La planta del nogal es además odiosa por su sombra, y por tanto señala un obstáculo. El

ciprés representa los funerales[63] según la antigua usanza; las fresas, las cerezas, los melocotones y todos los frutos efímeros, placeres breves. Aquí entran las moras, los higos y los parecidos a la uva. El membrillo, el granado y todas las frutas que se conservan mucho tiempo significan voluntad firme y cosas útiles. Todos los árboles anuncian a quien sueña con ellos una estirpe parecida a la de su naturaleza.