El libro de los sueños
II De los sueños oscuros
En conclusión, la adivinación por medio de los sueños es la más elevada de todas, especialmente porque no se puede —como ocurre en las otras— burlarse de ella o ponerla en ridículo. Para sacar las suertes, por ejemplo, la gente repite y varía la operación tantas veces cuantas sean necesarias para obligar a la mala fortuna a transformarse en buena. Para el examen de las vísceras se sacrificaban tantas víctimas que se acababa por suplicar a los dioses, por así decirlo, como contra su voluntad. En la astrología se entrecruzan tantas interpretaciones y existen tantos pretextos para orientarse de diferentes maneras que nunca se da un tema natal verdaderamente negativo, nunca un peligro cierto, nunca una salvación segura. Sólo la adivinación por medio de los sueños no está sujeta a estos delirios y trasiegos.
¿Podemos afirmar, entonces, que este arte no tiene defectos? De ningún modo. Nada en nosotros es perfecto. En él se da el inconveniente, nada pequeño, de que se nos envían los sueños muy pocas veces y no cuando nosotros queremos. Y así, al modo de lo que ocurre con las piedras preciosas, podemos utilizarlos tan pocas veces que fatiga y atormenta. Sólo nos caben esperar unos pocos sueños a lo largo de toda la vida. Y si nos sobrevienen con frecuencia se ven privados de su fuerza superior. Los sueños preanuncian grandes cosas y si estuvieran tan al alcance de la mano como los otros objetos de adivinación, nada podría parecemos más seguro, más bello, más útil y deleitable.
II
De los sueños oscuros
Los sueños son oscuros o bien por la imperfección derivada de cambios continuos, o porque el objeto soñado tiene una naturaleza desconocida, por un gran desnivel entre lo que soñamos y nuestro presente o también, en fin, porque son irreales. Remitimos, pues, al capítulo quince, que trata de las
reglas generales de interpretación de los sueños[25]. Supongamos, por poner un ejemplo, que alguien sueña que su hijo se transforma en liebre. En un primer momento dirá que el hijo es tímido y veloz en la carrera. Ahora bien, si su hijo es adulto, esta lectura no es adecuada, pero tampoco lo es si se trata de un niño. Si es adulto, caerá presa de la epilepsia, o tendrá que curarse de cálculos en la vejiga, porque los médicos dicen que la liebre asada rompe las piedras y que su sangre coagulada cura a los epilépticos. Si es todavía un niño y no sufre tales enfermedades, diremos que será un querido, pues la leyenda dice (cosa que no todos saben) que este animal se aparea indistintamente con machos y con hembras. Si alguien ve una quimera o un centauro, o criaturas fantásticas de esta naturaleza, debe tomar como punto de partida su nombre, su forma, su significado y su historia. Cuanto al nombre: si tomamos la Esfinge, vemos que se deriva de σφίγγω, que significa “sujeto”, “contengo, abrazo, recluyo”. Cuanto a su historia, sabernos que llevó ruina y muerte a los tebanos. Por tanto, la esfinge significa turbación y perplejidad. Cuanto a la forma: si tomamos la quimera, vemos que tiene la cabeza de león, el vientre y el torso de cabra, la cola y la parte inferior de dragón. Esta criatura remite a un monte de Licia, cuya cima es rojiza y está llena de leones, la parte intermedia de pastos y la inferior de serpientes. Por tanto, soñar con una quimera indica comienzos duros y terribles; esperanza y situaciones favorables a mitad del trabajo, y un final coronado de engaños e insidias y tal vez de envenenamiento. Cuanto al significado, como dice el poeta:
podía verse a Ticio [26], hijo de la Tierra que genera cuanto existe, cuyo cuerpo se alarga
por nueve yugadas.
Esta imagen significa deleites y voluptuosidades y enseña que la lujuria expone a muchos peligros. Si, siguiendo este mismo método, reflexionamos sobre los centauros, veremos que por su forma y su significado remiten a los magistrados, ya que por su parte anterior son suaves y por la posterior salvajes. El significado de los centauros recuerda asimismo a la masa inculta. Hay una diferencia entre el nombre y el significado, porque el primero se remonta a la etimología de la palabra, mientras que a través del segundo llegamos a comprender la causa y el modo en que se ha construido una determinada historia. Y de esto tenemos innumerables ejemplos en Fornuto y
Palefato[27].
Una mujer que había soñado dar a luz un hipocentauro trajo al mundo dos gemelos. Este parto de mellizos estaba significado en el sueño por los dos cuerpos de diferente naturaleza que se cree tienen los hipocentauros. Ambos neonatos murieron, porque no puede existir un animal de este género. Otra, que soñó que había llevado a cabo todos los trabajos de Hércules, murió devorada por el fuego. De hecho, así murió Hércules, como dicen los