El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 35 de 109

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El libro de los sueños

XXXIII De la clasificación general de los animales

XXXIII

De la clasificación general de los animales

 

Los aspectos o diferencias entre los animales alcanzan un máximo de dieciséis: el tamaño, la forma, el color, la índole, las costumbres, las actividades, las inclinaciones, la voz, el amor, el hábito, la vida, alimento, la mansedumbre, la edad, estar dedicado a una divinidad, la morada. El tamaño representa el poder humano. Las costumbres, las costumbres humanas. Colores mudables, engaños. Los restantes colores tienen el significado que corresponde a su naturaleza. Se les describirá, uno por uno a su debido tiempo. Las diversas formas indican actividades naturales y deben ser analizadas por separado, como he dicho antes. Piénsese, por ejemplo, en la liebre: el hecho de que tenga las patas posteriores más largas señala un corredor o una persona que medita la fuga, dado que la forma es el principio de la actividad. Actividades que deben entenderse como excavar fosas o tirar del arado. Las costumbres se refieren a los hábitos, a la laboriosidad, las fatigas y la paciencia; el caballo, por ejemplo, es casi incansable, el oso es iracundo. Los animales venenosos o envenenados representan insidias y enemigos atroces. Si son pequeños, como la tarántula, hombres de despreciable aspecto pero de terribles hechos; en el lado contrario, los elefantes, los camellos, los bueyes, los pelícanos, los dromedarios, hombres de terrible aspecto pero de amable conducta. Esta interpretación puede aplicarse también a los negocios. Las inclinaciones coherentes con las costumbres y las actividades, en el caso del lobo y del águila, representan ladrones manifiestos, y en el caso de la zorra o del buitre, engañosos. Todos los animales mudos son funestos, como si fueran contrarios a la naturaleza humana; aquellos cuya voz es horrible representan temores, los que la tienen agradable, como el relincho del caballo o el canto del ruiseñor, indican, en nuestro caso, el primero laboriosidad, el segundo placer y voluptuosidad. Quien se alimenta de cadáveres, como el buitre, el cuervo, la hiena, señala muerte; si se alimenta de estiércol, como la abubilla, un hombre soez. Los animales solitarios, como el pájaro negro, son infaustos; los que habitan en parajes solitarios son tanto peores cuanto más numerosos. Los que viven en pareja, como la tórtola; si están solos predicen luto, si acompañados alegría; indican lo contrario el lobo y los animales hostiles al hombre. Los que viven en manadas o en rebaños significan acciones, convulsiones de los asuntos públicos; si están bien dispuestos representan bienes. Hablaremos a su tiempo de lo referente a la mansedumbre. Los animales en celo (como la perdiz y el gato), indican hombres lascivos, maliciosos, incontinentes e infames. Todos los animales nocturnos, como el murciélago, el búho, el lobo, representan males inesperados; la lechuza es un signo pésimo, también por su canto. Los animales dóciles y domesticados, como la urraca y el papagayo, son buenos, los no domesticados anuncian preocupaciones y prolongadas molestias, como le ocurre al que pretende educarlos. Cuanto a la morada, los peces marinos pueden representar a los habitantes de una isla o de las costas, los osos a los de las montañas. Ejemplo de dedicación: la serpiente representa la salud, porque está consagrada a Esculapio. Los animales hermosos gracia y belleza, como el pavo real y el papagayo. Las cornejas, los estorninos y las langostas, que vuelan en numerosas bandadas, indican tempestades. Los que se mueven en fila, como las grullas y las cigüeñas, representan enemigos, porque conservan la formación. Los animales nocturnos indican ladrones, adúlteros, falsarios. La golondrina y el topo representan servidores poco fiables, o inconstantes; el topo, a los ladrones, la golondrina, a los inconstantes. Los machos son mejores por la fuerza, la robustez y la fidelidad; las hembras, por la mansedumbre.