El libro de los sueños
XII De los sueños grandes e importantes
Nada hay tan parecido a la pobreza extrema como la enfermedad; quienes están oprimidos por la una o por la otra sufren graves privaciones, se ven forzados a seguir las órdenes de otros, sufren el frío y el calor, se entristecen, dependen de la ayuda ajena, no pueden desarrollar sus proyectos y otras muchas cosas de este tenor. En términos generales, los sueños terribles son casi siempre funestos y anuncian un mal idéntico a la causa del terror. Si estos sueños están acompañados de conmoción, significan luto. Si se repiten sin una causa conocida, denuncian locura. Éste es también el significado de los sueños en los que aparecen personas muertas y desconocidas.
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De los sueños grandes e importantes
Los sueños son importantes por tres razones: por nuestras actividades, por el momento del año y por el curso de los acontecimientos. Por nuestras actividades: como tras haber obtenido un cargo público de gran relevancia o a consecuencia de la decisión de acometer alguna gran empresa o también cuando nos hemos mudado de país. En general, estos sueños ocurren siempre al inicio de grandes cambios. En concreto, si uno sueña que ofrece en una iglesia muy solemnes sacrificios a Dios y al santo al que está dedicada, el sueño se referirá justamente a este lugar. Cuanto al momento del año, estos sueños acontecen cuando coinciden con un inicio: el primero de enero, el día del cumpleaños, el día primero de la Luna, aunque en este caso pocas veces las cosas prometidas por el sueño superan el espacio de aquel mes. Y lo mismo puede decirse respecto del día primero del mes o cuando se tiene el sueño el día en que hemos tomado posesión de un cargo, o recibido una distinción, o perdido a los padres, un hijo, un hermano, la mujer, o nos ha sobrevenido alguna desgracia repentina. Estos sueños deben interpretarse sin perder de vista la evolución de los acontecimientos, esto es, si a la persona que ha tenido el sueño extraordinario le acaece inesperadamente un gran bien o un gran mal. Por ejemplo, si una persona sueña que corta muchas amapolas en un jardín o que queda sepultada viva y le ocurre luego llegar a ser el jefe de la ciudad: en el primer caso, una vez ya en posesión del cargo, matará a mucha gente; en el segundo, permanecerá durante largo tiempo encerrado en una prisión tétrica y subterránea.
Se consideran asimismo sueños importantes los que significan una de estas tres cosas: la muerte, un cambio en el género de vida, una advertencia concerniente a la aproximación de un gran mal o de un bien que durará mucho tiempo, aunque no por siempre, por ejemplo, encarcelamiento o enfermedad por dos años. También se tratará de un sueño importante — aunque no fatal— cuando la condición significada sea permanente, pero no de excepcional relevancia. De hecho, todos los sueños fatales son importantes, pero no todos los sueños importantes son fatales. Por tanto, si se le advierte a alguien que se ha casado con una mujer corrupta o que ha tenido un hijo deshonesto, y que sufrirá pobreza o destierro, tanto si esta situación se mantiene permanentemente como si las cosas cambian con el tiempo, el sueño será, de todos modos, importante. Son asimismo importantes los sueños que amonestan, aunque no produzcan efecto. En términos generales, tales sueños significan que quien los tiene es devoto y agradable al Señor. Pero si la persona amonestada es malvada, quiere decir que le está reservado un suplicio aún más grave y cruel, o que sueña por ventajas o por venganza pública, como en los casos de Sila y del dictador César. De ahí que no se consideren importantes los sueños que se refieren a un caballo, a una enfermedad leve, a la estancia de un tío, o a un amigo, pero sí los que nos afectan a nosotros o a personas muy vinculadas a nosotros.
Pueden transmitimos el significado de los sueños Dios, los santos, los héroes, los demonios, las estatuas, los astros, el cielo, los elementos puros, el rayo, la mujer, los ojos, el corazón, los pies, la casa, el techo, las personas fallecidas muy unidas a nosotros y sus voces, y también, en fin, los preceptos de los reyes o de los padres. Estos sueños pueden dejar una impresión estable y conservar durante mucho tiempo su imagen, casi como si la hubiéramos visto con nuestros propios ojos. O pueden también provocar afectos tan violentos que el alma permanece como aturdida. O tan intensos que el espíritu conserva durante largo tiempo algo de ellos. Los sueños importantes suelen impresionar más que los fatales. En primer lugar, porque son de un solo género, y luego también porque lo que no es mortal parece afectar más intensamente al alma, mientras que frente a las cosas mortales sucumbe, como podemos observar en el caso de las enfermedades.