El libro de los sueños

Gerolamo Cardano · Capítulo 31 de 109

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El libro de los sueños

XXIX De las gemas, las piedras, los metales y las imágenes

XXIX

De las gemas, las piedras, los metales y las imágenes

 

Arrojar piedras significa insultar: de hecho, las piedras hieren y caen al vacío, como los insultos. Recibir una pedrada significa oír maledicencias y estar mancillado por infamias. El lanzamiento de piedras indica viajes. Artemidoro ha dicho que las piedras arrojadas por la plebe sólo son útiles para los flautistas que piden limosna. Las piedras no lanzadas predicen obstáculos y pensamientos: obstáculos, porque estorban a los caminantes; pensamientos, porque son adecuadas para las construcciones, al igual que la arena, la cal y el cemento. Pero también predicen una tumba noble. Las rocas de gran tamaño anuncian hombres de duro corazón, crueles, salvajes, ingratos, de acuerdo con el lugar en que se han visto las piedras.

Las piedras preciosas indican, a causa de su gracia, hijos e hijas, a causa de su placer amantes, a causa de su belleza libros y también días felices. Las blancas representan delicias, alegría divina, sabiduría y sencillez de espíritu. El cristal, por su bajo precio, libros raros y hermosos. Las piedras áureas envidia acompañada de honores, emulación unida al poder. Las de color rojo, ganancias peligrosas o pagadas con sangre; las verdes, esperanza y alegría, amigos, esposa honesta. Las azules, estudio, sabiduría, honores. Las rojizas, fuerza y dolor unido a la alegría. Las negras, estudio, tristeza serena y herencias; las de color vinoso, dulzura y alegría. Las piedras preciosas representan bienes raros e inesperados. También indican a las personas sabias, honestas e inocentes. Y, en sentido estricto, a los sacerdotes, los sacerdocios, la fama religiosa y el culto a Dios. Indican asimismo la alegría no sólo por su naturaleza, sino también por el uso popular de sus nombres. Llamamos, en efecto, perla a la persona feliz y decimos que se convierte en perla o (si me es permito decirlo) en lengua vulgar, regocijarse, al hecho de estar contento y alegre con mucha gracia y decoro. Las piedras preciosas de gran valor representan libros sobre materias secretas, o raros. Pero también, algunas veces, no tienen ningún significado. Las gemas se refieren igualmente a los discursos divinos y las perlas; más allá de la religión, significan sabiduría. Por eso es un mal pisotearlas. El circonio representa de una manera especial alegría y fuerza; el zafiro, divinidad; la esmeralda, opulencia y riquezas, tanto por su preciosidad como porque recuerda las plantas, de las que se obtienen todas las cosas. El diamante, por su dureza, significa victoria; y la amatista, tranquilidad. El carbunclo, honores, por su color purpúreo. Si estas piedras preciosas se rompen en pedazos, significan lo opuesto.

El oro representa temores por su valor; insidias y dificultades porque pesan y embarazan; y también ira, tristeza y honores.

Estos mismos significados tiene la plata, que indica además tumultos por su sonido. No representa ira y tristeza ni obstáculos tan graves como los del oro, porque es más vil; son también menores los honores que vaticina. Anuncia ansiedades y grandes multitudes, porque es necesario que abunde para llevar a cabo los negocios. Todo lo que representa el oro está también representado por la plata, pero en un tono menor.

El plomo indica obstáculos, empeños, dificultades, fatigas, tristeza y desesperación: si es blanco, enfermedades dolorosas por su chirrido; si es negro, enfermedades indoloras y letales. También predice envidia. El bronce representa heridas y dolorosos azotes: de hecho, chirría como el plomo blanco y en el pasado se le usaba para fabricar armas, en lugar del acero. El bronce difunde todas las noticias, porque emite un resonante sonido. Las monedas de bronce anuncian riñas o litigios. El bronce de Chipre, sea falso o auténtico — dado que tiene mejor sonido pero peor brillo— indica la fama de algo, más que la cosa en sí. Significa también máquinas de guerra, campanillas y utensilios domésticos. Indica, además, más que cualquier otra cualidad del bronce, engaño: Pero no tanto crueldad.

Comer hierro significa vencer a un poderoso, tener larga vida y ser fuerte: el hierro refulgente indica laboriosidad y confianza. El herrumbroso, en cambio, temor y desconfianza.

El mercurio indica enfermedades y, por sus efectos, especialmente debilidad de cuerpo y mente; también promesas importantes hechas por hombres poderosos, pero engañosos, trampas e insidias nacidas de la vileza, todo ello porque se parece a la plata y, si se le frota, da brillo al dinero falso. Representa en concreto al que traiciona a los propios seres queridos, pues de hecho corrompe todos los metales. Y también una gran convulsión de la fortuna provocada por una causa irrisoria, porque fluye.

El cobre representa a un hombre de poca valía, trampeador, insulso, inestable, porque intenta igualarse con el oro, como el plomo blanco con la plata. Indica asimismo ficción y engaño, en un grado superior a los del plomo blanco.

El azufre anuncia una grave infamia, por su acentuado mal olor. Indica también hombres deformes, porque con él se curan. Representa asimismo causas de riñas o de ira, porque enciende el fuego. El oropimente indica personas engañosas, porque no tiene nada en común con el nombre que lleva, el del oro. Anuncia tristezas, fatigas, ira, por su color; desgracias y enfermedades porque es un veneno, y siempre por el color.

El pedernal es señal de coraje, de convites, de alegría, pero sin ayuda.

La piedra de Lidia representa un espía y al que descubre sus engaños. La piedra hercúlea, amor, estupidez, pensamientos vanos, sucesos admirables, navegación. El sílex, un hombre rudo, difícil, duro, inculto; el mármol un hombre duro, odioso, pero culto. Las piedras semipreciosas, como el ágata, el cornizo y otras parecidas, representan artistas agradables, pero no excelentes, a menos que aparezcan dotadas de un color muy meritorio. El coral indica navegaciones o convulsiones de las cosas. Las piedrecillas de diversos colores, pero de ningún valor, representan bellas promesas, esperanzas vanas, hombres simpáticos y Joviales, palabras agradables, pero sin afecto.

Ver caer del cielo grandes piedras es signo de calamidades públicas, aunque si sólo cae una durarán poco. Pero si al caer se fragmenta, también se fragmentará la autoridad de un hombre poderoso y cruel. Si toda la tierra es pedregosa, habrá carestía y soldados extranjeros oprimirán a los habitantes.

Si se ven expuestas a la venta piedras preciosas o metales desconocidos, hombres desconocidos alcanzarán autoridad en el pueblo. Pero si sólo se encuentran en tu casa, te tocará a ti convertirte en siervo de un hombre desconocido, con ganancia para ti, si aceptas; sin ganancia si intentas negociar.

En la pedrería deben observarse también las imágenes que se ven, grabadas o esculpidas. Las grabadas indican negocios secretos; las esculpidas, manifiestos; y las pintadas, negocios de breve duración. Si hay palabras o letras grabadas, es preciso interpretarlas, como diremos en su momento: Por lo demás, las palabras y las letras grabadas tienen un significado muy diferente del de las esculpidas. Y existe, además, una tercera diferencia general entre las letras grabadas y las esculpidas, porque las primeras señalan siempre el futuro y las segundas el pasado. Pero se interpretan en sentido contrario tanto la disposición de las letras como su significado. Digo en sentido contrario: si se ha escrito «Roma», «amor», porque «amor» tiene un significado; pero si se ha escrito «alegría» deberás interpretar tristeza, es

decir, lo opuesto al gozo, porque «airgela» no tiene ningún sentido[57].

Por tanto, si hay esculpidos dos gavilanes, indicarán nupcias y concordia extraordinaria. El escarabajo, un hombre mezquino, estéril, amante de

jovencitos, refractario a toda conversación. El cinocéfalo[58], una persona maligna e iracunda. La Luna, el período de un mes. El león, unas veces fuerza de ánimo y otras robustez; la liebre, miedo y delicadeza. La letra, un secreto; el libro, un objeto antiguo. El sueño admite también el trueno, que puede no estar esculpido; señala la aproximación de una contienda, de un litigio o de una reprimenda. El ave fénix anuncia cosas imaginarias y maravillosas, un viejo decrépito y un joven elegantísimo; indica también un viaje largo. La lengua saliente, maledicencias; la lengua herida, una poción de veneno. El rocío, erudición; el corazón, amor; el perro, fidelidad, compañía y guardia; el fuego, la casa en peligro; el pez, un hombre estúpido y maligno; el chivo, paciencia; la mosca, fastidio. La cigüeña, un amuleto y cambios climáticos; la araña, un engañador; el topo, un ladrón; la paloma, un libidinoso; un hombre con la cabeza cortada, desesperación en los negocios; la serpiente, un hombre fraudulento, maligno e impotente. El dragón, un hombre cruel y soberbio; el cocodrilo indica muerte feroz, un rapiñador o el padre de numerosos hijos malvados. El órgano genital en la mano, castidad; el humo, fuego y ceguera; el dedo índice, una promesa ya hecha; el ciervo, un hombre longevo casado con una ramera pública; la lechuza, muerte; la golondrina, cambio de vida y, si el clima es tempestuoso, cielo sereno. La tórtola, si está sola, un hombre célibe; si acompañada, una situación injusta. El Orco, el fisco; la mula, un hombre estéril o un bastardo. El cisne, un poeta, un hombre divino y honesto. Un caballo muerto, pérdida de fuerza, de autoridad, de facultades; el murciélago se refiere a un ladrón, a un bandido o a un hombre tímido e infeliz. El topo representa la ceguera; el castor a quien hace mal uso de sus bienes; si un león devora un simio, el simio anuncia la curación del enfermo, y también a un adulador o a un artista con talento para la imitación; el lazo representa un peligro grave y oculto. Un hombre deshonesto, pero que no será nocivo, está representado por un toro sujeto por las corvas o atado a una columna; una osa con sus oseznos representa una persona rabiosa y los oseznos deformes representan a los hombres; si son recién nacidos, señalan que la situación cambiará a mejor. El elefante indica un hombre dotado de buenas maneras; la hiena, de pésimas. La cierva, un hombre poderoso pero pacífico y huidizo; una corneja moribunda, una vejez larga y penosa. Un felino que mueve la cola (también esto es algo que el sueño puede mostrar más allá de todo lo creíble), un traidor; un ciervo con flauta o con cítara indica un traidor y también un asesino. La pantera, un hombre seductor, deshonesto y desleal. La grulla vigilante, un hombre alerta, preocupado tanto por su bienestar personal como por el de la comunidad; dos perdices, un amor otoñal; todas las rapaces de pico largo, una ancianidad pobre. El milano, a una persona que con el paso del tiempo empeora y se entristece; el camello, un jorobado; la rana, una persona aguda e imprudente: propiamente indica la gota y la ronquera; la anguila, a quien desprecia las costumbres y también a los bastardos. El torpedo es un signo pésimo para quien está a punto de emprender una acción. El pulpo representa una persona voraz, que a nadie perdona, y a quien disipa los bienes ajenos, además de los propios. La sepia, un hombre cauto en los peligros; el pájaro, un charlatán, aunque con gracia; el cerdo, un hombre repugnante, destinado a una muerte bestial; la caña, de la especie de las fumarias, una persona inestable. La lira, a quien sabe estar con sus compañeros; el dromedario, a quien supera límites establecidos y lleva a cabo empresas desesperadas. La mano del hombre, un negocio que debe ser bien llevado y que se culminará con éxito. La abeja, dado que produce miel, un rey que tendrá un gobierno feliz. La cruz, penas graves; la flor de la amapola, abundancia. La mano izquierda cerrada, avaricia; la derecha abierta, liberalidad. El halcón señala que se concluirá rápidamente un negocio. La rueda, vicisitudes y transformaciones de las cosas humanas. Un pavo real que devora huevos, rápido arrepentimiento por una acción. Todas estas imágenes, ya estén representadas plásticamente en el metal, o pintadas en la piedra o la pared o esculpidas en piedras preciosas, tienen los significados antedichos; pero si están cinceladas, deben leerse (como ya he dicho) en sentido contrario. Para las restantes imágenes, y en lo que respecta a su comportamiento en los sueños, debes consultar cada capítulo concreto. En todo sueño, en efecto, debes considerar los tres capítulos siguientes: naturalmente, el prefacio y la conclusión de este libro y, además, el capítulo XV. Pues ésta es su peculiaridad: que conserva fuerza eterna por la nobleza y la solidez de la materia. Pero dado que los sueños son construcciones imaginarias, a menudo más que hechos presagian ideas.