El libro de los sueños
XIV De la nobleza de los antepasados, la sucesión de los descendientes y la fama después de la muerte
Podemos, pues, clasificar los sueños sobre cambios bajo cuatro modalidades: algunos son siempre buenos, y el cambio siempre es a mejor; otros son malos, y señalan siempre un cambio a peor; hay otros que son ambiguos y destruyen a los felices, mientras que alientan a los infelices. Algunos son signo de aumento, presagian siempre crecimiento e incrementan de hecho la situación actual, cualquiera que sea: por ejemplo, subir las escaleras, las calabazas y los girasoles. Entre todo lo que significa cambio en la vida ninguno hay tan importante como la muerte, ya que con ella se cambia la vida total; los muertos no tienen, en efecto, nada en común con los vivos. No existe ninguna mutación del género de vida comparable a ésta. Siguen a continuación la vida monástica y el destierro. La lluvia señala un pequeño cambio de vida, y por un solo motivo. Debes comprender que los cambios se producen en dos sentidos: o acontecen o han acontecido, como morir y haber muerto, llover o haber llovido. El acto en curso significa cambio acompañado de ansiedad, pero no así la cosa ya realizada, porque en el sueño el cumplimiento es gradual. Lo que transforma la buena fortuna en mala y, a la inversa, se interpreta en su sentido literal, como el azafrán, el laurel alejandrino y especialmente el oso.
XIV
De la nobleza de los antepasados, la sucesión de los descendientes
y la fama después de la muerte
No habría unido yo aquí cosas que parecen pertenecer a diferentes géneros si no se diera una correspondencia mutua entre ellas. De hecho, la nobleza de los antepasados parece que sólo puede significar, pero no puede ser significada, porque el sueño no hace sino ilustrar aspectos que son ya bien conocidos; y viceversa, la fortuna y la fama de los descendientes puede ser significada, pero no significar. A los reyes y los nobles, ver sucesores les anuncia fama después de la muerte (salvo que el sueño sea un ídolo), porque esto es coherente con la visión; o también revela un descubrimiento a consecuencia del cual se hace de general conocimiento la pertenencia a un noble linaje; pero también sin descubrimientos será del dominio público la nobleza propia. Hay, de hecho, cosas que sólo los sueños pueden revelar y que de otra suerte permanecerían ignoradas. Algunos sueños ilustran la realidad misma, como la demostración de los problemas, de las teorías matemáticas o de las propiedades de los objetos; otros ilustran el modo de encontrar lo que se busca; y otros, en fin, aclaran su objeto tan a grandes rasgos que el soñador sólo puede interpretar la visión con escaso grado de seguridad. Cuanto se ha dicho es el resultado de las causas de los sueños expuestas en las líneas precedentes. Los principios generales de cosas que ya se han cumplido con anterioridad mueven el alma (esta explicación no sólo es oportuna en este momento, sino necesaria para comprender todo el tratado). Si en tu ausencia ha muerto un hermano tuyo hace ya ocho días, es forzoso que tu vínculo con él haya quedado roto tanto en su causa como en sus efectos; pero el alma, impedida, no lo advierte los primeros ocho días y sólo cae en la cuenta cuando se libera de todo impedimento. De ahí que estos sueños ocurran especialmente cuando la mente está despejada.
Así, por ejemplo, si un antepasado mío conquistó nobleza gracias a una empresa valerosa, o fue condenado por una acción infame, la causa me afecta (pues fue esta causa la que movió en su tiempo a mi antecesor) y me sigue moviendo a mí, pero debido a la debilidad de la sensación el alma no la ve hasta que no se libera de toda preocupación y consigue descubrirla por vías seguras: su efecto deja chispitas y huellas, pero que sólo duran durante un cierto tiempo, pues ninguna cosa mortal puede ser infinita, y aunque lo fuera, estaría acompañada de todos aquellos movimientos más fuertes y más claros que se interponen. De igual modo, difundir buena o mala fama de sí mismo significa que tus antepasados fueron buenos o malos y que así serán tus descendientes. De hecho, existe una perfecta correspondencia entre todas estas cosas.
Hay, en cambio, otras que sólo tienen significado en relación consigo mismas, por ejemplo, soñar la destrucción de la estirpe o el desvanecimiento de la esperanza de notoriedad para quien es pobre, condenado, esclavo, o está alejado de su patria y solo. Pero a los antepasados no les puede faltar nada. Si no tienen hijos, ocupa su lugar la fama, y, si no pueden alcanzarla, ocupan su lugar los hijos. Éste es el primer criterio en virtud del cual hemos descubierto un vínculo entre las imágenes significantes y su significado.
El segundo criterio brota de las cosas mismas. Los funerales y el sepulcro significan, en efecto, fama. Los sepulcros de los antepasados, sus guirnaldas y sus estatuas indican su nobleza; los miembros viriles y las vísceras, los descendientes. Pero conviene distinguir cada cosa, pues los funerales señalan fama breve y los sepulcros duradera.
Cinco son los accidentes principales que pueden afectar al sepulcro. Si le alcanza un rayo y parece incendiarlo, promete gran fama a quien tiene el sueño y a sus descendientes; pero si el rayo se pierde y desaparece, amenaza lo contrario. Si el sepulcro se abre de par en par quiere decir que después de la muerte del soñador vendrán a descubrirse sus acciones, sean las que fueren; si fue en vida un escritor, sólo una vez muerto llegarán a ser conocidos sus escritos. Si aparece sobre el sepulcro una estatua, sea hermosa o fea, anuncia honores duraderos o un descendiente importante y glorioso de la propia estirpe. Si en el sueño parece que los muertos salen de sus tumbas, se publicarán libros ocultos o bien nacerá alguien de la propia estirpe que dará nobleza a la familia o revivirá la gloria del difunto. Decorar el sepulcro señala fama después de la muerte o anuncia que morirá una persona ilustre de la propia familia. De igual modo, si parece que los sepulcros de los antepasados, alcanzados por el rayo, arden, el soñador, o uno de sus descendientes, o una persona estrechamente ligada a el, llevará a cabo una acción gloriosa. Y si los sepulcros se abren de par en par, morirá toda la familia.
A veces, abrir las tumbas de los antepasados anuncia que saldrán a la luz algunas cosas gracias a las cuales se acrecentará su nobleza y brillarán entre los mortales. Hablando con propiedad, las vísceras señalan los hijos; los genitales, hijos y descendientes; los riñones, más los descendientes que los hijos. Por tanto, soñar que de estas partes nacen árboles y animales significa que de esta misma índole serán los descendientes; los árboles se refieren al poder y a la situación, los animales a las costumbres, pues las plantas crecen mucho pero no tienen costumbres, mientras que los animales sí las tienen, pero cambian poco.
También se refieren a los descendientes las cosas vistas de espaldas. De todas formas, si no parecen estar, de alguna manera, vinculadas contigo, señalan personas ajenas a tu condición y a tu dignidad. Las cosas vistas de costado indican a los poderosos, las vistas de frente a los antepasados, como si el orden estuviera invertido.