El libro de los sueños
XXXIV De los animales pequeños
Se clasifican también, en términos generales, en animales con sangre y
animales sin sangre[66]. Estos segundos son negativos, por un motivo lógico: que el hombre sólo carece de sangre cuando muere. Los animales sin sangre se dividen en pequeños y grandes: los hay que reptan, que andan, que nadan, que vuelan. Los que tienen sangre se dividen sólo en tres grupos: los que andan, los que vuelan, los que nadan. Las serpientes, aunque tienen sangre, es muy poca; a los de sangre, aunque sean de pequeño tamaño, como el topo, nunca les falta. Casi todos los que reptan están provistos de veneno. Por esto, y por su aspecto, su índole y porque son mudos, son decididamente hostiles al hombre; y lo mismo los animales pequeños; de hecho nacen de cosas podridas, son sucios y odiosos al hombre. Aunque las hormigas nacen de huevos, el hecho de ser mudas (como los peces, sobre todo si son pequeños) las convierte en presagio de males. Los peces señalan el pasado, los cuadrúpedos el presente, las aves el futuro próximo.
XXXIV
De los animales pequeños
Las hormigas representan la plebe y, si tienen alas, también a personas más nobles. Si se mueven por tu cuerpo, indican muerte, porque son hijas de la tierra, frías y negras. También me parece que representan una vida fastidiosa, porque son por su naturaleza molestas y, dada su pequeñez, no pueden representar la muerte, a menos que entren en el cuerpo. Anuncian la cosecha a los agricultores, y a todos no pequeñas ganancias. Si se trasladan, por ejemplo, de otra casa a la tuya, el dueño de la primera será para ti fuente de beneficios. Pero si de aquella casa entran en tus orejas, en la nariz, en la boca, en el ano, aquel dueño será la causa de tu muerte. Muchos piojos en tu cuerpo significan cadenas, larga enfermedad, pobreza y galeras, pues son las situaciones en que proliferan estos insectos. Y si uno se despierta mientras se encuentra en este estado, su vida acabará en desgracias parecidas. Pero si intenta expulsarlos o matarlos, tal vez se salve por un poco. Si el sueño se produce al comienzo del año, después de un cambio del estilo de vida o de la asunción de un cargo, en esta misma circunstancia tendrá su origen la desgracia y durará para siempre o al menos por largo tiempo; pero si se produce en una época alejada del inicio del año o del acontecimiento de alguna cosa importante, de modo que no puede ser por sí mismo largo, a aquella miseria seguirá en breve la muerte. Si uno ve pequeños piojos y cree que los coge y los mata, es buena señal, porque se liberará de toda clase de molestias. Las chinches representan molestias causadas por la mujer o la amante, y otras veces crímenes y costumbres depravadas o rameras; y es bien evidente que librarse de tales molestias es un gran bien, y muy saludable. Las pulgas representan molestias graves, pero no eternas, porque en invierno se calman espontáneamente. Por esta razón, las moscas tiene este mismo significado, aunque son más molestas, sucias e insistentes, pero no peores, porque por la noche se calman y no le impiden al hombre dormir, como hacen las pulgas. Los mosquitos son una molestia más viva, casi un daño, y representan dolores, tristeza, daños, infamia: porque zumban, causan fuertes picaduras y se ensañan por la noche. A los venteros y vinateros los moscones les predicen alteraciones del vino, porque buscan el vino picado; representan, pues, a los hombres pésimos y todas las bestezuelas de este género anuncian injusticias. Las abejas se refieren a los hombres justos; por eso, ser picados por ellas significa ser condenados. Representan también a los hombres viles, pero útiles. Las avispas y los abejorros indican condenas injustas, pues aunque se asemejan a las abejas, son animales malos. Los abejorros representan también pena capital e infamia, porque su zumbido es fuerte y basta este hastío desagradable para que resulten muy dañinos; y si pican nueve veces, provocan la muerte. Precisamente por esto representan suplicios injustos como consecuencia de sentencias discutibles de los jueces. Las avispas, en cambio, no matan, pero condenan a galeras, a la cárcel o a una multa. Todos estos animales sólo son temibles cuando atacan en masa pues, salvo los abejorros, los tábanos y las avispas, todos los demás insectos no causan daños graves, y aun entonces sólo a unas pocas personas. Por tanto, sólo los antes mencionados son en realidad extremadamente nocivos; pero si son muchos los que aparecen en el sueño, el que sueña debe temer más aún. En términos generales, todos los animales de esta especie representan ladrones; y lo mismo puede decirse de las abejas.
Los gusanos representan a familiares y criados malvados, infieles y perjudiciales: y si a uno le parece que los expulsa, del modo que sea, quiere decir que sabrá reconocer a los hombres de esta catadura y los alejará de sí. El nacimiento de pequeños gusanos en tu cuerpo significa muerte o alteración de alguno de tus miembros, porque es justamente en los miembros corrompidos donde nacen los gusanos. Las cigarras representan a los músicos y a los charlatanes; para los enfermos, la sed, porque cantan cuando están sedientas, y la muerte, porque de hecho no toman alimentos. Los gusanos de seda representan ganancias conseguidas con gran arte y fatiga, porque de ellos se obtiene esta preciosa tela. Las mariposas se comparan con los aduladores, porque su aspecto es el producto de la metamorfosis de las orugas, y son inútiles, aunque deleitosas a la vista. Los dibujos de mariposas representan míseros parásitos, o personas de esta clase. Las langostas, hombres infieles, inestables y dañosos. Los grillos aduladores, músicos y hombres de maneras gentiles, pero vacíos. Los escarabajos, personas deshonestas, sucias y torpes, porque huelen mal y viven en el cieno.
Todos los animales pequeños indican abominación porque, incluso en el caso de que nazcan de huevos, como las hormigas, no son comestibles. Son ajenos a la naturaleza humana, por su excesiva diferencia, aparte el hecho de que son mudos, aunque los mosquitos zumban. Uno o dos de estos animales pueden ser pasados por alto, salvo que no se les use para comparaciones. Por ejemplo, la mosca, que merecería ser pasada por alto en razón de su pequeñez, si aparece bajo el vientre de un caballo, o es tragada, anuncia grandes efectos surgidos de causas irrisorias: no sólo porque permite captar la razón de estos efectos —el hecho de vomitar o de caer descabalgado— sino porque la mosca, es decir, una cosa tan pequeña, parece presentarse como la causa de un verdadero y auténtico milagro, algo así como si un pequeñuelo diera pruebas de facundia o una muchachita se expresara en un elegante latín, y no puede ser un prodigio si no produce algo grande. Pero son muchos los animalitos que, aunque no deban ser pasados por alto, no se prestan a ninguna hipótesis de milagro.
Si cuando estás dormido ves animales odiosos, indaga su significado, pues si te parece que los conoces por el sueño (y conviene observar esto también en todas las demás apariciones), el animal te enseñará que el sueño en cuestión es un ídolo; por tanto, todo lo que concierne a la visión es verdaderísimo y por las características específicas del animal se deduce su significado. Pero si no se puede proceder de este modo, es preciso analizar las costumbres de dichos animales, aunque no se deben esperar grandes cosas de ellos y sólo son de temer los efectos del veneno. Si no se consigue captar ninguno de estos aspectos, o se captan pocos, se les pasa por alto; pero si son numerosos, representan molestias provocadas por diversas causas, no de un solo tipo. Las cosas que no se reconocen serán consideradas dispersas, y tendrán diversas interpretaciones. El hecho de no ser reconocido en una muchedumbre es prueba de diversidad, pues en efecto, cuando nos ocurren muchas y muy diversas cosas, nos olvidamos de todo mientras las examinamos una por una.