Trío
Capítulo 15
—Pero me dijiste que estabas divorciada —dijo Troy—. ¿Por qué viene a buscarte?
Anny cerró los ojos y otra vez le entraron ganas de llorar.
—Ni puta idea. Está hecho un lío. Puso tres bombas. Le ha declarado la guerra a Estados Unidos.
—¡La madre que lo parió! —exclamó Troy—. ¿Por qué te casaste con él? Parece que está piradísimo.
—Antes no era así. No se parecía a nadie que hubiera conocido.
Apasionado en todo —y en un rapto de sinceridad añadió—: Me recordaba a mi padre.
Vio que Troy fruncía el ceño, en un claro intento de asimilar la idea.
Estaban en la cama, en la suite de Anny, y era tarde, más de medianoche.
Troy había llevado la botella de vino habitual, pero Anny no quiso beber nada. Se había tomado dos Equanil después de la reunión con los detectives, muy alterada por las desagradables noticias.
—¿Qué hacía tu padre? —preguntó Troy.
—¿Qué?
—¿En qué trabajaba?
—Era farmacéutico.
—¿Qué es eso? ¿Una especie de agricultor?
—Creo que vosotros los llamáis químicos
—Ah, sí. Vale. ¿Eso era en Suecia?
—No. Era en Lake Harbo, en Minnesota —se volvió a mirar a Troy y se acurrucó contra él cuando la abrazó—. En Estados Unidos. Soy de allí. Mi padre era «químico» en Lake Harbo. Tenía su propio negocio: Farmacia Viklund. Es un sitio lleno de inmigrantes suecos.
—¿Tenías hermanos?
—Tengo un hermano, dos años mayor que yo: Lars.
—¡Qué nombre tan raro! Lars…
—Sí. Muy distinto de Troy.
—¿Qué hace?
—Está en el Ejército. En Vietnam.
Anny le contó a Troy una versión breve de su historia. Nació en Lake Harbo, Minnesota, en 1940, no muy lejos de Minneapolis. Su padre se llamaba Kurt; su madre se llamaba Hilma. Todo iba bien hasta que su madre se lio con otro hombre, Melker Eliasson, y volvió con él a Suecia. La guerra había terminado. Dos años después, Hilma Viklund murió en un accidente de coche. A Anny, que no tenía un recuerdo claro de su madre, y a su hermano Lars, los crio su tía Sigrid, hermana de Kurt. Anny se graduó en el instituto de Lake Harbo y fue a la Universidad de Rosenberg a estudiar Veterinaria. Le gustaba actuar y estaba en el grupo de teatro amateur de la facultad. Un día le dio por ir a Minneapolis a una prueba para una película de Gianluca Mavrocordato. Mavrocordato la escogió entre mil chicas en su búsqueda por todo el país de una nueva estrella. Fue la protagonista de Los días de Acuario, y su vida cambió para siempre.
—Y aquí estoy —susurró—, en la cama con el famoso Troy Blaze.
—A veces se tiene suerte —dijo Troy, y le dio un beso.
—Más vale que te vayas. Mañana es el gran día.
—¿Vas a hacerlo?
—Ya lo he hecho. Lo hice en Noches de hotel. Rodrigo dice que solo se me verá el trasero, no las tetas. Es importante.
—Yo también me desnudo si tú quieres.
—Quiero —esta vez fue ella quien le dio un beso.
—Lo malo es que me deje llevar —dijo Troy.
—Lo dudo… Habrá veinte tíos alrededor de la cama.
—Sí. Supongo —se quedó un rato pensativo—. ¿Qué tienes que hacer exactamente?
—Salir de la cama, desnuda, y acercarme a mirar por la ventana. Corte.
—Puedo seguirte a la ventana.
—Eso estaría bien. Díselo a Rodrigo. Seguro que si el público ve tu culo además del mío no podemos fallar.
—Se lo diré. Sí. Ya lo verás —Troy se sentó en la cama y se frotó el pelo con las dos manos—. Mierda —salió de la cama y empezó a vestirse, asintiendo para sus adentros, como si estuviera rumiando algo, algo importante. Volvió a sentarse y cogió a Anny de la mano.
—Oye, en nuestro próximo día libre, ¿te gustaría venir a conocer a mis padres?
—Claro —dijo Anny, sin reflexionar. Y luego pensó: «¿Por qué quiere Troy que conozca a sus padres?». Lo miró y vio que sonreía. Volvió a pensarlo: porque Troy Blaze es así. No había trampa, no había plan oculto
—. ¿Viven cerca de aquí?
—En Swindon. Podemos ir y volver en el día.
—Sería genial —dijo Anny—. Genial, en serio —añadió sinceramente
—. Me gustaría mucho, gracias. De Swindon al cielo.
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