Trío
Capítulo 13
—¿Hola? —dijo Elfrida con aprensión, consciente de que le temblaba un poco la voz. Se había levantado cuando sonó el teléfono y tenía la mano en el aire, paralizada por la duda, hasta que vio que no tenía intención de parar de sonar y se decidió a cogerlo.
—Elfrida, soy Calder.
¿Cómo era posible transmitir tanto con solo tres palabras?, pensó. Por el tono supo de inmediato que Calder no estaba contento ni llamaba para animarla. Que ni siquiera se trataba de una llamada neutra o de rutina por ver «¿Cómo van las cosas?». Algo en el modo en que pronunció su nombre parecía presagiar con claridad que Calder era portador de malas noticias.
—Hola, Calder —dijo, con la mayor alegría posible.
—Me temo que tenemos un problemita…
—Ah. ¿Cuál?
—Virginia Woolf.
—Sí. ¿Qué pasa con la querida Virginia?
Tosió. Se aclaró la garganta.
—Lamento decirte que en Muir & Melhuish a nadie le entusiasma la idea de tu libro sobre Virginia Woolf.
—Bueno, puede que les entusiasme cuando lo hayan leído. Va excepcionalmente bien.
—Les intriga más El hombre en zigzag. Algo es algo.
—Ese lo haré después. Tú consígueme un buen acuerdo por dos libros.
—No es tan sencillo, Elfrida.
—¿Qué intentas decir?
—Me resulta un poco incómodo pero lo esencial es que no quieren tu Último día de Virginia Woolf, me han dado un no definitivo, y no están
dispuestos a pagar ningún anticipo por El hombre en zigzag hasta que tengan un manuscrito completo.
Elfrida se quedó con el teléfono pegado a la oreja, consciente de que se estaba tambaleando adelante y atrás.
—Mándalos a tomar por culo —dijo—. Búscame otro editor.
—Bueno. Creo que deberíamos hablar, querida. Trazar un plan.
Establecer nuestras prioridades.
—Hablaremos cuando me hayas conseguido otro editor decente. Buenas noches, cariño.
Colgó y se fue a la cocina a por vodka.
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