Trinidad
¡Boletín!
4 de abril de 1912, Londres (Reuter).
La tercera Ley de Autonomía, después de haber sido aprobada en la Cámara de los Comunes por 110 votos, fue inmediatamente rechazada por los Lores por 326 votos contra 69.
Se ha programado ya una segunda lectura del Proyecto de Ley para la próxima sesión de los Comunes, bien a finales de este año, bien a comienzos del próximo. Según la reciente Ley del Parlamento, se necesitan tres aprobaciones de la Cámara de los Comunes para anular a los Lores.
POR EL ULSTER SE EXTIENDE UNA OLA DE MOTINES
CONTRA LA LEY DE AUTONOMIA Y LOS CATOLICOS
4 de julio de 1912, Belfast (Reuter).
El «confeti de Belfast», discos de hierro del tamaño de una moneda de dos chelines, aproximadamente, que se producen al perforar planchas de barco, fue introducido como arma semiletal de lucha callejera cuando centenares de trabajadores de los astilleros irrumpieron en el barrio católico de Ballymurphy disparando estos nuevos proyectiles contra personas y ventanas. Al mediodía, más de setenta personas habían tenido que ser hospitalizadas.
ANDREW BONAR LAW Y SIR EDWARD CARSON
VITUPERAN LA LEY DE AUTONOMIA EN LA DECLARACION
MAS ENERGICA Y OMINOSA PRONUNCIADA HASTA LA
FECHA, EN LA CONCENTRACION DE BLENHEIM PALACE.
por Seamus O'Neill
11 de julio de 1912, Blenheim Palace (IOPS).
En la mayor manifestación habida hasta la fecha en suelo inglés en apoyo de los protestantes del Ulster, concentración del partido conservador en el lugar de nacimiento de Winston Churchill y también de su padre Randolph, se reunieron más de cien mil personas.
La casa ancestral del duque de Marlborough estaba en plena floración; aquello era un país de maravillas, de flores y bosques que saludaban a las multitudes sacudidas por vibraciones de combativa intensidad.
Bonar Law hizo la declaración más enérgica que se hubiera escuchado hasta entonces contra el Gobierno liberal de Asquith.
Refiriéndose al Gobierno liberal como a «un comité revolucionario que se ha alzado fraudulentamente con un poder despótico», declaró que sus conservadores no se considerarían atados por las restricciones de la ley británica que influirían sobre ellos en una lucha ordinaria. Bonar Law amenazó con que si se aprobaba la Ley de Autonomía para Irlanda, «hay cosas más fuertes que una mayoría parlamentaria».
«En cuanto a los protestantes del Ulster -dijo Law-, si se intentase privar a esos hombres de sus derechos de nacimiento, como una cláusula más de una componenda parlamentaria infame, sería muy justo que ellos se opusieran al intento por todos los medios a su alcance, incluida la fuerza. No sabría imaginar medida alguna de resistencia a la que el Ulster pudiera recurrir lo bastante extremosa como para que yo no estuviera dispuesto a apoyarles, tal como creo les apoyaría la mayoría absoluta del pueblo británico.»
Respondiendo a preguntas sobre el carácter traicionero de la declaración de Law, replicó sir Edward Carson: «Si eso es una traición, que lo sea. Al menos pondremos de nuestra parte a lo mejor de Inglaterra.»
ALAN BIRMINGHAM RENUNCIA A SU CARGO DE «WHIP»
LIBERAL COMO PROTESTA CONTRA LAS CONTINUAS
CONCESIONES PARA APACIGUAR A CARSON Y LAW
INTERVIÚ EN EXCLUSIVA por Seamus O'Neill
20 de julio de 1912, Londres. (Irish Overseas Press Service.) Alan Birmingham, Chief Whip liberal durante el decenio pasado, ha entregado esta noche su dimisión al primer ministro Herbert Asquith como protesta por la pasividad de su Gobierno ante la «conducta claramente sediciosa del líder conservador Andrew Bonar Law y el jefe unionista sir Edward Carson», citando como gota que colma el vaso el discurso del «alzarse fraudulentamente con un poder despótico»
pronunciado por Bonar Law en Blenheim.
«Carson y sus hordas han desenvainado la espada del terrorismo político más descarado -dijo airadamente Birmingham-. El y Bonar siguen haciendo ostentosas alusiones a la ley británica y poniendo al partido liberal en ridículo públicamente por no haber sabido
imponerla. Es un procedimiento premeditado, llevado pasito a paso, para ver hasta qué punto se soporta su actuación, y mientras nosotros nos quedamos cruzados de brazos, ellos se muestran más audaces cada día.
»Existe, ciertamente, una conspiración -siguió diciendo-, pero no somos nosotros los que conspiramos, sino aquellos que quieren destruir al partido liberal y que Inglaterra retroceda a los tiempos del gobierno de una clase.
»Si desean convertirse en mártires, deberíamos complacerles. Si desean una guerra civil, también en esto deberíamos darles gusto. Lo que no podemos permitir es que la traición más descarada siga adelante sin hallar obstáculo alguno. Si permitimos que este delito quede impune, yo predigo que dentro de cincuenta años todavía pagaremos sus consecuencias en el Ulster.»
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