Mi vida
Capítulo XXV POBREZA Y PERDIDAS EN EL PATRIMONIO
Capítulo XXV
POBREZA Y PERDIDAS EN EL PATRIMONIO
Pobre sin ser avaro ni estar preocupado por el dinero, celoso de una honra tan vana como pretenciosa, mi casa caída, con guerras en mi patria y tributos intolerables y continuos, agobiado por una parentela y servidumbre excesivas, atacado por rivales, excluido mucho tiempo del Colegio de médicos, alguna que otra vez pródigo y poco previsor, enfermizo, mermado por los robos, dispuesto siempre a la compra de libros, trasladado tantas veces (no sabría decir si cambié más veces de ciudad o de casa), con aquella estancia mía en Gallarate (durante la que gané tan poco, que en diecinueve meses no conseguí ni los veinticinco escudos que me costaba el alquiler de la casa), desafortunado en el juego (hasta el punto de tener que empeñar las joyas y el ajuar de mi esposa): con este cuadro, es asombroso que pudiera pasarme sin ayuda de nadie; más todavía, que en mis privaciones no mendigara y, sobre todo, que por entonces no cometiera —ni la intención me vino— nada indigno de mis antepasados o de la virtud y honra que antes tuve y luego engrandecí. Todo lo soporté con entereza durante quince años seguidos sin intentar en ese tiempo comprometerme y ganarme la vida como médico de cabecera. Te preguntarás: «Pero ¿cómo saliste adelante? ¿Es que diste clases particulares?» — No. «¿Tomaste prestado sin fianza?». —No. «¿Le pediste a alguien que te regalara dinero?». —No habría encontrado a nadie dispuesto y, además, me daba vergüenza. «¿Redujiste acaso los gastos de manutención?».
—Tampoco eso. «¿Cómo entonces?». —Escribía efemérides[1], enseñaba en
las escuelas Piatinas[2], me las ingeniaba para reunir algo, mis criados casi todos estaban empleados en oficios ventajosos, la familia de Archinto me
ayudaba con algunos regalillos, vendía respuestas a consultas médicas[3], aprovechaba las sobras al modo de los espigadores, no gastaba nada en ropa. Me enfrenté a mi fortuna adversa de manera que luego en la prosperidad estuviera preparado para mejor disfrutar de mis bienes.