Mi vida
Capítulo XXXIV MIS MAESTROS Y A QUIENES OI
Capítulo XXXIV
MIS MAESTROS Y A QUIENES OI
Ya en mi niñez mi padre me enseñó en casa los rudimentos de la aritmética que por entonces constituían una suerte de arcanos (no sé de dónde los tomó); tenía yo alrededor de nueve años. Poco después me instruyó igualmente en la astrología de los árabes, al tiempo que intentaba inculcarme procedimientos mnemotécnicos, cosa para la que yo no servía. A los doce años me dio a conocer los seis primeros libros de Euclides, pero de modo que no gastaba tiempo en aquellas cuestiones que yo entendía sin necesitar su ayuda. Estos que menciono son los conocimientos que adquirí antes de ir a la escuela y sin latín.
Poco antes de cumplir la veintena fui a la universidad de Pavía. A los veintiuno hice mi disertación bajo la presidencia de Corti, catedrático principal de medicina, que me concedió el honor de replicarme cuando yo no me hubiese atrevido a esperar nada semejante de él. En filosofía fui alumno
de Branda Porro[1] y eventualmente de Francesco Teggio de Novara. El año 1524, en Padua, seguí los cursos de medicina de Corti y de Memoria. Allí vi entre los profesores a Gerolamo Accoramboni, que enseñaba la que llaman medicina práctica, a Tosetto Momo y al Spagnolo, filósofo de gran renombre.